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CHINA EN ÁFRICA, MÁS ALLÁ DEL NEOCOLONIALISMO Y LA COOPERACIÓN SUR-SUR

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CHINA EN ÁFRICA, MÁS ALLÁ DEL NEOCOLONIALISMO Y LA COOPERACIÓN SUR-SUR

Publicado el 20 mayo 2013 por admin

El presidente Jacob Zuma durante la la mesa redonda China-África, organizada por el presidente Xi Jinping de la República Popular China

El presidente Jacob Zuma durante la la mesa redonda China-África, organizada por el presidente Xi Jinping de la República Popular China. Autor: GovernmentZA en http://bit.ly/Z8gY1T

 

 

Autora:Mabe de Molnar

Durante años se ha anunciado la llegada de China a los primeros puestos de la economía mundial. Se observaba con recelo el singular cambio que ha vivido el gigante asiático. Hablamos de una China diferente, un país que ha pasado de la lucha de clases al consumo de productos de lujo de su clase social más alta. Un país en el que era rentable instalar empresas occidentales por su mano de obra económica. Una China que ha asumido el modo de producción capitalista occidental y para llevarlo a cabo necesita diferentes apoyos. Necesita lo que África tiene: recursos naturales. Pero no sólo serán los recursos lo que facilite el crecimiento económico de China, no sólo existe un interés económico. China quiere romper el orden establecido, la hegemonía unilateral que hasta ahora ha dominado el mundo que conocemos.

El futuro africano dependerá de China

Diferentes foros y convenciones tratan las relaciones sino-africanas. Se habla de cooperación sur-sur y China no duda en hacer llamamientos internacionales para colaborar en la causa africana. Desde la Unión Africana se ve como un futuro éxito un renacer económico que África lleva años esperando. Un continente que sin haber solucionado las diferentes problemáticas que asolan muchos de sus países y que oscurecen las brillantes iniciativas que puedan surgir sigue unido al pasado. A un pasado más reciente que lejano de colonización, paternalismo y mala praxis por parte de los países del norte. Ahora tienen una alternativa que puede cambiar el futuro. Una oportunidad para conseguir que el continente africano renazca, sea más fuerte económicamente y pueda comenzar una nueva era. ¿Quién no quiere ver una África libre de conflictos, de corrupción, de hambre? China ofrece su mano. Ofrece una cooperación inter pares, un trato de igual a igual, sin intromisión en asuntos internos que resulta muy atractiva para muchos africanos.

Dentro de los puntos a seguir establecidos por China en referencia a sus relaciones con países africanos cuenta con la no intromisión en asuntos internos ya mencionada anteriormente. Pero la vinculación de paz, estabilidad y seguridad están intrínsecamente ligados a las inversiones y negocios que desarrolla en suelo africano. La participación en misiones de paz o en la Operación Atalanta contra la piratería en Somalia podría interpretarse como un doble rasero de su actuación en el continente.

Cooperación, negocios o intereses estratégicos.

El interés de un país como China podría fundamentarse únicamente en la necesidad de obtener materias primas para hacer frente a su gran crecimiento económico. Las materias primas que han provocado tantos conflictos a lo largo de la historia desde la guerra de las especias hasta nuestros días, en los que el petróleo y el gas pueden sustentar economías o ser el detonante perfecto para justificar un conflicto.

China puede obtener de África prácticamente todo lo que necesita. Desde coltán y petróleo hasta alimentos, pesca o campos de cultivo para biocombustibles. Tanto es así que se ha dado una nueva forma de colonialismo en el que diferentes países africanos han vendido sus tierras de cultivo para el beneficio de China. Diversos organismos claman ante el nuevo colonialismo que está ejerciendo el país asiático en África, dejando claro que dista de lejos de llamarse cooperación. Una población empobrecida sin apenas recursos y con tasas de desnutrición que vende sus tierras cultivables para alimentar a un país en otro continente a cambio de dinero. Llamarlo cooperación resulta contradictorio. Y mucho menos sur-sur.

