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Pensamos con palabras; en femenino

Publicado el 27 octubre 2011 por admin

Lo que no se comunica no se conoce o tiende a ser conocido sólo por público especializado. Por ello, la comunicación es un instrumento para el desarrollo, para la inclusión de públicos no especializados y, a su vez, es una herramienta muy potente a la hora de abordar la igualdad de género en la cooperación al desarrollo y de sensibilizar sobre su importancia estratégica si de verdad se pretender apostar por un mundo más justo.

Lo primero que tenemos que tener en cuenta a la hora de abordar la cuestión, es ser conscientes de que pensamos con palabras, y que conceptualizamos e imaginamos el mundo a través del lenguaje. Es decir, el lenguaje crea y destruye realidades sociales. Lo que no se nombra, no existe. Y es éste es el eje vehicular que da sentido y forma a este artículo. Pero el lenguaje es, a su vez, un espejo que reproduce fielmente los valores de las diferentes culturas. No da cuenta sólo de qué se nombra sino del cómo, dónde y para qué se nombra. Por ello, identificar los valores sexistas o excluyentes que naturalizan a través del lenguaje la subordinación y la desigualdad, es un reto que siempre debe acompañar nuestro trabajo. Pero en la medida que crea y destruye realidades, la comunicación es, a su vez, un instrumento para el cambio y un elemento de poder que no sólo debe apostar por no reproducir y naturalizar la desigualdad sino que debe integrar la voz y la experiencia de las mujeres. “Quién comunica” no es ajeno a qué se comunica, cómo y dónde; ni por supuesto al poder que tiene cada colectivo.

Hay distintas concepciones de desarrollo, pero todas están determinadas por la existencia de una cultura patriarcal. Hablamos mucho de globalización. Pero la primera, la más arraigada y con mayor capacidad de mutación o resistencia es la del patriarcado. Un sistema de dominación transversal a espacios y culturas que, si bien adopta formas más o menos coercitivas en cada sociedad, se encuentra plenamente arraigada en todas ellas.

Si abordamos, someramente, el trabajo por la igualdad de género desde una perspectiva histórica, no podemos dejar de rescatar los siguientes documentos:

La conferencia de México de 1975, donde por primera vez las mujeres son reconocidas como colectivo sometido a una espacial vulnerabilidad. En México, se identificaron tres objetivos esenciales: La igualdad plena de género y la eliminación de la discriminación este motivo, la integración y plena participación de las mujeres en el desarrollo, y una apuesta por una mayor contribución de las mujeres al fortalecimiento de la paz mundial.

La Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, adoptada y abierta a la firma y ratificación, o adhesión, por la Asamblea General en su resolución 34/180, de 18 de diciembre de 1979 y que entró en vigor en septiembre de 1981.

En Copenhague, en 1980, se aborda la cuestión de la eficacia de los derechos, se toma conciencia de que existe disparidad entre los derechos garantizados y la capacidad de las mujeres para ejercer los mismos. Se pone entonces el acento de intervención en la educación, en la oferta de servicios adecuados para la salud y en iguales oportunidades para empleo.

La tercera conferencia de Nairobi, en 1985, contó con más de 15.000 representantes de organizaciones no gubernamentales que debatieron y se reunieron de forma paralela a las sesiones oficiales. Se trata de la Conferencia Mundial para el Examen y la Evaluación de los logros del Decenio de las Naciones Unidas para la Mujer: Igualdad, Desarrollo y Paz.

La cuarta conferencia, la que marcaría un antes y un después, es la conferencia de Beijing, en 1995, partir de esta fecha, el esfuerzo político se centró en fortalecer el papel social y político de las mujeres de forma que pudieran hacer valer sus prioridades, necesidades y valores, en las agendas políticas de los Estados.

En buena lógica, esta evolución permeó los estudios sobre comunicación y género. Así. si en un primer momento, se centraron en cómo se trataba la imagen de las mujeres en los medios de comunicación, a partir de los años 90 se abre una nueva línea de investigación, la de las mujeres como sujeto de comunicación (control, acceso y poder). Una línea clave en los estudios sobre los procesos de empoderamiento, cuestión de especial calado para los países del sur.

