BIRMANIA: EL NUEVO PEÓN EN EL JUEGO POLÍTICO MUNDIAL

24 junio 2013 | Autor:admin

 

 

 

 

 

Autora: Mabe de Molnar

Debido a los actuales cambios en la economía mundial, con la presencia de China en los primeros puestos, comienzan a moverse las piezas del ajedrez en el que se ha convertido el mundo, como si de un gran tablero global se tratara, en el que se pusiera en juego la estrategia y las materias primas y en el que cada pieza debe moverse de manera correcta. Birmania está en un lugar estratégico en ese tablero. Entre quienes se la disputan destacan los más fuertes: China, Estados Unidos y un tercer jugador, la India. Los movimientos ya han comenzado y todo parece indicar que presenciaremos una partida larga y complicada.

Desde hace años se anunciaba la irrupción de China en los primeros puestos en la economía mundial. Estaba previsto que la llegada del gran gigante asiático produjera cambios en el orden económico global. Un largo e intenso camino que comenzó hace años. Acciones encaminadas a conseguir el gran despertar de una economía que pueda hacer competencia o derrotar a la gran economía occidental. Pero no olvidemos que China no iba a llegar sola a los primeros puestos. Se esperaba que Rusia e India también lo hicieran. Tres grandes potencias a punto de revolucionar el mundo que conocíamos hasta hoy.

Mientras el sistema económico evoluciona, las fuentes de energía siguen suponiendo una carta de poder y las nuevas potencias crecientes en el capitalismo y en la gran producción industrial necesitan materias primas que puedan sostener la carrera industrial. China mantiene con diferentes países de África relaciones y vínculos que a día de hoy le proporcionan beneficios y la ayuda necesaria para continuar con su carrera ascendente. Estados Unidos alertado por la competencia económica que pueda resultar China necesita aliados en Asia. Y Birmania, por su posición estratégica, es el enclave perfecto que ambos necesitan tener como aliado.

Birmania, un diamante en bruto

Podríamos describir de manera simplista al país birmano como un país empobrecido, centro de la noticia por las violaciones de Derechos Humanos y del que apenas se puede obtener información debido a la censura. Pero también es un país muy rico en recursos naturales y que cuenta con una situación geográfica que lo convierte en un actor muy interesante para los países vecinos y para los Estados Unidos y Occidente. Su historia ha marcado su presente, un pasado reciente que no ha terminado de concluir con un régimen que ha supuesto un sumatorio de crímenes contra la humanidad y violaciones de Derechos Humanos.

En marzo de 2011 comenzó una transición hacia un régimen más democrático al disolverse la junta militar que había conducido al país desde el año 1962. Mientras los avances hacia una situación más favorable para la población van apareciendo muy lentamente diferentes organizaciones en defensa de los Derechos Humanos continúan denunciando crímenes, matanzas y demás atentados contra civiles pertenecientes a la etnia Rohingya. Una de las más castigadas del mundo.

Birmania es un país rico en materias como jade o tres billones de metros cúbicos de gas natural y petróleo (la décima parte de las reservas de gas del planeta). También es un país prolífero en problemas sin resolver y de difícil solución. La gran brecha social, los numerosos grupos de refugiados que tuvieron que abandonar el país, los grupos de insurgentes una población empobrecida, en definitiva, un sumatorio de dificultades que van a ser poco a poco olvidadas si continúan siendo primordiales los avances democráticos en favor del crecimiento económico y no en beneficio de una situación más justa para la población.

Ha habido un cambio significativo y que podrá determinar el futuro del país así como ya está repercutiendo en la actualidad. Se ha pasado de una presión internacional sobre la junta militar a perdonar la deuda. ¿Se perdonarán los crímenes contra la humanidad? ¿Quedarán impunes las violaciones de Derechos Humanos que ha vivido la población? En principio parece que sí. A cambio de una transición democrática. Una transición democrática que permita establecer relaciones económicas con el país asiático.

En las elecciones que están previstas para el año 2015, el líder del partido de la oposición al régimen Aung San Suu Kyi tiene el apoyo de Estados Unidos pero, por otro lado, va perdiendo la confianza de parte de la población quien la acusa de servilismo y de estar siendo utilizada por Estados Unidos además de olvidar la denuncia de los crímenes que aún continúan sucediendo. Para expertos y analistas, las futuras elecciones pueden resultar realmente significativas. Podríamos ver un monopolio sobre el poder del partido de Suu Kyi, quedando relegada la antigua clase política, y luchas internas dentro del partido. Suu Kyi se enfrentaría a la resolución de problemas realmente complejos como por ejemplo la situación de los Rohingya, la población que espera que se haga justicia.

La jugada de India

La principal misión del país indio en referencia a Birmania es contrarrestar la influencia de China en la región. Fue a principios de los años 90 cuando India comenzó a rehacer su política exterior con la llamada “mirada al este” y junto con la participación en la ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático), además de otras transformaciones, consiguió mejorar y hacer despegar la economía.

India y Birmania no sólo coinciden en la ASEAN. También forman parte del proyecto de cooperación regional conocido como BIMSTEC (Bay of Bengal Initiative for Multi-Sectoral Technical and Economic Cooperation), aunque su repercusión económica es escasa.

India necesita nuevos mercados para su creciente economía, además de los recursos naturales. Birmania es un candidato óptimo por el origen histórico compartido  y la proximidad territorial.