Pero además, cuando China necesite aliados que beneficien su situación, que apoyen su crecimiento, ¿qué ocurrirá? Probablemente lo que la historia nos recuerda que ya sucedió en otras partes del mundo. Es probable que China esté fomentando en la actualidad, y fomente en un futuro no muy lejano, la llegada al poder o el mantenimiento de líderes políticos afines a su causa. O mejor dicho, a sus intereses. No sólo a los intereses de los africanos. El África industrial olvidada durante décadas por occidente, sólo receptora de ayudas y mirada con lástima, ahora cuenta con infraestructuras realizadas por China. ¿A cambio de qué? Estamos hablando de una relación económica, de una transacción de intereses. Pero entre dos actores desiguales. ¿Nos recuerda a algo? China puede que no sólo quiera romper con la unilateralidad de la hegemonía económica mundial de la que disfrutaba Estados Unidos. Tal vez esté jugando a su mismo juego. Repetir de manera paralela lo que sucedió entre el norte y el sur de América en el otro lado del mundo.

Los riesgos de una carrera por la industrialización

Los graves problemas de contaminación a causa de la industrialización que vive China podrían ser exportados a África. Aguas contaminadas, polución extrema en el aire, repercusión en la salud de la población, desertización del suelo…situaciones que han sido propiciadas por un rápido crecimiento económico y que repercutirán en el futuro en forma de enfermedades y destrucción del medio ambiente.

En occidente han tenido que pasar décadas para conseguir concienciar a gobiernos, industrias y población sobre el cambio climático y la repercusión de nuestras acciones en el futuro del planeta. Los cambios tardan en llegar. África puede despegar industrialmente pero no lo hará con energías renovables. Lo ha comenzado a hacer con maquinaria que ya no es bien vista en occidente. Por ser contaminante y poco respetuosa con el medio ambiente. La contaminación de acuíferos se une a la sequía, agudizando problemas ya históricos en África. La urbanización masiva junto con las nuevas fábricas que deberán ser controladas. Sería ilusorio pensar que si China no mantiene una industrialización compatible con el medio ambiente en su terreno, hará lo contrario en África.

En la costa de Somalia ya se denunció la presencia de barriles que contenían residuos tóxicos y que habían podido ser los causantes de problemas de salud en los habitantes y del nacimiento de niños con malformaciones físicas. Es sólo una advertencia de lo que puede suceder en un futuro próximo cuando una industrialización realizada a la carrera muestre su cara más negativa. No tomar ejemplo de los errores cometidos en el pasado.

Derechos Humanos en juego

Mientras que el Banco Mundial y el Fondo Monetario exigirían una garantía de respeto a los Derechos Humanos, China es más flexible al respecto. Siempre bajo las denuncias de violaciones y no respeto a los Derechos Humanos, desde la censura hasta las desapariciones forzosas, China realiza inversiones multimillonarias a cambio de un laisser faire sujeto a las consecuencias que pueda tener parar sus negocios.

Según Hu Jintao, el anterior presidente del país asiático, sobre las relaciones entre China y África, éstas deberían fundamentarse en fortalecer una confianza mutua y así, con una alianza entre países en vías de desarrollo “contrarrestar los abusos de los grandes sobre los pequeños, de los fuertes dominando sobre los débiles y los ricos oprimiendo a los pobres”. Un idealismo evolucionado del socialismo chino que recuerda la lucha de clases y la confrontación entre dos mundos que ahora siguen distanciados pero que parecen utilizar las mismas cartas, el control económico para conseguir más fuerza política.

Pero tanto Estados Unidos como la Unión Europea alertan que detrás de esos ideales y de los millones que tanto pueden beneficiar a las economías africanas se esconden la corrupción y el apoyo a regímenes totalitarios como el de Sudán, donde el respeto a los Derechos Humanos quedarían en un lugar poco favorecedor para la población.

La repercusión directa en suelo africano

La visibilidad de la industria de China en África puede verse tanto en inmensas obras de infraestructuras, viviendas, hospitales como en la presencia en el campeonato mundial de fútbol celebrado en Sudáfrica. También pueden verse pequeños negocios, pero no regentados necesariamente por la población local sino por población china llevada a África. Un cambio demográfico ya notable que supondrá en unos años una nueva realidad en las poblaciones africanas que ya cuentan con población china.

Muchos países africanos contaban con la esperanza de crecer económicamente y que la mano que le tendía China fuera la salvación a una situación de deterioro estancada durante años. Sin embargo, los conflictos no están siendo solucionados y pueden crearse nuevos frentes que compondrán un cuadro nuevo, en el que habrá nuevas problemáticas que abordar y soluciones que crear en un escenario más complejo aún.

