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El periodista Hernán Zin empotrado con tropas estadounidenses de la famosa 101 División Aerotransportada

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Afganistán, cementerio de los imperios (III)

Posted on 06 junio 2012 by admin

La guerra de la información:

El conflicto afgano y su repercusión mediática

Una de las características de los conflictos modernos es la importancia de la propaganda, la creación de opinión  y sus efectos sobre la población civil de ambos contendientes y su repercusión en el desenlace de la guerra. Para muchos analistas militares el concepto de la “guerra de la percepción” o “guerra de la información” en referencia a la dicotomía entre el desarrollo y desenlace final de un conflicto y la percepción final de los hechos, es algo a tener en cuenta dentro de las guerras actuales. La experiencia está demostrando que uno de los factores más determinantes en los conflictos modernos no es la superioridad numérica ni aérea, ni siquiera las armas nucleares, sino que más bien habría que decantarse por los medios de comunicación pública”[1]

En este tipo de escenarios palabra, imagen y silencio (que no olvidemos su capacidad creadora de discurso) se entremezclan con las armas de la guerra, obligando a los dos contendientes a enfrentarse en dos planos interdependientes: el táctico, el de las operaciones, y el mediático, el de los relatos. Una situación delicada muy a tener en cuenta en los conflictos de hoy en día donde una victoria en términos militares puede percibirse como una sonora derrota “virtual” por parte de la opinión pública, pudiendo provocar que ésta llegue a serlo en la práctica.[2]

Tropas británicas patrullan el desierto oriental de la provincia de Helmand. Foto: Ben Birchall/PA Archive/Press Association Images

 

En Afganistán, para la insurgencia talibán, esta situación no es algo desconocido. La violencia ejercida por algunos grupos armados, a través del combate irregular y de atentados terroristas en diferentes partes del mundo, persigue un objetivo claro: atraer las miradas de la comunidad internacional, mostrar la irregularidad del conflicto, la disparidad de fuerzas y según qué público, despertar apoyos por simpatía. Además, pese a la superioridad técnica y económica de sus adversarios, este tipo de acciones consigue apelar a un sentimiento nacional que tiene como consecuencia el rechazo, desconfianza o animadversión hacia las fuerzas extranjeras.[3]

Las acciones de los talibán, tras diez años de luchas, han visto fracasado  su empeño de mermar o reducir la capacidad ofensiva de la coalición. En este tiempo la cantidad de tropas internacionales desplegadas en Afganistán no han hecho más que aumentar, pero sí que han conseguido sembrar la duda sobre la victoria entre sus enemigos y hacer que “en casa” se cuestione la estrategia, los beneficios, la moralidad y el costo de la guerra. Algo que a la larga puede colocar a la insurgencia en una posición muy ventajosa para una hipotética negociación de paz o un papel en el poder, al lado del gobierno afgano de Hamid Karzai.

La guerra informativa llevada a cabo por las fuerzas armadas convencionales en Afganistán utiliza tres tipos de instrumentos: las operaciones de información (INFOOPS), las operaciones psicológicas (PSYOPS) y los trabajos de las oficinas de información pública (PIO). Sin embargo, aunque todas ellas pueden influir sobre la insurgencia y la población local, a menudo se las identifica con la propaganda clásica, haciendo que su calado sea mucho menor en las opiniones propias o de los aliados, un hecho poco desdeñable en tanto en cuanto puede ser determinante en la voluntad de vencer de las propias tropas.[4]

Los ejércitos regulares en un conflicto armado de estas características suelen partir con cierta desventaja en cuanto a credibilidad. Tradicionalmente las Fuerzas Armadas han deformado la información a conveniencia (censura y propaganda) por motivos que obedecen a los intereses de sus operaciones. En opinión del Teniente Coronel José Luis Calvo Alberto, Diplomado del Estado Mayor y especialista en cuestiones de propaganda y opinión pública, esta misma desconfianza en los últimos años se ha extendido a toda organización estatal. “En los países del mundo occidental existe una tendencia a sospechar que los gobiernos ocultan la verdad especialmente en temas relacionados con seguridad nacional. Este hecho se acentúa enormemente en países en vías de desarrollo en los que la comunidad oral sigue siendo una de las principales fuentes de información”. Estas circunstancias colocan a los gobiernos y a sus fuerzas armadas en una posición de desventaja, siendo los actores “no estatales” de los conflictos asimétricos los más beneficiados por este fenómeno.[5]