Trabajar en la promoción y defensa de los Derechos Humanos, obviamente implica trabajar específicamente en los derechos de las mujeres. Para ello se hace necesario trabajar para la eliminación de las desigualdades de género, en todas sus expresiones: en los ámbitos político, económico, social y cultural, pero también en lo material y lo simbólico, en lo colectivo y lo personal, en lo global y lo local. Y en esto, la comunicación tiene un papel muy importante que jugar.

Pese a todo lo expuesto, la perspectiva de género y el uso de lenguaje no sexista ha sido tomado como un asunto menor o secundario, de ahí que aún sean necesarias guías como la que tienes en tus manos.

Lamentablemente, a la hora de abordar esta cuestión, todavía sigue siendo necesario recordar que los derechos de las mujeres no son negociables ni posponibles, ni son un asunto “estético”. Porque sin la igualdad de las mujeres, no es posible ni el desarrollo ni la democracia.

 

Los actores clave

 

Actores institucionales: Los encontramos de muy distintos tipos, Estados, que desarrollan sus propias políticas en relación a la cooperación al desarrollo, organismos multilaterales, unos especializados en ayuda al desarrollo y otros en género, universidades, en lo relativo a la investigación y la docencia…

 

ONGD´s: Sociedad civil organizada que apoya a la sociedad civil de otros países; contribuyendo a la construcción democrática en el Sur, y también en el Norte, donde fomenta la responsabilidad ciudadana y hacen seguimiento a las políticas públicas de desarrollo.

 

Movimiento de mujeres: El diccionario de la RAE define feminismo como “Doctrina social favorable a la mujer, a quien concede capacidad y derechos reservados antes a los hombres. Movimiento que exige para las mujeres iguales derechos que para los hombres”, y a eso se dedica el movimiento de mujeres y, más concretamente, el movimiento feminista. Como acertadamente señala Celia Amorós, “el feminismo es el Pepito Grillo de las democracias”.

 

Redes: como se verá más adelante, una de las tendencias del trabajo de la sociedad civil es el trabajo en red, en este sentido, hay que destacar el importante papel que estas redes, formales e informales, están jugando en el ámbito que nos ocupa.

 

Otros: sin duda, hay otros actores como es el caso de los medios de comunicación y el papel estratégico que tienen a la hora de construir la agenda política o de sensibilizar a la opinión pública.

 

Áreas prioritarias de intervención

 

Empoderamiento: proceso por medio del cual las mujeres incrementan la capacidad de configurar sus vidas y las de su entorno, una evolución sobre la conciencia, en el estatus y en la influencia que pueden ejercer en la interacción social. Consiste en el proceso a través del cuál las mujeres se facultan, se habilitan y se autorizan. Empoderarse es sentir y tener la capacidad para hacer cosas, viviendo con autoridad y reconocimiento.

 

Participación: en la vida política, económica, social y cultural. Vivimos en un mundo donde la política es masculina, la economía invisibiliza el trabajo de las mujeres, la sociedad las subordina y la cultura es patriarcal y está diseñada por hombres.

 

Garantía en ejercicio y disfrute de los derechos: Los derechos humanos valen lo que valen sus garantías, si no…son pura retórica. El artículo 3 de la CEDAW señala que “Los Estados Partes tomarán en todas las esferas, y en particular en las esferas política, social, económica y cultural, todas las medidas apropiadas, incluso de carácter legislativo, para asegurar el pleno desarrollo y adelanto de la mujer, con el objeto de garantizarle el ejercicio y el goce de los derechos humanos y las libertades fundamentales en igualdad de condiciones con el hombre”. Marcela Lagarde lo explica así: “Cada mujer tiene el derecho autoproclamado a tener derechos, recursos y condiciones para desarrollarse y vivir en democracia. Cada mujer tiene derecho a vivir en libertad y a gozar de la vida”.