Los barrios y comunidades chinas que podemos encontrar en cualquier ciudad occidental ya están instalados en varios países africanos. La integración de una nueva cultura en cualquier país africano puede verse en un futuro como una nueva problemática que colabore a crear una nueva clase social que no beneficie a la situación de la población local. Juan Pablo Cardenal y Heriberto Araújo escribieron “La silenciosa conquista china” en la que hablan de esta situación. Ya es una realidad. Las consecuencias positivas o negativas están por llegar, pero viendo lo sucedido en otros lugares del mundo, podríamos aventurarnos a decir que no serán fáciles. África no sólo es un socio con el que mantener un flujo de transacciones. Es un mercado óptimo para la compra de productos chinos. Un negocio a largo plazo en el que China está realizando grandes inversiones económicas. A cambio de obtener grandes beneficios, no sólo económicos, como ya anunciaba anteriormente.

Mientras, no todos los africanos reciben con el mismo ánimo la “cooperación” china. Las relaciones corruptas con líderes africanos, ya corruptos, hacen desconfiar a una población cansada de promesas y de ver cómo manejan sus países como marionetas de un juego internacional. Tras la corrupción vivida e importada de occidente, muchos africanos opinan que China se merece una oportunidad. A esto se une la utilización de mano de obra china en África. Mientras se planteaba una creación de empleo local y un apoyo a la economía en la que se asentara la industria china, ha resultado decepcionante ver como trabajadores chinos eran importados ante los brazos caídos de la población africana, siendo pocos los afortunados llamados a formar parte de la industria china.

En Cabo Verde, por ejemplo, se habla de una transparencia que permite una relación más limpia entre ambas partes. Una involucración mayor de la población local y una repercusión en la población que hace a los africanos más receptivos ante las relaciones sino-africanas. Así mismo, los intercambios universitarios entre China y varios países africanos ayudan a consolidar unos lazos sociales y culturales entre dos continentes distintos y que puedan favorecer en un futuro el mantenimiento de los mismos.

Por tanto,  podemos decir que China está trabajando para desmontar la dominación global unilateral que ha permanecido hasta la actualidad. El mundo ya no responde ante la hegemonía mantenida por los países del norte. Ahora, llamándose cooperación sur-sur o neocolonialismo, lo cierto es que se ha roto el status quo que hacía imposible un futuro prometedor para África. Una esperanza, probablemente un camino difícil y con consecuencias no del todo positivas para África, pero aparece un nuevo futuro ante el continente asolado durante años, dedicado al servicio de los intereses del resto del mundo. Mao Zedong argumentaba en favor de subvertir el sistema capitalista a través de la movilización de fuerzas revolucionarias en el Tercer Mundo. Muchos aplaudirán la posibilidad de un mundo más justo y equitativo, o tal vez estemos ante un cambio de dueño, millones que recaerán en África, la posibilidad de acceder a un desarrollo económico acelerado, paz y estabilidad a cambio de crear lazos sociales económicos y políticos para satisfacer las necesidades de China.

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NUBES NEGRAS EN LA PRIMAVERA SIRIA

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NUBES NEGRAS EN LA PRIMAVERA SIRIA

Publicado el 20 mayo 2013 por admin

Autor: Diego Represa, @diegorepresa en http://bit.ly/12PrAja

Autor: Diego Represa

La revolución siria contra el régimen de Bashar al-Assad ha cumplido recientemente su segundo aniversario. En 24 meses el país se ha visto arrastrado a una dramática guerra civil que está dejando tras de sí más de 70.000 muertos y medio millón de refugiados y desplazados internos1. Sin embargo, la situación actual no parece dejar entrever un final cercano sino más bien un enquistamiento de las hostilidades que desde luego traerán consecuencias para su futuro inmediato.

¿Revolución o Yihad?

En el contexto de las llamadas “primaveras árabes” que sacudieron Oriente Medio en 2011, Siria no supuso una excepción y su revolución comenzó con una serie de protestas pacíficas que clamaban por nuevas reformas y una apertura democrática del país. Sin embrago, tras el ansia reformista subyace un conflicto de carácter sectario en donde una población mayoritariamente sunní se enfrenta a una élite alauí y otras minorías, precisamente beneficiarias del status quo que otorgaba la laicidad del gobierno del partido Baaz, y que tiene como protagonista un movimiento político y religioso representado por la Hermandad Musulmana, en el exilio y clandestinidad desde 1982 y que ansía derrocar al gobierno para establecer un estado islámico.