La respuesta que dan las FAS hoy en día ante esta situación se traduce en una estrategia informativa enfocada a recuperar la credibilidad, sacrificando por ello la tradicional manipulación informativa (censura y propaganda) como método de apoyo al combate. No obstante, el uso de la verdad cueste lo que cueste, no está exento de problemas y en ocasiones resulta especialmente duro para los ejércitos que persiguen o necesitan una victoria rápida. Las sociedades occidentales “toleran muy poco las bajas propias, quizá todavía peor las bajas civiles, e incluso exigen que las bajas del enemigo no sean excesivas[6]. Además, en todo conflicto armado existen errores (bombas que fallan su objetivo, informes de inteligencia erróneos, etc.), fracasos (operaciones mal planeadas o ejecutadas) e incluso crímenes (asesinatos, violaciones, genocidios). Escándalos que repercuten obviamente en la opinión pública y, por ende, pueden ser determinantes en la continuación de las operaciones. La experiencia ha demostrado a los ejércitos que a la larga resulta mucho más perjudicial cuando se intentan ocultar estos hechos que cuando se reconocen y comunican públicamente. La “guerra de la información” puede deformar relativamente la realidad, pero no puede crear una realidad alternativa o falsa.[7]

El periodista Hernán Zin empotrado con tropas estadounidenses de la famosa 101 División Aerotransportada

 

Además de estos problemas, los roces entre los aparatos de información de los ejércitos y los  medios de comunicación civiles siguen siendo una constante. Rosa María Calaf, periodista y corresponsal de guerra en numerosos conflictos, define la situación como un escenario en donde “los intereses de los periodistas y militares son muchas veces contrapuestos. El periodista quiere saber y el militar trata de impedir que eso complique las operaciones. Hay que encontrar el justo equilibrio”. Quizás por estos motivos, es cada vez más frecuente encontrar, desde Iraq hasta Afganistán, periodistas empotrados en unidades operativas. Un hecho que acomoda tanto a los medios como a los ejércitos en tanto en cuanto los primeros se benefician de una relativa seguridad y protección ofrecida por los soldados (recordemos que tampoco beneficia a la opinión pública un número elevado de periodistas muertos en un conflicto) y los segundos disponen en todo momento del control de la información que el corresponsal va a transmitir.[8]

En conclusión, podemos decir que ese “cuarto poder” que conforman los medios de información supone un elemento más a tener en cuenta dentro de los conflictos modernos, pues de la posesión, control y difusión de información puede venir la victoria determinante en la carrera para ganar “los corazones y las mentes” de la gente, algo que ya hemos señalado anteriormente como factor decisivo en los conflictos de baja intensidad como el de Afganistán.

 


[1]CALVO ALBERTO, José Luis. Teniente Coronel de Infantería. DEM. “La guerra de la percepción y la batalla por la credibilidad” Revista Ejército de Tierra Nº 815, marzo de 2009.

[2]HERNÁNDEZ GARCÍA, Luís. Comandante. Ejército del Aire. DEM. “Choque de retóricas: la dimensión discursiva de los conflictos” Revista Ejército de Tierra Nº 837. Nº Extraordinario, diciembre 2010.

[3]Entrevista a Leila Khaled. En PISANO, Isabel: Yo Terrorista, Hablan los protagonistas. , p-285

[4]CALVO ALBERTO, José Luis. “La guerra de la percepción y la…Op.cit.

[5]Ibídem.

[6]JORDÁN, Javier y CALVO, José L.”El nuevo rostro de la guerra” Navarra, 2005, p. 197. En HERNÁNDEZ GARCÍA, Luís. Comandante. Ejército del Aire. DEM. “Choque de retóricas: la dimensión discursiva de los conflictos” Revista Ejército de Tierra Nº 837. Nº Extraordinario, diciembre 2010.

[7]CALVO ALBERTO, José Luis. “La guerra de la percepción y la…Op.cit.

