Dossier: Afganistán, cementerio de los imperios (I)

08 febrero 2012 | Autor:admin

 

Dossier sobre Afganistán en el que se relata la historia del país y su actualidad. En este primer artículo, encontraremos la historia de Afganistán desde principios del siglo XX hasta la intervención militar internacional liderada por la OTAN.

El destino de las gentes del territorio de Afganistán nunca ha sido sencillo. Situado en ese tortuoso cruce de caminos que supone ser la llave de Asia, el territorio afgano ha pasado de mano en mano por los diferentes grandes imperios de la antigüedad, Edad Media y Moderna. Durante el siglo XIX Afganistán fue escenario del “Gran Juego” entre Gran Bretaña y Rusia, manteniendo un delicado equilibrio a base de sobornos y movimientos diplomáticos; sistema que se había impuesto cuando las diferentes potencias se dieron cuenta de la dificultad de conquistar el territorio. Entre 1880 y 1933 el país estuvo gobernado por Abdul Rehman, el “Emir de Hierro”, y más tarde por sus descendientes, los cuales  mantendrían una política aislacionista de rechazo a toda influencia occidental, una educación fuertemente arraigada en el Islam y el uso de la fuerza para aplastar las revueltas disidentes.[1]

 

Durante la Segunda Guerra Mundial, el país se mantuvo neutral e ingresó en la ONU en 1946. Sin embargo, 30 años más tarde, una serie  de acontecimientos precipitarían que Afganistán entrase en un periodo de conflicto del que todavía hoy no ha salido. En 1973 el rey Muhammad Zahir fue destronado por un golpe de estado liderado por Sardar Muhammad Daud Khan que enviaría al rey al exilio en Roma, estableciendo una república. Daud trató de normalizar la situación del país mediante la creación de una constitución y la modernización de la educación. Sin embargo, no tardó en encontrar una fuerte resistencia proveniente de los sectores más fundamentalistas en un contexto de creciente hostilidad política y violenta.[2]

Esta situación obligó al país a solicitar ayuda a la Unión Soviética. Desde 1956 la superpotencia comunista aportaría grandes cantidades de recursos económicos y militares que permitirían al país expulsar a algunos de los insurgentes islamistas, que serían amparados por Paquistán.

Sin embargo, en 1978 se produciría un gran vuelco en la situación. El país no llegaba a conseguir un desarrollo estable, dependía totalmente de los ingresos provenientes del extranjero, la representación popular en el gobierno solo se ejecutaba en la Loya Jirga y las revueltas aumentaban. Finalmente, Daud junto con su familia y guardia personal fueron asesinados por una facción marxista del ejército en el contexto de la Revolución Saur. Inmediatamente, la jefatura del estado la ocupó Nur Mohamed Taraki, líder del Partido Democrático Popular (PDPA), de etnia pastún, y la vicepresidencia por Hafizullah Amin de etnia tayika.[3]

Este gobierno llevaría a cabo una serie de reformas sociales como la reducción de la dote de la novia, la imposición de una edad mínima para casarse,  un moderno programa de educación y una reestructuración del modelo agrario. Medidas que ofendieron a mucha gente, sobre todo a los líderes religiosos, los mulá, quienes alentaron la resistencia contra el gobierno considerado ateo y comunista. El gobierno reaccionó duramente eliminando a los líderes religiosos. Se bombardearon aldeas enteras provocando avalanchas de refugiados hacia Pakistán desde donde se dirigió la resistencia. Las revueltas armadas campesinas estallaron especialmente en la zona de Herat, donde fueron reprimidas por el ejército afgano utilizando carros de combate y aviación, dejando un balance de 5000 muertos.[4]

La guerra contra la Unión Soviética

En este momento álgido de la guerra fría los soviéticos se encontraban instruyendo a militares afganos de un gobierno que, en definitiva, le era ideológicamente afín. Por este motivo, tras el asesinato del presidente Taraki por su primer ministro Amin y el asesinato de 50 asesores soviéticos, la URSS decidió intervenir militarmente. A estos hechos hay que añadir el temor a que el fundamentalismo islámico se extendiese por las repúblicas soviéticas centroasiáticas y de la zona del Cáucaso junto con la posibilidad de una intervención estadounidense para posicionarse en Afganistán con bases y lanzaderas de misiles.[5]

La guerra pronto se convirtió en un conflicto asimétrico que se prolongaría diez años y para el que el ejército soviético no estaba preparado pues tanto su estrategia como los medios de los que disponían estaban configurados parauna guerra a gran escala contra la OTAN.[6]

