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Asia Meridional: grandes expectativas para la India, cambios políticos en los países periféricos

14 mayo 2011 | Autor:admin2

India, el país más importante de Asia del Sur, está viviendo en los últimos años un periodo de consolidación en sus pretensiones de convertirse en el medio plazo en un gigante político y económico. Las recientes negociaciones en materia de energía nuclear con Estados Unidos, el diálogo preferencial con la Unión Europea para firmar un acuerdo de libre comercio y su presencia como país invitado en las últimas citas del G8, simbolizan la creciente importancia política y económica de esta nueva potencia asiática, cuya candidatura es una de las más firmes para ocupar un puesto permanente en un reformado Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

Sin embargo, existen importantes retos internacionales para que este nuevo estatus se consolide, que en buena medida tienen que ver con las crisis políticas y de seguridad que viven sus países vecinos de Asia Meridional. A pesar del avance histórico que está suponiendo la significativa mejora de sus relaciones con Pakistán, la India está en el centro de una región con múltiples conflictos, algunos de los cuales llevan enquistados durante años. La evolución de la crisis que ha llenado portadas en todo el mundo en Pakistán, una potencia nuclear, o la situación de inestabilidad menos conocida en Bangladesh, Bután, Nepal o Sri Lanka, condicionarán la evolución en los próximos años del escenario político de la región.

En este contexto, cabe destacar cuatro grandes temas que marcarán la agenda informativa de Asia del Sur en los próximos años:

1)   La evolución de las relaciones entre India y Pakistán, con Cachemira como conflicto de fondo.

Desde la perspectiva internacional es importante considerar cómo pueden evolucionar las relaciones bilaterales entre los dos países más importantes de la región. La India y Pakistán han vivido una relación marcada por el conflicto desde su independencia en 1947 del Imperio Británico. Los enfrentamientos en la primera mitad del siglo XX entre la mayoría hindú y la minoría musulmana llevaron a la partición del subcontinente y tuvieron su continuidad tras la independencia de los dos países, que han librado tres guerras en el siglo pasado (1949, 1962, 1971).

Tras décadas de desencuentros, desde 2003 se han establecido negociaciones de alto nivel para encontrar fórmulas de resolución a los diversos conflictos que mantienen estas dos potencias nucleares, incluido su vieja disputa por el control de la región de Cachemira. Las razones geopolíticas para consolidar esta situación son poderosas: el acercamiento a la India por razones económicas de los dos tradicionales aliados internacionales de Pakistán, Estados Unidos y China, obligan al país islámico a una actitud más flexible y conciliadora.

Una solución definitiva no parece cercana y habrá que seguir con atención si las medidas de confianza y el compromiso reiterado por ambas partes con el actual proceso de negociaciones continúan en los próximos años y se consolidan con acuerdos y logros concretos.

2)   India: el reto de compatibilizar crecimiento macroeconómico con desarrollo sostenible

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Más allá de la estabilidad del sistema político democrático, el dinamismo de la demografía o la fuerza atómica militar, la nueva relevancia internacional de la India se apoya en un poder económico en expansión. Las señales de la macroeconomía de los últimos años no pueden ser más positivas: un pujante sector de servicios, industrias de tecnología punta como la del software en expansión o una clase media en aumento que está generando un crecimiento importante del consumo interno y la inversión. Las previsiones de crecimiento macroeconómico de analistas y organismos internacionales son muy optimistas y algunos consideran que sobre 2050 la India será la tercera economía más importante del mundo por Producto Interior Bruto.

Sin embargo, existen limitaciones relevantes a estos logros económicos, como son la dependencia energética del exterior, las reformas pendientes en el sistema educativo, las deficientes infraestructuras de comunicación  o los enormes retos de desarrollo que el país tiene que afrontar. Según los últimos datos del Informe de Desarrollo Humano de Naciones Unidas en 2007, la India ocupa el puesto número 128 entre los 177 países analizados. La brecha entre la clase media y alta, que se está beneficiando del crecimiento económico, y el gran porcentaje de población que vive en los umbrales de la pobreza sigue siendo muy grande.

