La participación ciudadana y su vínculo con la Democracia

27 abril 2011 | Autor:admin

El desarrollo  humano sostenible, a diferencia de las estrategias de mero crecimiento económico, otorga a la vertebración social una importancia decisiva, lo que implica que no puede darse en sociedades desestructuradas, no participativas y alejadas de las instituciones públicas. En el mismo sentido, la ausencia de organizaciones sociales fuertes y críticas, interlocutoras necesarias de las instituciones, no facilita la posibilidad de orientar correctamente recursos para mejorar la vida de los sectores más vulnerables y establecer estrategias de medio plazo para combatir la pobreza. Es por ello que la cooperación para el desarrollo, más allá del proyecto debe procurar el fortalecimiento de la sociedad civil y enfocarse como animadora de procesos sociales participativos.

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La participación de la comunidad, de la ciudadanía, es una construcción, un proceso de aprendizaje. Tiene en sí misma un valor democrático, ya que supone la expresión de autonomía y empoderamiento. Sin duda la participación no es suficiente para asegurar el éxito de proyectos y programas, pero es evidente que muchas deficiencias de la cooperación van unidas a la poca o ninguna participación. La participación de las comunidades y sectores beneficiarios debe manifestarse en todo el ciclo de identificación, ejecución, seguimiento y evaluación de las acciones. Es revelador a este respecto el ejemplo de las mujeres. Su creciente acceso a la toma de decisiones comunitarias, a la vida política, demuestra que la supuesta pasividad o emocionalidad en la que tradicionalmente  se ha fundamentado su subordinación no era sino una forma de disfrazar y legitimar las condiciones sociales, culturales, económicas y políticas que precisamente impedían su participación activa. Cuando esta participación ha alcanzado un grado organizativo y han fluido las asociaciones y redes de mujeres, se ha multiplicado su impacto no sólo en el ámbito de los fines, también en la conquista de reivindicaciones inmediatas.

La participación requiere del manejo de unos criterios, de una hoja de ruta que oriente una buena política. Deben considerarse aspectos como los siguientes:

  • Inclusión: lo que significa no exclusión ni discriminación de actores.
  • Diferenciación: las comunidades y otros actores deben ser comprendidos con sus características específicas y tratados de acuerdo con ellas. Es importante localizar a los grupos más vulnerables —indígenas, mujeres, personas mayores, jóvenes— con el fin de hacer esfuerzos especiales para generar su participación.
  • Integración: respetando los intereses y características de los grupos en espacios participativos plurales.
  • Equidad: lo que quiere decir iguales derechos y deberes para los participantes.
  • Flexibilidad: no construir modelos participativos rígidos  que coarten la
    creatividad y oportunidades.
  • Coherencia: se debe buscar que la participación articule planes de acción con coherencia y buscando la complementariedad de actores públicos y privados.
  • Legitimidad: los espacios participativos deben ser representativos.
  • Responsabilidad: los espacios participativos han de ser transparentes y dar cuenta de sus deliberaciones y toma de decisiones ante el conjunto de las comunidades.
  • Aprendizaje: la participación es un aprendizaje continuo que innova sus propias reglas para perfeccionarse.
  • Espacio de decisión: los actos de voluntad  se convierten en acciones legítimas y eficientes.

 

La Cooperación para el desarrollo no debe velar por la participación únicamente en la esfera de su propia acción, sino que debe orientarse siempre a la construcción  de un tejido social, ciudadano, que aspire a la participación en todos los ámbitos de la vida  comunitaria, local y nacional. El impulso de la democracia participativa es vital para la recreación de ese clima favorable para el desarrollo humano sostenible. Es importante tener en cuenta que:

  • Una sociedad estructurada, con mayor afiliación a asociaciones comunitarias, barriales, sectoriales, sindicales, y a partidos políticos, puede resolver sus conflictos con métodos democráticos.
  • Una sociedad vertebrada está en mejores condiciones de concertar, a través de sus agentes, políticas económicas y sociales con apoyo de las mayorías.
  • Una sociedad civil participativa da mayor legitimidad a las instituciones públicas, desplegando una socialización de valores democráticos y en defensa de las leyes.
  • Una sociedad civil con sentido crítico y activa, puede eventualmente ejercer presiones a los gobiernos y a los partidos políticos, pero constituye la mejor garantía de una alternancia pacífica electoral y, en el tiempo, es condición para la gobernabilidad y la estabilidad del sistema político democrático.
  • Una sociedad civil participando constituye un factor de aliento al desarrollo local con contenidos sociales y, por consiguiente, con respaldo popular.
  • Una sociedad civil activa en los procesos de desarrollo es un factor movilizador de la sociedad y para la concertación con los gobiernos e instituciones a fin de que el proceso no se detenga.

Promover la más amplia participación de la población (particularmente de los sectores tradicionalmente excluidos) que posibilite el encuentro entre ciudadanía, organizaciones e instituciones, y fomentar una nueva cultura democrática basada en el empoderamiento y el ejercicio de los derechos civiles y políticos, no son cuestiones ajenas a la cooperación para el desarrollo.
La modalidad de la democracia local es de singular interés para interesar y promover la más amplia y directa participación de la población en la gestión municipal y el desarrollo local, creando ciudadanía, promoviendo una mayor conciencia política y el empoderamiento de los ciudadanos y de sus organizaciones representativas. Se trata de construir una nueva cultura democrática, en oposición a las culturas políticas de pasividad, de clientelismo y hegemonías autoritarias.

La democracia local, tal y como se está desarrollando en las mejores experiencias, tiene como características:

  • Su continuidad y estabilidad normada.
  • Su concatenación: la discusión del presupuesto empieza por el balance y liquidación del anterior presupuesto, con el rendimiento de cuentas por parte de los delegados y delegadas elegidos por los vecinos.
  • Su carácter universal: todo ciudadano o ciudadana puede participar.
  • Su autorregulación: el reglamento del presupuesto participativo no es un reglamento otorgado por la Alcaldía, sino que es fruto del debate popular y años tras año se evalúa para mejorarlo.
  • Su dimensión decisoria: la gente decide.

La democracia directa es complementaria de la democracia representativa. Requiere de una sociedad civil que participa en los procesos de decisión que conllevarán posteriormente a las decisiones definitivas, lo que supone oportunidades de voz propositivas y garantías para el ejercicio de tales oportunidades. La participación ciudadana tiene como objeto la democratización del espacio público, y no se limita al ámbito de las instituciones políticas, sino que se extiende asimismo al campo de la sociedad civil; se orienta a fortalecer las capacidades autorganizativas de la sociedad y es un medio de socialización de la política y de generación de nuevos espacios. El desarrollo humano sostenible encuentra en la democracia participativa grandes posibilidades de desarrollo endógeno; un desarrollo desde adentro y desde abajo orientado a  dar respuestas a las necesidades básicas de las poblaciones. La participación ciudadana, no obstante, no debe contentarse con reunir a los sectores más activos y organizados de las comunidades y municipios. Puede y debe aceptar otros retos orientados a movilizar la opinión del conjunto de la población. Así, los proyectos y programas de desarrollo local deben fomentar algunas premisas para una nueva relación entre instituciones locales y ciudadanía:

  • Información transparente y fluida entre el gobierno local y la ciudadanía.
  • Consulta ciudadana mediante métodos de encuesta, referéndum…
  • Toma de decisiones de parte de los mismos afectados.
  • Involucramiento de la ciudadanía en la Movilización de Recursos.
  • Involucramiento en la Gestión de Bienes o servicios de carácter público.
  • Contraloría o Fiscalización Ciudadana de las cuentas.
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