[8]TIERRA: Boletín informativo del Ejército español. Nº 188. 20 de junio de 2011. “Entrevista a Rosa María Calaf” p.14.

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Afganistán, cementerio de los imperios. (II)

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Afganistán, cementerio de los imperios. (II)

Posted on 09 marzo 2012 by admin

por Diego Represa

Tropas de la la Coalición Internacional en Afganistán. Foto: ISAF Media.

España en Afganistán

La singularidad de los “conflictos asimétricos”, también llamados “de baja o media intensidad”, para los que Afganistán representa hoy su caso más paradigmático, está poniendo en jaque a los ejércitos regulares de las potencias occidentales. En este tipo de enfrentamientos no suele ser fácil distinguir entre soldados, civiles y cualquier tipo de violencia organizada, ya sea ésta en forma de terror, crimen o guerra.[1] Se tratan pues de enfrentamientos armados en los que una fuerza “regular” o “convencional” combate a otra, u otras, que a menudo no forman una estructura piramidal, son mucho menos numerosas pero más móviles, conocen el terreno y además suelen contar, al menos en parte, con el apoyo de una población local que les provee de información, recursos y cobijo. Su objetivo es buscar y atacar las debilidades de su adversario allí donde éstas son más vulnerables, con la intención de destruir su voluntad de vencer y forzar así su retirada. España destacó en este tipo de “guerra de guerrillas” a principios del S.XIX durante la ocupación napoleónica de la península ibérica, sin embargo, esta vez, las tropas españolas son las que sufren el hostigamiento de una fuerza irregular, en un escenario bastante alejado de su órbita de influencia, que siempre fue América latina y el Mediterráneo.

En 2003 la Alianza Atlántica tomó el mando de la ISAF (International Security Assistance Force) la operación autorizada por Naciones Unidas para intervenir en el país. La misión tiene como objeto la seguridad, la asistencia para la gobernabilidad y la reconstrucción de un estado fallido, a través de la creación de proyectos de infraestructura y de una presencia militar que combata los desestabilizadores que la amenazan la seguridad, tanto de sus ciudadanos como de los organismos del Estado afgano post-talibán.[2]

Trabajando por la reconstrucción

Cumpliendo con su compromiso con la seguridad internacional y con sus aliados, España está presente en el conflicto afgano casi desde el primer momento. Las Fuerzas Armadas Españolas y en particular el Ejército de Tierra, comenzaron a operar en Afganistán desde el año 2002.[3] Durante este tiempo el contingente español, conocido bajo el acrónimo ASPFOR (Afghanistan Spanish Forces) ha desplegado tropas respondiendo a las necesidades de la misión ISAF, hasta alcanzar el número de 1.523 efectivos.[4]

Un número reducido si lo comparamos con otros contingentes de la coalición, pero ajustado a las necesidades y a la voluntad de España de volcar su presencia en Afganistán precisamente a través del modelo de PRT´s de la OTAN, los Equipos de Reconstrucción Provincial, un modelo que pretendía poner más énfasis en las tareas de reconstrucción. El emplazamiento del PRT español se encuentra al noroeste del país en la pequeña ciudad de Qala-i-Naw, en la provincia de Badghis.[5]

Los manuales de doctrina de las Fuerzas Armadas describen a Equipos de Reconstrucción Provincial (PRT) como “una organización integrada de carácter cívico-militar, capaz de operar en zonas inestables e inseguras, gracias a su componente militar, y de actuar sobre dichas zonas mediante el uso de diferentes capacidades (diplomáticas, militares y de desarrollo), con la finalidad de mejorar y facilitar la seguridad, hacer efectiva la acción del gobierno, mejorar la situación de la población y facilitar las acciones de desarrollo y de reconstrucción. El estado final deseado es alcanzar un entorno estable y seguro en la zona”.[6]