Para garantizar la estabilidad en el comercio, India no duda en proporcionar medios militares para afianzar la seguridad en las fronteras, en las que se refugian grupos insurgentes surgidos en gran mayoría de los grupos étnicos que tuvieron que huir del país.  India apoya la democratización, pero realmente, le interesa la estabilidad, sea del color que sea, y que en un futuro las relaciones entre ambos países sean como mínimo tan productiva como la que pueda mantener con China o Estados Unidos.

            La presencia de China y el cambio de actitud birmano

Mientras el mundo dio la espalda al régimen birmano por sus acciones contra los Derechos Humanos, China mantuvo sus relaciones, las cuales comienzan a dar sus frutos. Durante el presente año 2013 está previsto que comiencen a funcionar dos oleoductos que atraviesen todo el territorio Birmano para llevar desde Oriente Medio hasta China el petróleo. El estrecho de Malacca, lleno de piratas y la dificultad de no tener acceso directo al océano Índico por esa zona, hacen que Birmania sea un aliado esencial al cual debe proteger con el ejército chino o dotando de armas al régimen birmano.

¿Cómo puede afectar a China la actual democratización de Birmania? Ya en el pasado Birmania puso en manos de su aliado la propaganda del régimen, un acto de absoluta confianza y complicidad. Si en las futuras elecciones se hiciera con el poder el partido de la oposición y ganaran los defensores de los Derechos Humanos, que cuentan con el apoyo de Occidente y de Estados Unidos, se abriría un gran debate acerca de si deberán primar las relaciones económicas sobre la defensa de los Derechos Humanos para garantizar un futuro mejor al país.

El hecho de que Birmania también juegue sus propias cartas podría suponer a la larga una desconexión del apoyo y la influencia de China. Tal vez en un futuro, Birmania espere haber reducido su dependencia de China. Probablemente, no podrá jugar a favor de dos bandos de manera simultánea. O se rinde ante occidente o lo hará ante China. Puede que todo dependa de las próximas elecciones.

Mientras tanto, Birmania está modificando sus políticas interiores y exteriores. Durante el presente año 2013, el país birmano acogerá diversos eventos como son “South East Asian Games” (un evento deportivo que reúne a los países de la región) y el “East Asia Summit of the World Economic Forum” (Un encuentro en el que se tratarán los temas que afectan a Birmania desde su participación en la ASEAN hasta cómo se puede crear empleo). Además, está previsto que en el próximo año 2014 sea el país birmano quien presida la ASEAN. Probablemente la inclusión de Birmania en esta unión junto con otros países asiáticos diera respuesta a una necesidad: contrarrestar el poder de China en la región.

En cuanto a la política interior, las reformas deberán ser más incidentes en los conflictos con las minorías y la falta de respeto de los Derechos Humanos. Si estas reformas se llevaran a cabo se obtendría una mayor confianza por parte de los inversores extranjeros. Principalmente provenientes de occidente. Aunque existe el riesgo de que en un futuro el país acabe en manos de multinacionales que ya tienen un pie en territorio birmano, y que acabe bajo la influencia de los oligopolios que impidan una distribución más justa de la riqueza.

Según D. Steinberg: “Las sanciones en Birmania no han funcionado, es evidente. Pero han tenido un gran efecto en la población, ya que la han empobrecido”. A pesar de las sanciones, el país ha tardado demasiado tiempo en conseguir llegar a una transición. La corrupción, el narcotráfico (hablamos del segundo productor de opio a nivel mundial) y la cantidad de armamento con el que cuenta suponen trabas para que en un futuro, surja una economía más transparente.

Tras las visitas oficiales a Birmania por parte de Hillary Clinton y Barack Obama, se dejó claro que la “visita no era un cheque en blanco”. Un anuncio de lo que acontecerá en un futuro, si no se cumple con unas mínimas garantías de respeto a los Derechos Humanos, no habrá tantos acuerdos económicos.

A pesar de que continúan los enfrentamientos entre budistas y musulmanes y la mayoría de las problemáticas permanecen activas, sí ha habido diferentes avances, uno es la vuelta de la prensa privada a las calles de Birmania. El monopolio de la información ha cedido y ya puede renacer la prensa independiente del régimen, aunque es de suponer que existirá un control de contenidos bastante férreo. Otro gran apunte es que el presidente birmano Thein Sein ya no está oficialmente en la lista negra de Obama. La visita del dirigente estadounidense supuso la liberación de presos para conseguir suavizar más las sanciones y mejorar las relaciones.

Además, Birmania ya cuenta con la posibilidad de utilizar tarjetas de crédito internacionales. El país quiere sumergirse en un proceso de modernización en el que se potencie el turismo como fuente de ingresos (a pesar de la escasa y mejorable oferta hotelera), que incluye una remodelación del aeropuerto internacional de Rangún y la creación de un centro de negocios.

Como podemos ver, en pleno proceso de cambios internos sujetos a las demandas externas, existe el riesgo de que los crímenes ocurridos en Birmania caigan en el olvido y ante la indiferencia de la historia, pese a la necesidad de justicia que se reclama desde diferentes ámbitos locales e internacionales.

La oportunidad de “hacer negocio” y al mismo tiempo debilitar la presencia china en la zona marcan los ejes de esa nueva actitud occidental hacia Birmania. Estados Unidos, China e India están obligados a mover sus piezas, a adelantar posiciones en torno a Birmania, un importante peón dentro de la estrategia mundial.

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