El gran desafío de la gestión política del próximo gobierno indio, después de las elecciones previstas para 2009, ya sea del secular Partido del Congreso o del nacionalista hindú Bharatija Janata Party, consistirá en hacer compatibles los índices de crecimiento de la economía con las reformas adecuadas para que porcentajes más amplios de la población india puedan beneficiarse del aumento de la influencia y la riqueza del país.

 3)   Procesos democratizadores pendientes en los países periféricos

Frente a la estabilidad de las instituciones democráticas de la India, el resto de los países de la región tendrán que afrontar en los próximos años importantes procesos de reforma política, cuyo éxito o fracaso marcarán la situación de Asia Meridional. El fin del control del poder político por parte del estamento militar y la superación de conflictos violentos son los dos retos esenciales para la democratización de la región.

El caso más significativo es el de Pakistán donde el gobierno autocrático del general Pervez Musharraf está perdiendo progresivamente los resortes del poder por su ineficacia y la presión de la sociedad civil y se dibuja un escenario en el que los partidos políticos podrían canalizar una difícil transición hacia la democracia, con el reto del fundamentalismo islámico como telón de fondo. Similar es el caso de Bangladesh donde el gobierno militar actual se resiste, pese a la presión de la sociedad, a una nueva convocatoria electoral que permita la normalización democrática tras decretar el estado de emergencia en 2007, con la excusa de la amenaza creciente del fundamentalismo islámico.

Junto a esto, la evolución de la guerra civil en Sri Lanka entre la mayoría cingalesa budista y la minoría tamil hindú, tras el fallido proceso de paz de comienzos del presente siglo; el proceso constitucional en Nepal que parece apuntar al final de la monarquía y a un gobierno liderado por el partido maoísta; y las primeras reformas democráticas iniciadas en la monarquía del pequeño reino de Bután, plantean un contexto de cambios necesarios para la consolidación de la democracia en la región.

4)   Integración regional: un reto pendiente

La Asociación Sudasiática para la Cooperación Regional (SAARC, en sus siglas en inglés) es una asociación establecida en diciembre de 1985 con fines económicos, que engloba a los países de la región. En abril de 2007 se celebró su vigésima segunda Cumbre Anual en Nueva Delhi cuya declaración final recogió la necesidad de superar la historia regional de conflictos para afrontar en conjunto los retos comunes del crecimiento económico, la seguridad energética o el cambio climático.

Estas declaraciones de buenas intenciones chocan con los intercambios económicos casi testimoniales que existen entre los miembros de la organización. Pese a agrupar en su seno un quinto de la población mundial; sus fuertes lazos históricos y culturales; y un acuerdo de libre comercio que entró en vigor este año, el volumen comercial entre ellos alcanza sólo un 5% del global de su Producto Interior Bruto, que contrasta si lo comparamos, por ejemplo, con el 35% que suponen sus intercambios económicos con la Unión Europea.

Pese a los más de veinte años de historia de la SAARC, hasta ahora sus intentos de convertir la vecindad conflictiva entre los estados de la región en un marco de cooperación política económica han fracasado. Sin embargo, todos los estados de Asia Meridional tienen mucho que ganar en el ámbito político y económico si las perspectivas de trabajo conjunto se consolidan. El fracaso o el éxito de este proceso será un símbolo fundamental para valorar si la región es capaz de cambiar una dinámica histórica de enfrentamiento y substituirla por otra de crecimiento y cooperación.


Rubén Campos es experto en Asia Meridional y el Sudeste Asiático y profesor de Relaciones Internacionales en cursos de postgrado de diferentes universidades españolas. Trabaja actualmente como asistente al director de programas del Club de Madrid.

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