La zona pasó a ser considerada de máxima relevancia en la Guerra Fría, y Estados Unidos, a pesar de lo dudoso de un triunfo de la revuelta, pasó a tomar cartas en la situación. Seis meses antes de que la URSS decidiera invadir Afganistán, Pakistán, Arabia Saudí y la CIA habían empezado a entrenar muyahidín en el vecino Pakistán de Mohammed Zia ul-Haq.[7] El dinero y el armamento suministrado a los líderes de la guerrilla yihadista como Gulbuddin Hekmatyar harían el resto. Este plan, conocido como Operation Cyclone estaba impulsado por el ansia de revancha tras el fracaso norteamericano en la guerra de Vietnam. De este modo los EEUU devolverían el golpe a su enemigo en el contexto de la Guerra Fría evitando ser vinculados directamente con la financiación de los muyahidín.[8]

El resultado de la contienda es bien conocido. Las milicias muyahidín se enfrentaron en una guerra de guerrillas en la que la superioridad numérica y armamentística de los soviéticos resultaría, a la postre, ineficaz. Finalmente en 1989, ante la imposibilidad de pacificar el país, las tropas soviéticas comenzaron a ir dejando progresivamente en manos del ejército afgano las principales operaciones contra la insurgencia. Y tras diez años de guerra (1979-89),alrededor de  26.000 muertos soviéticos, y un millón de muertos afganos, el presidente de la URSS, Mijail Gorvachov, dio la orden final de retirada.

La guerra civil afgana y el ascenso de los talibán

El presidente afgano, Mohamed Najibulá, se mantuvo en el poder durante tres años más hasta que en 1992, abandonó el país cuando Kabul cayó en manos de los rebeldes. Sin embargo, esto no representó el final de las luchas en el país. La conquista de la capital había sido llevada a cabo por las tropas del norte, representadas por el líder militar Ahmad Shah Masud y el general Rashid Dostum, que guiaban a tayikos y uzbekos respectivamente. La etnia pastún, tradicionalmente mayoritaria en Kabul, no aceptó este cambio y continuó la lucha, transformada ya en una guerra civil de pleno derecho.[9]

Mientras tanto, en el sur, las tropas pastún, formadas principalmente por señores de la guerra y muyahidín, estaban coordinadas por Gulbuddin Hekmatyar, uno de los dirigentes de mayor relevancia en el sur gracias al apoyo de Pakistán que le proporcionaba gran cantidad de armas y dinero de las ayudas internacionales que gestionaban.[10] Los pastún, indignados ante la nueva situación en la que ellos no tenían el control político, buscaron derrocar al nuevo gobierno y se desató una nueva guerra civil. Sin embargo, las viejas rencillas y falta de entendimiento entre unos y otro provocó que los pastún cayeran presa del descontrol interno, la corrupción y la desorganización.

La alternativa al caótico gobierno y a las luchas internas de los señores de la guerra que lo desafiaban surgiría en el corazón del Afganistán más rural, en la región de Kandahar, de las manos del mulá Mohammed Omar, un líder religioso y veterano de  la Yihad contra los soviéticos que ahora estaba afiliado al Hebz-e-Islami, el grupo de resistencia pastún dirigido por Gulbuddin Hekmatyar.[11]

Aunque era más un líder espiritual que un soldado, tenía el respeto y la lealtad de muchos excombatientes muyahidín y pronto se erigió como una figura clave para devolver el orden, bajo el denominador común de la fe islámica, en un Afganistán dividido y sembrado de odios y rivalidades políticas. Sus seguidores fueron rápidamente conocidos como los talibán, los “estudiantes de la fe”. Al tiempo que con su discurso se ganaba a amigos y a aliados, sus campañas militares también cosecharon varias victorias que pronto llevaron a los talibán a las puertas de Kabul.

Durante el periodo anterior a su llegada, Hekmatyar se había demostrado incapaz de controlar el país. La aparición de movimiento talibán atrajo el interés del gobierno pakistaní, el cual les puso a prueba pidiendo que estabilizasen la carretera hasta Kandahar. Cuando los talibán respondieron cumpliendo esos objetivos, Pakistán comenzó a premiar su compromiso suministrándoles recursos y armamento.[12]

En 1996, tras cuatro años de guerra civil, los talibán pusieron pie en la capital obligando a las tropas de Massud y a los leales al gobierno a retirarse a las regiones del norte. Capturaron, torturaron y ejecutaron al expresidente Najibulá, colgando su cadáver en público, para horror de la población. Impusieron la sharia (ley islámica) más restrictiva de todo el mundo musulmán, que incluía castigos exagerados para cualquier delito, estrictos códigos estéticos con la imposición de barbas para los hombres y burkas para las mujeres, una completa prohibición de cualquier forma de entretenimiento y la reclusión de la mujer como principales pilares.[13]