Así pues, entre los representantes más característicos de la oposición armada encontramos dos contingentes ideológicamente diferenciados:

El origen del principal grupo se remonta al llamado “Ejército de Oficiales Libres”, una pequeña fuerza compuesta por desertores del ejército sirio que se negaron a reprimir a la población durante los primeros días de las protestas. Con el tiempo, aglutinaron bajo su mando a otros oficiales e instaron a los demás soldados a desertar y formar parte del Ejército Libre Sirio (ELS). Su proclama es sencilla, derrocar a Bashar al-Assad a quien consideran un traidor por ordenar a su ejército abrir fuego contra población civil. Entre sus postulados destaca el mantenimiento de la unidad nacional tras la caída del gobierno, respetando en todo caso la multi-confesionalidad de la que siempre ha hecho gala el país.

Sin embargo, el ELS está lejos de ser un “ejército” al uso. En su mayor parte está nutrido de ciudadanos cuyo único adiestramiento militar se limita al servicio obligatorio de tres años impuesto por el régimen desde hace décadas. Se trata pues de personas, muchas de ellas voluntarias, algunas muy jóvenes y otras muy ancianas, mal equipadas y con una cadena de mando muy frágil, susceptible de romperse si la balanza se termina poniendo en contra. El armamento del que disponen está compuesto por los arsenales hallados tras los golpes de mano efectuados contra cuarteles y comisarías en el transcurso de la insurrección, en su mayoría fusiles de asalto AK-47, lanza-granadas RPG, y ametralladoras de largo calibre 12.7mm, montadas sobre vehículos ligeros pick-up. Carecen pues, salvo alguna excepción, de blindados y carros de combate, así como de manpads o elementos que puedan neutralizar la evidente superioridad aérea del régimen.

Por otro lado, se encuentran las fuerzas yihadistas que escapan a la cadena de mando del ELS pero que, en ocasiones, toman parte en operaciones conjuntas. Son grupos independientes que predican una ideología islámica sunní militante y excluyente. Milicias como Jabhat al-Nusra (El Frente de la Asistencia) o Ahrar al-Sham (Movimiento Islámico de la Gran Siria), son facciones que integran a combatientes experimentados, muchos de ellos extranjeros que han servido como muyahidín en conflictos anteriores como Afganistán, Iraq, Somalia o Libia y que por tanto funcionan con una gran precisión operativa, ya sea realizando asaltos contra posiciones del ejército regular o efectuando atentados contra objetivos políticos tras la propia línea de frente.

Ideológicamente, en cuanto al futuro del país se refiere, estos dos grupos chocan diametralmente. Unos abogan por mantener la multi-confesionalidad; los otros por la instauración de un estado islámico. Sin embargo, hoy por hoy, las facciones yihadistas gozan de un peso y consideración demasiado importantes en las operaciones como para que el Estado Mayor del ELS se permita el lujo de enfrentarse abiertamente a ellas aunque cada vez son más los sirios que comentan que, de derrumbarse el gobierno de al-Assad, habrá luego una nueva guerra entre facciones.

El pasado 11 de noviembre de 2012, en una reunión celebrada en Doha (Qatar) se confirmó el nuevo cargo de Ahmad Mouaz al-Khatib Al-Hasani como líder de la Coalición Nacional de las Fuerzas de Oposición de la Revolución Siria (CNFORS). Este geólogo y profesor, fue el antiguo imam de la mezquita Omeya de Damasco, un activista que ya en tiempos de Hafez al-Assad se mostraba como un duro azote del gobierno Baazista. El cónclave aglutinó a la mayor parte de la oposición, incluido el Consejo Nacional Kurdo y fue reconocida por los más de 80 miembros integrantes del Grupo de Amigos de Siria, entre ellos la Unión Europea en bloque y EE.UU.