Una explicación más detallada la podemos encontrar en las palabras de Enrique Silvela, entonces Comandante de uno de los equipos CIMIC (cívico-militar) durante una de las primeras rotaciones del despliegue español. “… (Los PRT) son pequeñas unidades de múltiples capacidades para extender la presencia de la fuerza en el país detrayendo los mínimos recursos de las operaciones principales. Están constituidos por un componente militar y otro civil. El militar dispone de varios equipos que le dotan de capacidades diversas para mantener una presencia constante pero separada de la fuerza principal. Constan de un elemento de protección, de un equipo sanitario, de un equipo de mantenimiento y apoyo logístico y de telecomunicaciones, de un equipo de cooperación cívico militar (CIMIC) y de especialistas para gestionar los proyectos de reconstrucción en varios campos. Uno o varios PRT se apoyan en una Base Logística Avanzada (Forward Support Base o FSB). Junto a ellos se instalan, en diversas modalidades, actores civiles que asumen la responsabilidad principal de la reconstrucción. Éstos son tanto representantes de los donantes, para la gestión financiera y el control de los proyectos, como especialistas de otras organizaciones, gubernamentales o no, que colaboran en el asesoramiento y dirección técnica de algunos proyectos”.[7]

En definitiva podemos decir que, sin tratarse de una solución temporal, el PRT debe cubrir el lapso entre el despliegue de la fuerza y el momento en que la gobernabilidad, seguridad y desarrollo sean factibles de poder conseguirse por sus respectivos actores locales.[8]

Además de los PRT, en materia de reconstrucción, la misión española en Afganistán también ofrece apoyo y ayuda directa, llevando a cabo Proyectos de Impacto Rápido (QIP) a través de los Equipos de Cooperación Cívico-Militar (CIMIC) dentro del Plan Badghis, un plan para el desarrollo integral de la provincia promovido por el general Petraeus y el Mando Regional Oeste (RC-West) y coordinado por los equipos CIMIC españoles con el objetivo de unificar las acciones de todas las agencias para el desarrollo (AECID, USAID, etc.), ONGs y otros equipos CIMIC de la región (italianos, estadounidenses, etc.) evitando crear vacíos o duplicidades.

Los trabajos de reconstrucción del componente civil del PRT han sido llevados a cabo por la Agencia Española para la Cooperación Internacional y Desarrollo (AECID), principalmente a través de la empresa pública TRAGSA, bajo el paraguas de la seguridad que otorga la presencia militar en la zona. Las labores se han centrado en tareas de saneamiento y alcantarillado, pavimentación, cableado y tendido eléctrico, asfaltado de carreteras, un pequeño aeropuerto y construcción/reconstrucción de edificios de uso público como escuelas y hospitales. Al tratarse de equipos de personal y presupuesto más reducido, los CIMIC se han centrado más en actividades ligadas a una ayuda inmediata a través de Proyectos de Impacto Rápido, normalmente de una menor envergadura si los comparamos con los de la AECID. Estos proyectos, no obstante, persiguen además un objetivo que responde también a intereses militares: ganarse los “corazones y mentes” de la población civil local, un elemento clave para restar apoyos a la insurgencia a la vez que se crea confianza en el futuro del Estado afgano y sus nuevos líderes.

Trabajando por la seguridad

En el marco de la seguridad, las operaciones españolas en los últimos años han estado encaminadas a mantener la libertad de movimiento, tanto propia como de la población civil, en la llamada “Ring Road” o carretera de circunvalación y en la Ruta Lithium, un tramo peligroso y deteriorado de la Ring Road a su paso por las provincias de Badghis y Faryab. Para ello se han realizado operaciones shape (preparación de una zona donde se va a llevar a cabo una operación a través de actividades cívico-militares y de inteligencia), clear (operaciones de combate), hold (actividades ligadas a mantener el terreno y evitar que éste vuelva a caer en manos de la insurgencia) y build (actividades de reconstrucción), aunque estas últimas en mucha menor medida debido a la fuerte actividad insurgente.[9]

Tropas españolas de la rotación ASPFOR XXVII construyendo el puesto avanzado Echo. Badghis, Afganistán. Foto: ISAF Media

Estas acciones han sido realizadas en operaciones combinadas junto con fuerzas estadounidenses y afganas desde las FOB (Forward Operation Base) o Bases Avanzadas de Operaciones de “Bernardo de Gálvez I” en la localidad de Sang Atesh, desde la norteamericana “Ricketts” en la localidad de Bala Murghab y desde la nueva “Bernardo de Gálvez II”, construida en tiempo record sobre un antiguo bastión insurgente en las proximidades de Ludina, en la frontera con Turkmenistán.[10]