La Intervención Internacional

Con la entrada del nuevo milenio la situación volvería a dar un giro drástico. El 9 de septiembre de 2001 los talibán consiguieron atraer a una trampa y asesinar al general Masud, “el león del Panjshir” líder de la Alianza del Norte y último reducto de la resistencia afgana contra los talibán. Dos días más tarde, la red terrorista Al Qaeda secuestró cuatro aviones civiles norteamericanos y los estrelló contra el Pentágono y las Torres Gemelas en Nueva York.El gobierno de George W. Bush acusó al régimen  talibán de dar cobijo al multimillonario saudí Osama bin Laden, considerado como primer responsable de los atentados. En ese mismo mes de septiembre, el consejo de ancianos, reunido en Kabul, pidió al gobierno talibán que persuadiera a bin Laden para abandonar el país. Sin embrago el  régimen talibán se negó y resolvió llamar a una Yihad en caso de que Estados Unidos atacara el país.[14] Como consecuencia de esa negativa, el 7 de octubre, con el casi unánime apoyo internacional, EE UU invadió Afganistán.

La operación estadounidense tuvo como nombre inicial “Justicia Infinita”, aunque rápidamente el Secretario de Defensa Donald Rumsfeld se vio presionado a cambiarlo por el de “Libertad Duradera” tras duras críticas por parte de la comunidad islámica que defendía que solo Alá puede hacer Justicia Infinita[15].  El objetivo de la misión, encontrar a Osama bin Laden y a otros dirigentes de Al-Qaeda y derrocar el régimen Talibán para instaurar un gobierno más moderado. En palabras del presidente George Bush, daba comienzo así, la primera guerra del s.XXI, una “guerra contra el terrorismo[16]. La que sería conocida como “Doctrina de Agresión Positiva” o “Doctrina Bush” sostenía que la administración estadounidense no distinguiría, desde ese momento en adelante, entre organizaciones terroristas y gobiernos o naciones que les diesen refugio.[17] Este contexto, aplicado al Afganistán de los talibán, fue lo que propició el casus belli necesario para declarar la guerra y comenzar la invasión.

Las tropas norteamericanas, en un rápido avance bombardearon las posiciones talibán más importantes y, con ayuda de la Alianza del Norte consiguieron liberar Kabul. Poco después, en 2001 y bajo el auspicio de la ONU, se celebró en Bonn la Conferencia Inter-afgana, donde asistieron representantes de todas las fuerzas y etnias del país, excepto los talibán. Como resultado tuvo la formación de un gobierno multiétnico provisional, de 30 miembros, presidido por el pastún Hamid Karzai. El 20 de diciembre de ese mismo año y por medio de la resolución 1386, conforme a lo previsto en el Acuerdo de Bonn, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas crea la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) en Afganistán con el objetivo de ayudar al nuevo gobierno afgano.[18]

En agosto de 2003 la OTAN toma el mando de ISAF, siendo la primera vez que actúa fuera de Europa. Desde entonces, ha asumido plenamente el compromiso de relevar a la coalición anglo-americana en lo concerniente a las labores de reconstrucción y asistencia al gobierno afgano. Actualmente tiene desplegadas en el país alrededor de 130.400 soldados de 48 países diferentes y 27 equipos de reconstrucción provinciales (PRT en inglés)[19].

Tras una falsa sensación de éxito inicial, la situación actual se ha tornado mucho más compleja. Como señala el codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Ayuda Humanitaria (IECAH) Jesús Núñez Villaverde, la comunidad Internacional cometió  “un claro error de lectura, se consideró cumplida la tarea en cuanto los talibán fueron expulsados del poder.  Afganistán retornó al olvido- desplazado por la invasión de Iraq-, sin haber realmente solucionado ninguno de sus problemas internos”[20]. Lejos de terminar, los combates entre las fuerzas internacionales y afganas contra la insurgencia talibán fueron aumentado con el paso de los años, una situación que ha llegado hasta el día de hoy donde los enfrentamientos continúan siendo constantes especialmente en el tercio meridional del país, donde predomina la etnia pastún y la permeable frontera de Pakistán sirve de sustento para la ocultación y suministro de las bases de la insurgencia. El número de atentados aumenta con cada año, evidenciando la alta actividad de los insurgentes. De igual modo, los registros de producción y tráfico de droga vinculada a la insurgencia, han seguido creciendo en el país, convirtiendo a Afganistán en el primer productor y exportador de opiáceos como la heroína y otros derivados del cultivo de “adormidera”. Estos hechos no hacen sino evidenciar la creciente fuerza de los insurgentes, la inoperancia del gobierno de Hamid Karzai más allá de las afueras de Kabul, y su incapacidad de controlar la integridad del resto de su territorio nacional, y la vulnerabilidad la Coalición Internacional que cada vez cuenta con más bajas y menos resultados.

