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Las implicaciones del rescate bancario para las políticas públicas. La Bancarrota de la Economía Española (en cinco actos)

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Las implicaciones del rescate bancario para las políticas públicas. La Bancarrota de la Economía Española (en cinco actos)

Publicado el 03 octubre 2012 por admin

Por Rodolfo Rieznik (Profesor de Economía. Economistas sin Fronteras)

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El Monopoly africano

El Monopoly africano

Publicado el 27 enero 2012 por admin

 

La colonización de África dejó un continente trazado con escuadra y cartabón europeos en el que las fronteras fueron marcadas al azar y sin tener en cuenta la pluralidad de factores culturales, sociales y económicos de sus habitantes. Siglos después, en plena globalización, las sombras de una nueva colonización vuelven de la mano de grandes inversores extranjeros que se instalan en la región para hacerse con millones de hectáreas en las que cultivar productos que muchas veces son exportados íntegramente a otros países. Esta vez, los ignorados son aquellos agricultores y ganaderos que se ganan la vida en las tierras de las que son desplazados para dejar paso al “desarrollo” extranjero. La agricultura se ha convertido así en un filón tan rentable como la especulación financiera.

Este nuevo orden agrícola, al que estamos asistiendo, tiene su origen hace más de una década, pero ha alcanzado su apogeo a partir de la crisis alimentaria de finales de 2007 y principios del 2008. Según las previsiones de la FAO, la producción de alimentos tendrá que aumentar por lo menos un 70%, de aquí a 2050, para poder dar de comer a una población mundial que alcanzará los 9.100 millones de personas (actualmente ronda los 7.000 millones). Más gente, más alimento, más producción, más negocio, según la perspectiva de estos inversores.

El principal problema, a la hora de conocer cuántas hectáreas del continente africano están ya en manos extranjeras, es el oscurantismo que rodea estos acuerdos. Sin embargo, varios informes internacionales, afirman que una gran parte de los nuevos inversores que aterrizan en África proceden de países emergentes con escasez de tierras cultivables y agua para producir alimentos, como los Estados del Golfo (Arabia Saudí, Bahrein, Omán, Qatar…), o países asiáticos con mucha población y problemas de seguridad alimentaria como China, India o Corea del Sur. A la lista también hay que incluir a  Suecia, Alemania, Reino Unido y EE.UU, o países africanos como Egipto y Sudáfrica, que han suscrito acuerdos con Angola, Kenya, Zambia, R.D.Congo, Mozambique, Senegal, Malì, Sudán, Swazilan, Uganda, Botsuana, etc. Además de tierra y agua, buscan mano de obra barata.

Nambia (Silvia Sala)
El destino del suelo es cada vez con mayor frecuencia la producción de alimentos básicos, como el maíz, el arroz o el trigo, pero en muchas ocasiones también se destina, aunque de forma más minoritaria, según el Instituto Internacional de Investigación de Política Alimentaria, a la producción de materias primas agrícolas no alimentarias o agro-combustibles. Otras veces, se trata en realidad de “operaciones de cobertura” de las operaciones especulativas en mercados de derivados sobre materias primas agrícolas, que realizan los fondos soberanos de inversión (enormes masas patrimoniales propiedad, por lo general de los Estados exportadores de petróleo, constituidas a partir de los ingresos de la exportación de crudo) que son quienes están también detrás de estas inversiones en tierras de cultivo. Las operaciones no siempre se instrumentan a través de una compraventa, sino que a menudo las transacciones realizadas son contratos de arrendamiento a muy largo plazo o contratos de cultivo y suministro de alimentos a cambio de infraestructuras rurales y agrícolas, como sistemas de riego y carreteras.

Según el informe Tierra y Poder, publicado recientemente por Intermón Oxfam, a partir de los datos de recogidos por la Land Matrix Partnership, desde el año 2001, en todo el mundo han sido puestas en venta, se han concedido licencias para su explotación o han sido arrendadas, 227 millones de hectáreas mediante acuerdos a gran escala por parte, principalmente, de estos inversores internacionales. A pesar de la falta de transparencia, de la que hablábamos anteriormente, hasta ahora se han verificado más de 1.100 acuerdos en torno a un total de 67 millones de hectáreas. La mitad de estos contratos tienen lugar en África y afectan a un área equivalente al tamaño de Alemania.

Los inversores extranjeros provienen principalmente del sector privado, aunque con importante apoyo, ya sea financiero o de otro tipo, de organismos estatales. La presencia de Gobiernos, directamente o a través de empresas públicas o alianzas público-privadas, es también significativa en el grupo de inversores, pero lo es aún más en los países receptores de estas inversiones. Según datos del Instituto Internacional de Investigación de Política Alimentaria, entre 2006 y 2009 se realizaron un total de 33 operaciones en países africanos, de las cuales en al menos 23 (o un 69,7%) hubo intervención de un Estado o de una entidad estatal.

Los gobiernos nacionales de los países a los que se dirige la inversión atraídos por la falsa idea de desarrollo olvidan que están obligados a proteger los derechos e intereses de la población y se alinean del lado de los inversores, a los que ofrecen contratos nada exigentes, precios bajos y otros incentivos. El acaparamiento de tierras está provocando la expulsión de los pobladores, que ni siquiera son consultados, a pesar de que en muchos casos son agricultores o ganaderos locales que trabajan y sobreviven de esas tierras desde hace años. Los gobiernos e inversores saben que estos pobladores no disponen de ningún título de propiedad porque, tradicionalmente, esta siempre se ha regido por costumbres y tradiciones centenarias, sin registros.

Namibia (Silvia Sala)

Los derechos humanos fundamentales de estas personas, como el derecho a la tierra y a su protección, al agua, a los recursos naturales, a la seguridad alimenticia, al trabajo son, por tanto, continuamente violados. En la otra cara de la moneda de los compradores, se sitúan especuladores, intermediarios que trafican con tierra como si fuera una mercancía cualquiera y países como Sudán, Tanzania, Kenya, Malawi o Etiopía, con sus gobiernos a la cabeza, que han abierto las puertas de par en par a la inversión extranjera destinada a la agricultura, especialmente a la compra y explotación de tierras de cultivo.

África es un gran tablero de Monopoly, producto del imparable avance hacia un modelo agrícola africano basado en la concentración de la tierra en unas cuantas manos. Por ello, es necesaria la puesta en marcha de un código internacional de conducta que saque del secretismo a estas operaciones, respete los derechos de los pobladores, promueva un reparto equilibrado de beneficios, evite la explotación y ponga punto y final a este nuevo intento de colonialismo africano.

Si quieres seguir profundizando, te recomendamos el artículo de Patricia Garrido de nuestra campaña África Cuenta [PDF] y el documental Planeta en Venta.

 

 

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Shanghai

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Economía y geopolítica en Asia oriental

Publicado el 14 abril 2011 por admin2

Tres grandes fuerzas continuarán impulsando la dinámica de cambio en Asia oriental durante los próximos años. La interdependencia económica, en primer lugar, dará forma a una estructura regional que consolidará al continente asiático como nuevo centro global de poder. En segundo lugar, la modificación de la estructura de poder regional—que impulsa sobre todo el auge de China—dará paso a un nuevo equilibrio entre las potencias emergentes, transformando el actual juego de relaciones bilaterales así como el contexto de los problemas tradicionales de seguridad en Asia. Por último, la globalización y la prioridad del crecimiento sujeta a los países asiáticos a un proceso acelerado de cambio interno, origen a su vez de divisiones sociales y tensiones políticas que pueden desembocar en nuevos conflictos. Seguir leyendo

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