Con el paso del tiempo, la cantidad de estas operaciones se ha intensificado. La presión militar norteamericana ejercida en los últimos años contra la insurgencia en las áreas tribales de la frontera pakistaní ha motivado a los talibán a golpear puntos más vulnerables que, en años anteriores, habían gozado de una relativa tranquilidad. Un hecho que se ha traducido en el considerable aumento de actividad de la insurgencia en el área de responsabilidad española en el oeste del país. No obstante, las fuerzas españolas han sabido responder en consecuencia y gracias a la construcción y establecimiento de estas FOB, se ha podido enviar patrullas hacia la zona norte de la provincia (antes vetada a los españoles por la fuerte presencia talibán) y restaurar el tránsito de civiles y mercancías. Así mismo, las FOB están permitiendo dar paso a las acciones de asistencia médica y veterinaria, la distribución de ayuda humanitaria y el desarrollo de pequeños proyectos de infraestructura en las localidades que jalonan la ruta.[11]

Al margen de la Fuerza y las operaciones puramente de contra-insurgencia, las tropas españolas participan en la creación e instrucción del futuro Ejercito Nacional Afgano (ANA) y Policía (ANP) a través de los llamados Equipos Operativos de Mentorización y Enlace u OMLT, acrónimo del inglés Operational Mentoring and Liaison Teams, formados generalmente por personal reducido y cualificado (oficiales y suboficiales) con el objeto de consolidar una fuerza de seguridad nacional capaz de realizar, en un futuro cercano, las tareas que hoy lleva a cabo ISAF.[12]

Es el llamado proceso de “afganización” en el cual se pretende ir dejando en manos de los afganos los aspectos vitales relativos a la seguridad y gobierno. Sin embargo, en opinión de analistas como Jesús Núñez, esta situación solamente podrá darse “cuando ya haya un gobierno consolidado, con capacidad real para ejercer el poder para proveer de servicios públicos a la población de todos los rincones del territorio nacional y cuando cuente con unas fuerzas armadas y una policía más un sistema judicial que permitan garantizar la estabilidad del país”,[13] condiciones que en el año 2011, todavía no se han alcanzado.

Resultados

Como hemos mencionado, las tareas de reconstrucción han tenido como objeto extender el poder del gobierno local, reconstruir una zona deprimida y abandonada por el gobierno de Kabul durante años de guerras y luchas internas. De igual modo, se ha perseguido cambiar la visión y valoración de la población civil afgana sobre la presencia militar extranjera.

A día de hoy, a pesar de los resultados visibles y cuantificables de la reconstrucción, cabe señalar que éstos trabajos han sido realizados en su mayoría en la capital de la provincia y sus alrededores, lo cual no ha servido para extender la presencia del gobierno regional mucho más de lo que ya tenía. Por tanto, la insurgencia se ha seguido nutriendo de la población rural alejada de los grandes núcleos urbanos en donde la presencia cívico-militar extranjera y del gobierno regional, estaba ausente. Dicho de otro modo, la reconstrucción por si sola no ha servido para ganarle la batalla a los talibán o para encauzar la paz del conflicto.

Los estragos de un IED sobre un vehículo ligero de EEUU

En el contexto urbano, cabría al menos esperar que todo el trabajo y dinero invertido en todos estos años hubiese servido, al menos, para despojar a la insurgencia de simpatizantes en la capital provincial. Sin embargo, sucesos como el ataque al cuartel general y el PRT de España en Qala I-naw, llevado a cabo por una turba armada el 25 de agosto de 2010, ponen de manifiesto un fracaso en lograr ganar los “corazones y mentes” de sus gentes.[14] A este hecho hay que sumar el incremento de ataques de la insurgencia en forma de hostigamiento por fuego de fusilería, morteros y atentados con artefactos explosivos caseros o IED (Improvised Explosive Device). Una situación que cada año se produce con más frecuencia, especialmente entre las estaciones de primavera y otoño, y que ha terminado por cambiar los parámetros de la guerra. En este contexto, ISAF se está dando cuenta que, ante la amenaza creciente de la insurgencia, las acciones de reconstrucción, después de nueve años, se deben apartar a un segundo plano y empezar a dar prioridad a las operaciones de combate, seguridad e instrucción de cuerpos de policía y ejército.