Hasta la fecha, los militares de la fuerza internacional han tenido alrededor de 2.500 muertos, muchos de los cuales, como consecuencia de la explosión de artefactos caseros o IED (Improvised Explosive Device). El año 2010 se perfiló como el año más sangriento de la guerra, registrándose las cifras más altas de bajas de los militares de la Coalición.[21]

Respecto al registro de víctimas civiles las cifras bailan mucho más aunque aproximadamente se pueden contar alrededor de los 8.800 muertos y el doble de heridos.[22] Los bombardeos de la OTAN han sido causantes de gran número de víctimas civiles, lo cual ha promovido el odio de la población hacia la presencia de las tropas extranjeras. Sin embargo, Naciones Unidas y otros organismos como Amnistía Internacional, señalan a la insurgencia como principal responsable de las víctimas mortales entre la población civil, en torno a un 80%.[23]

 

[1]RASHID, Ahmed. “Los Talibán”. Barcelona, 2002, p. 49-52

[2]Ibídem.

[3]Ibídem, p. 49-52

[4]Ibídem.

[5]KEANE, David. [Video-Documental]: “Extremismo islamista: Entre talibanes”; Canal Odisea,  2007. [5:45-6:26]

[6]HERRERO.Cap: “Afganistán: El cementerio de los Imperios”. En Boina Negra, Revista Paracaidista del Ejército nº258 Abril, Mayo Junio 2009 p. 46-48.

[7]COKBURN, Alexander y St.CLAIRE, Jeffrey. Entrevista a Zbigniew Brzezinski “How Jimmy Carter and I Started the Mujahideen”, Le Nouvel Observateur (France), 15/01/1998, p. 76 [en línea] <http://www.counterpunch.org/1998/01/15/how-jimmy-carter-and-i-started-the-mujahideen/>

[8]RASHID, Ahmed. “Los Talibán”. … Op.cit, p.51- 56

[9]Ibídem.

[10]BBC Mundo, Reportaje especial: “Después del talibán” [en línea]<http://www.bbc.co.uk/spanish/especiales/afganistan_despues_taliban/index.shtml>

[11]Ibídem.

[12]RASHID, Ahmed. “Los Talibán”… Op.cit. p. 71-74.

[13]KEANE, David. Video-Documental: “Extremismo islamista: Entre talibanes”…Op.cit,[43:05-46:10]

[14]MINISTERIO DE ASUNTOS EXTERIORES Y DE COOPERACIÓN (Dirección General de comunicación Exterior): “Afganistán” (monografía), 2008.

[15]REUTERS: “Estados Unidos renombra la operación militar: de ‘Justicia Infinita’ a ‘Libertad Duradera’”, para El Mundo, 26/09/2001, [en línea]<http://www.elmundo.es/elmundo/2001/09/25/enespecial/1001436607.html >

[16]SHAH, Anup. “The Bush Doctrine of Pre-emptive Strikes; A Global Pax Americana” [en línea] <http://www.globalissues.org/article/450/the-bush-doctrine-of-pre-emptive-strikes-a-global-pax-americana>,  en Global Issues, Traducción propia.

[17]Ibídem.

[18]Página oficial de la ISAF. [en línea] <http://www.isaf.nato.int/history.html>

[19]International Security Assistance Force (ISAF): Key Facts and Figures [en línea]<http://www.isaf.nato.int/images/stories/File/Placemats/25OCT10%20Placemat%20page%201,2,3.pdf>

[20]NÚÑEZ VILLAVERDE, Jesús. A. “Afganistán, noveno año, suma ¿y sigue?” En IECAH, Instituto de Estudios sobre Conflictos y Ayuda Humanitaria. [en línea] <http://www.iecah.org/web/index.php?option=com_content&view=article&id=75:afganistan-noveno-ano-suma-iy-sigue&catid=15:articulos&Itemid=9>

[21]ICASUALITIES.ORG  [en línea] < http://icasualties.org/oef/>

[22]UNKNOWNNEWS.NET [en línea] <http://www.unknownnews.net/casualties.html>

[23] AMNISTIA INTERNACIONAL. “Las órdenes del líder talibán de reducir el número de víctimas civiles suenan “hipócritas” 8 Noviembre, 2011 [en línea]  <http://www.amnesty.org/es/news/ordenes-lider-taliban-reducir-victimas-civiles-hipocritas-2011>

 

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