Sin embargo, fuera de esta coalición quedaron los grupos más extremistas ya mencionados como Jabhat al-Nusra, el Frente Islámico Sirio y los grupos adscritos a él como Ahrar al-Sham, la Brigada Al-Haqq en Homs, el Movimiento Islámico Al-Fajr en Alepo, Ansar Al-Sham en Latakia, Jaysh Al-Tawhid en Deir el-Zor y la Brigada Abd al-Muttalib en Damasco.2

Las razones de dejar fuera a estos grupos obedecen fundamentalmente a motivos políticos y quizás a presiones externas de sus aliados occidentales quienes consideran a muchos de ellos como organizaciones terroristas y observan con preocupación la creciente radicalización islámica del país. Sin embrago, en una de sus primeras comparecencias, al-Khatib expresó públicamente su petición a los Estados Unidos y la Unión Europea para sacar al Frente al-Nusra y al Frente Islámico de su lista negra.3

Así pues, no parece descabellada la posibilidad de que la guerra despoje a la revolución de sus aires más aperturistas y se enfrasque aun más en la oleada islamista que está sacudiendo las también llamadas “primaveras verdes”4 en alusión al color característico del Islam, bajo el manto de los nuevos gobiernos de la Hermandad Musulmana que pretenden instaurar estados islámicos suníes con estrictas versiones de la sharia.5

Inestabilidad y armas químicas: Una mala combinación

A corto plazo, más allá de la hipotética lucha por el poder que pueda suceder tras la caída del régimen, lo que preocupa a muchos analistas es el inevitable caos producto de la inestabilidad del gobierno.

Actualmente el conflicto se resume en un frente estático de dos contendientes exhaustos que han aprendido de una guerra, fundamentalmente urbana, que tomar la iniciativa supone correr más riesgos. A raíz de las derrotas sufridas en verano, el régimen ya no realiza asaltos de infantería en el interior de las ciudades por miedo a tener más deserciones. En su lugar prefiere continuar hostigando con morteros y artillería y realizando escaramuzas con blindados. Por su parte, la oposición, cansada y con pocas ayudas externas (Qatar y Arabia Saudí), cuenta cada bala que dispara mientras va estrechando el cerco a las principales ciudades como Alepo o Homs, convertidas hoy en escenarios de puntería para los francotiradores de los dos bandos.

Esta presión que inevitablemente ha hecho que el régimen sea incapaz de controlar amplias zonas de su territorio nacional es un factor a tener en cuenta. El gobierno de al-Assad ha reiterado en ocasiones que dispone de un arsenal de armas químicas que estaría dispuesto a utilizar6 como último recurso. Sin embargo, aunque es una amenaza que no se debe tomar a la ligera, parece más razonable entender este gesto como una medida de demostración de fuerza para disuadir a cualquier país de mostrar su apoyo a los grupos opositores. El uso de armas químicas cargadas en misiles Scud o M-600 sobre una oposición dispersa e integrada entre la población civil, no ofrece un blanco fácil y rentable a la vez que la muerte masiva de civiles supondría la condena internacional y la gota que colmaría el vaso, pudiendo desencadenar una intervención internacional.7

No obstante, existe un riesgo todavía mayor. La posibilidad de que, una vez desmoronado el régimen, el arsenal de armas de destrucción masiva caiga en manos de grupos yihadistas; es un hecho que pondría en jaque a toda la región. La capacidad armamentística de Siria supone un inapreciable botín para muchos grupos que hoy combaten al régimen de al-Assad, pero que el día de mañana podrían suponer una amenaza a tener en cuenta para el gobierno de Israel. Por este motivo, y sin esperar a un desenlace en el conflicto sirio, el país hebreo ha tomado parte activa en el conflicto, lanzando ataques unilaterales en varias ocasiones contra objetivos estratégicos. Según apuntan fuentes diplomáticas, se trataría de material antiaéreo destinado a la milicia chií libanesa de Hezbolá. Aunque como de costumbre, Tel Aviv ni confirma ni desmiente este tipo de acciones.8

La conexión alauita

Cualquier pronóstico sobre la resolución del conflicto es hoy por hoy demasiado aventurado. Sin embargo, aunque el curso de los acontecimientos no deje ver un desenlace cercano sí podemos apuntar ciertos finales que podrían llegar a darse. Si el conflicto llega, como es previsible en los próximos meses, hasta la capital damascena, cabe considerar la situación en la que el gobierno ponga rumbo a una región segura del país y se refugie en el último bastión donde la población todavía le guarde lealtad. Este lugar sería la ciudad de Latakia, una región próspera a orillas del Mediterráneo entre Turquía y el norte del Líbano, de mayoría alauita y cuna de la familia al-Assad.

Desde que ocupan el poder desde el golpe de estado de 1970, los al-Assad han patrocinado, desde la laicidad del partido Baaz y el respeto a la multi-confesionalidad, el ascenso de minorías a cargos políticos y militares importantes. Y como era de esperar, los grades beneficiarios de esta política fueron los alauitas o nusayirís, una rama de del Islam que comparte características con el chiismo y que representa en torno al 10% de la población siria.