Edward Burke, analista e investigador de FRIDE (Fundación para las Relaciones Internacionales y Diálogo Exterior), pone el énfasis precisamente sobre esta cuestión. En sus palabras, “la victoria de España en Afganistán no debería ser otra sino llegar al punto en que la insurgencia deje de amenazar la viabilidad del Estado afgano. Contrariamente al general escepticismo de Europa, ello es todavía plenamente posible -el movimiento talibán no es en modo alguno abrumadoramente popular- pero requerirá resolución y sacrificio“.[15]

El trabajo de las tropas españolas no es fácil y no tiene por qué serlo. Está supeditado a las premisas por las que el parlamento autorizó la misión, las cuales prohíben adentrarse en el sur o en el este del país o realizar cualquier tipo de enfrentamiento con la insurgencia a menos que sean atacadas primero.[16] Esto ha hecho que otras naciones aliadas cuestionen la verdadera voluntad de España a la hora de perseguir y enfrentar a los insurgentes. Sin embargo, las tropas españolas han hecho gala de una notable profesionalidad y, hasta la fecha, no se han visto salpicadas de los escándalos de la guerra, los desafortunadamente muy comunes “daños colaterales” o ejemplos de conducta militar vergonzante que por ejemplo han protagonizado otras naciones. Todo ello quizás, debido precisamente a esa precaución, moderación y en definitiva, profesionalidad a la hora de enfrentar a un enemigo al que se le guarda respeto.

En una guerra en la que el resultado final depende de los esfuerzos de muchas naciones, los errores, la desmesura y la prepotencia de los ejércitos pueden llegar a tener consecuencias graves que se traducen, a priori, en muertos civiles, y un tiempo después, en un aumento del rechazo hacia el invasor extranjero al que se le odia y teme, no sin razón. Esta situación, irremediablemente repercute en países como España y otras naciones de ISAF, que hayan volcado sus esfuerzos en la reconstrucción. España no puede esperar obtener resultados en su propia área de responsabilidad si el trabajo de sus aliados en otros lugares del país no se corresponde con el suyo. Un conflicto prolongado, y los horrores derivados del mismo, no hacen sino granjear más enemistad, odio y ganas de seguir manteniendo la lucha, y de esta manera se tira por tierra todo el trabajo y dinero empleados en alcanzar un clima de paz.

Por otro lado, cabría destacar que la presencia española en Afganistán obedece a compromisos para con sus aliados, no a su agenda personal internacional. Su actitud modesta, con un número verdaderamente pequeño de tropas desplegadas y adquiriendo un área de responsabilidad en principio no demasiado comprometida, ha hecho que los distintos gobiernos vean el conflicto como un escenario en donde se está “obligado” a estar, en el que se debe intentar atenuar su presencia para no despertar a las voces críticas antibelicistas, cruzar los dedos para que no mueran muchos soldados y esperar a que el mandamás, EEUU, toque pronto a retirada y dé permiso a los demás para volver a casa.[17]

Tropas españolas en la provincia de Badghis. Foto: ISAF Public Afairs

Lo que cada vez resulta más evidente es que la fuerza internacional desplegada en el país no puede permanecer allí eternamente, y poco a poco estas naciones van viendo con mayor claridad el día en que vuelvan a sus casas y sean los propios afganos los que, desde una posición de fuerza, puedan discutir una posible paz con la insurgencia, quizás a cambio de concesiones y amnistías.[18] En la actualidad, Estados Unidos ha abierto claras negociaciones con los talibán para conseguir una retirada del país que le permita “lavar la cara”, todo y cuanto en julio de 2011 consiguió, en una operación de cuestionada legalidad, dar muerte a Osama bin Laden, verdadero propiciador del casus belli de la guerra afgana.

Dentro de poco la retirada será total y aún está por ver si ésta será realizada de una manera ordenada y responsable o si las ganas de salir del “avispero” afgano precipitarán un caos irremediable de consecuencias impredecibles.


[1] HOFMAN, Frank. “Conflict in the 21st Century: The rise of Hybrid Wars”. Potomac Institute for Policy Studies. Arlington, 2007.