 

Violencia contra las mujeres: manifestación de las relaciones de poder históricamente desiguales entre hombres y mujeres, que han conducido a la dominación masculina, a la discriminación contra las mujeres por parte de los hombres y a impedir su pleno desarrollo (Declaración de Beijing).

 

Las tendencias institucionales

 

Transversalización y mainstreaming de género: Enfoque político y metodológico cuyo objetivo es la integración de la perspectiva de género como herramienta clave en la intervención y de las mujeres como colectivo. En la “corriente principal de desarrollo” (reconocimiento de la necesidad de influir en todas las metodologías, análisis, políticas y planificación desde una perspectiva de género, y no sólo bajo un enfoque de acciones directas y específicas a favor de la mujer). El objetivo inmediato es la mejora de la posición social y económica de las mujeres.

 

Políticas públicas de Cooperación al desarrollo y Género, las paganas de la crisis:  como consecuencia de la crisis económica mundial ha habido una tendencia clara de todos los gobiernos e instancias institucional a reducir la ayuda al desarrollo. Misma suerte han corrido las políticas públicas para la igualdad de género. En el Informe 2011 de los ODM, el propio secretario General de NNUU, Ban ki-Moon, señalaba “este informe muestra al mismo tiempo que todavía nos queda un largo camino por recorrer en cuanto al empoderamiento de las mujeres y de las niñas”.

 

 

las líneas de trabajo de la sociedad civil

 

Trabajo en red: las organizaciones han entendido el trabajo en red como un proceso de fortalecimiento de las capacidades y del empoderamiento organizativo, como un proceso que las enriquece interna y externamente, además de magnificar el impacto de su acción y garantizar la sostenibilidad de sus intervenciones. Con esta estrategia se multiplica el impacto de su intervención y se optimizan recursos.

 

Generar espacios intersección y alianzas: en los últimos años, se han generado espacios de trabajo común entre las organizaciones de mujeres y las organizaciones que trabajan en la cooperación al desarrollo, generando de esta forma un mayor fortalecimiento en el trabajo por la igualdad de género en la cooperación al desarrollo.

 

Enlaces de interés

CONGDE: http://www.congde.org

Plataforma 2015 y Más: http://www.2015ymas.org

WIDE: http://wide.gloobal.net/

ONU Mujeres: http://www.unwomen.org/es/

Estrategia de Género en Desarrollo de la Cooperación Española:http://www.maec.es/SiteCollectionDocuments/Cooperaci%C3%B3n%20espa%C3%B1ola/Publicaciones/DES%20GENERO.pdf

Objetivos de Desarrollo del Milenio: http://www.un.org/spanish/millenniumgoals/

Informe ODM 2011:http://www.un.org/spanish/millenniumgoals/pdf/MDG_Report_2011_SP

Código de Conducta de las ONGD´s de la CONGDE: http://www.congde.org/ant/documentos/Codigo%20Conducta.pdf

 

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[1] En el año 2006, con el objetivo de potenciar el trabajo en género, varias mujeres socias y trabajadoras de ACSUR crearon ACSURAS, cuya finalidad es apostar por un cambio de patrones de género y fortalecer el trabajo en red. ACSURAS representa un instrumento de trabajo, una plataforma de participación, cuyos objetivos tanto en Norte como en Sur son: Potenciar e impulsar el trabajo por la igualdad entre hombres y mujeres; Empoderar y dinamizar el trabajo en red con el tejido asociativo feminista con el objetivo de sensibilizar y presionar para la deconstrucción del modelo excluyente del patriarcado; Asimismo, ACSUR lleva a cabo un Plan Intra-organizacional de Género.

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Género en la cooperación internacional al desarrollo

Publicado el 25 abril 2011 por admin2

Desde la aprobación de la carta fundacional de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la declaración de los derechos humanos, distintos y numerosos movimientos de mujeres han  venido denunciando, a largo de la segunda mitad del SXX,  el incumplimiento sistemático de los derechos de las  mujeres, reivindicando su aplicación formal y  real  mediante un cambio de políticas y específicamente de las que perpetúan la discriminación y permiten la desigualdad de género. Seguir leyendo

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