Ante el previsible colapso del régimen que les ha apoyado, la población alauita teme las represalias de un país cargado de dolor y de odio de una población sunní cada vez más islamista que, de colocarse en el poder, no sólo acabaría con su hegemonía sino que según dicen, podría amenazar su propia integridad física. La creación de una milicia progubernamental, conocida como la shabbiha, ha involucrado directamente a la población alauita en el conflicto. Si bien algunos de sus miembros profesan otros credos, la población civil siria identifica claramente a estos grupos como los “matones del régimen”, creados ex profeso para cometer los actos más atroces sin manchar la imagen del ejército nacional sirio como en los sonados casos de masacres en al-Qubair y Houla.9

Si finalmente se produce esta retirada alauita, parece razonable pensar que al-Assad utilice este último bastión para negociar a la desesperada desde su última posición de fuerza, bien para pactar una salida del país o bien para un proyecto mucho más ambicioso: la creación de un mini-estado alauita en toda la región costera10 que albergaría a las familias dirigentes del gobierno y los altos cargos militares. De este modo se volvería a la situación anterior a la colonización francesa de 1936 dejando al país dividido según los dos credos mayoritarios. Una situación que para muchos sirios supondría el fin de su propia identidad nacional, en especial para los cristianos ortodoxos, drusos y otras minorías religiosas que no parecen esperar un futuro nada halagüeño si son relegados a vivir bajo un predecible gobierno islamista.

1United Nations High Commissioner for Refugees . “Syria Regional Plan January-June 2013”. [en línea] <http://www.unhcr.org/cgi-bin/texis/vtx/home/opendocPDFViewer.html?docid=50d192fd9&query=syria>

2 The Middle East Media Research Institute. “Islamic Forces In Syria Announce Establishment Of Joint Front Aimed At Toppling Assad, Founding Islamic State; Syrian Website Urges Them To Incorporate All Islamic Forces In Country” [en línea] <http://www.memri.org/report/en/0/0/0/0/0/0/6893.htm>

3 NAKHOUL, Samia / YACOUB, Khaled. En REUTERS. “Syrian opposition urges review of al-Nusra blacklisting”, 12/12/12, [en línea] <http://www.reuters.com/article/2012/12/12/syria-crisis-alkhatib-idUSL5E8NC7Z320121212>

4 SAPAG MUÑOZ, Pablo. “Siria o la larga resistencia a la primavera verde”. 26/08/12, [en línea] <http://www.elmostrador.cl/opinion/2012/08/26/siria-o-la-larga-resistencia-a-la-primavera-verde/>

5 The Muslim Brotherhood´s Official English web site. “Muslim Brotherhood Statement Denouncing UN Women Declaration for Violating Sharia Principles”, [en línea] <http://www.ikhwanweb.com/article.php?id=30731>

6 COHEN, Gili. En Haaretz. “Assad preparing to use chemical arms, says Israel’s Military Intel chief”. 14/03/2013, [en línea] <http://www.haaretz.com/news/diplomacy-defense/assad-preparing-to-use-chemical-arms-says-israel-s-military-intel-chief.premium-1.509364>

7 NUÑEZ VILLAVERDE, Jesús. “El círculo se cierra en torno a El Asad” en IECAH, Instituto de Estudios sobre Conflictos y Ayuda Humanitaria, 18/12/12, [en línea] <http://www.iecah.org/web/index.php?option=com_content&view=article&id=2145:el-circulo-se-cierra-en-torno-a-el-asad&catid=15:articulos&Itemid=9>

8 GARRALDA, Ana. “Siria amenaza con tomar represalias contra Israel por el bombardeo aéreo.” En ELPAÍS, 31/01/13, [en línea] <http://internacional.elpais.com/internacional/2013/01/29/actualidad/1359474844_347806.html>

9 BBC News Middle East. “Syria crisis: Most Houla victims were executed”, 29/05/2012, , [en línea] http://www.bbc.co.uk/news/world-middle-east-18249413

10 BONET, Ethel. “La retirada de los alauíes”, Lataquía/Beirut. Para Mediterráneo Sur, 10/2012, [en línea] <http://www.mediterraneosur.es/prensa/sir_retiradaalaui.html>

 

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