[2] Página oficial de la ISAF. [en línea] <http://www.isaf.nato.int/history.html>

[3] RENUNCIO, Miguel. “Hacia un Ejército afgano eficaz, autosuficiente y profesional” para TIERRA: Boletín Informativo del Ejército español Nº184, 22 de febrero de 2011.

[4] ISAF [en línea] <http://www.isaf.nato.int/troop-numbers-and-contributions/spain/index.php>

[5] SILVELA, Enrique. Comandante de Artillería, DEM; componente de la sección CIMIC del Cuartel General de ISAF VI: Las Fuerzas Armadas en la reconstrucción nacional: los PRT en Afganistán. Real Instituto Elcano de Estudios Internacionales y Estratégicos. Área: Seguridad y Defensa – ARI Nº 49/2005 Fecha 14/04/2005

[6] Publicación Militar del Ejército de Tierra: “Publicación Doctrinal. Estabilización. Anexo A:PRT (PD3-306)” 21 de Noviembre de 2010, p. A-7

[7] SILVELA, Enrique. “Las Fuerzas Armadas en la reconstrucción nacional: los PRT en Afganistán”. Op.cit.

[8] Ibídem.

[9] ESCÁMEZ FERNÁNDEZ, Alejandro. Teniente Coronel de Infantería. DEM. “La contribución de ASPFOR XXVI a la estabilización y desarrollo de la provincia afgana de Badghis” Revista Ejército de Tierra Nº839, Marzo de 2011, p.30-37.

[10] Ibídem.

[11] BALLENILLA y GARCIA DE GAMARRA, Miguel. Teniente Coronel de Infantería. DEM: “Operaciones en la Ruta Lithium, Afganistán” Revista Ejército de Tierra Nº 834 Octubre 2010. p.74-81.

[12] RENUNCIO, Miguel. “Hacia un Ejército afgano eficaz, autosuficiente y profesional” para TIERRA: Boletín Informativo del Ejército español Nº184, 22 de febrero de 2011.

[13] NUÑEZ VILLAVERDE, Jesús. A. “¿Afganistán para los afganos en julio de 2011?”, Entrevista para Radio5. En IECAH, Instituto de Estudios sobre Conflictos y Ayuda Humanitaria [Audio, en línea] <http://www.iecah.org/web/index.php?option=com_content&view=article&id=288:iafganistan-para-los-afganos-en-julio-de-2011&catid=16:entrevistas&Itemid=10>

[14] JUNQUERA, Natalia. “Atentado terrorista en Afganistán: El atentado -premeditado- buscaba un choque armado entre las tropas y la población civil” para ELPAÍS.com, Madrid, 25/08/2010 [en línea] <http://www.elpais.com/articulo/espana/atentado/premeditado/buscaba/choque/armado/tropas/poblacion/civil/elpepuesp/20100825elpepunac_1/Tes>

[15] BURKE, Edward. “España está en guerra en Afganistán”. ELPAÍS, 26/10/2009, [en línea]<http://elpais.com/diario/2009/10/26/opinion/1256511613_850215.html>

[16] VILLANUEVA LÓPEZ, Christian D. “Misión española en Afganistán” Revista ÉJERCITOS Nº1 Septiembre 2009 p.66-79. [en línea] <http://issuu.com/ejercitos/docs/revista_ejercitos_n_1>

[17] NUÑEZ VLLAVERDE, Jesús. Ponencia de clase para el Curso Especialista en Información Internacional y Países del Sur. 2011. Universidad Complutense de Madrid.

[18] EuropaPress.es: “La ‘jirga de la paz’ respalda la propuesta de Karzai de negociar la paz con los talibán” [en línea]<http://www.europapress.es/internacional/noticia-jirga-paz-respalda-propuesta-karzai-negociar-paz-taliban-20100604134615.htl>

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Dossier: Afganistán, cementerio de los imperios (I)

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Dossier: Afganistán, cementerio de los imperios (I)

Posted on 08 febrero 2012 by admin

 

Dossier sobre Afganistán en el que se relata la historia del país y su actualidad. En este primer artículo, encontraremos la historia de Afganistán desde principios del siglo XX hasta la intervención militar internacional liderada por la OTAN. Continue Reading

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