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BIRMANIA: EL NUEVO PEÓN EN EL JUEGO POLÍTICO MUNDIAL

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BIRMANIA: EL NUEVO PEÓN EN EL JUEGO POLÍTICO MUNDIAL

Posted on 24 junio 2013 by admin

 

 

 

 

 

Autora: Mabe de Molnar

Debido a los actuales cambios en la economía mundial, con la presencia de China en los primeros puestos, comienzan a moverse las piezas del ajedrez en el que se ha convertido el mundo, como si de un gran tablero global se tratara, en el que se pusiera en juego la estrategia y las materias primas y en el que cada pieza debe moverse de manera correcta. Birmania está en un lugar estratégico en ese tablero. Entre quienes se la disputan destacan los más fuertes: China, Estados Unidos y un tercer jugador, la India. Los movimientos ya han comenzado y todo parece indicar que presenciaremos una partida larga y complicada.

Desde hace años se anunciaba la irrupción de China en los primeros puestos en la economía mundial. Estaba previsto que la llegada del gran gigante asiático produjera cambios en el orden económico global. Un largo e intenso camino que comenzó hace años. Acciones encaminadas a conseguir el gran despertar de una economía que pueda hacer competencia o derrotar a la gran economía occidental. Pero no olvidemos que China no iba a llegar sola a los primeros puestos. Se esperaba que Rusia e India también lo hicieran. Tres grandes potencias a punto de revolucionar el mundo que conocíamos hasta hoy.

Mientras el sistema económico evoluciona, las fuentes de energía siguen suponiendo una carta de poder y las nuevas potencias crecientes en el capitalismo y en la gran producción industrial necesitan materias primas que puedan sostener la carrera industrial. China mantiene con diferentes países de África relaciones y vínculos que a día de hoy le proporcionan beneficios y la ayuda necesaria para continuar con su carrera ascendente. Estados Unidos alertado por la competencia económica que pueda resultar China necesita aliados en Asia. Y Birmania, por su posición estratégica, es el enclave perfecto que ambos necesitan tener como aliado.

Birmania, un diamante en bruto

Podríamos describir de manera simplista al país birmano como un país empobrecido, centro de la noticia por las violaciones de Derechos Humanos y del que apenas se puede obtener información debido a la censura. Pero también es un país muy rico en recursos naturales y que cuenta con una situación geográfica que lo convierte en un actor muy interesante para los países vecinos y para los Estados Unidos y Occidente. Su historia ha marcado su presente, un pasado reciente que no ha terminado de concluir con un régimen que ha supuesto un sumatorio de crímenes contra la humanidad y violaciones de Derechos Humanos.

En marzo de 2011 comenzó una transición hacia un régimen más democrático al disolverse la junta militar que había conducido al país desde el año 1962. Mientras los avances hacia una situación más favorable para la población van apareciendo muy lentamente diferentes organizaciones en defensa de los Derechos Humanos continúan denunciando crímenes, matanzas y demás atentados contra civiles pertenecientes a la etnia Rohingya. Una de las más castigadas del mundo.

Birmania es un país rico en materias como jade o tres billones de metros cúbicos de gas natural y petróleo (la décima parte de las reservas de gas del planeta). También es un país prolífero en problemas sin resolver y de difícil solución. La gran brecha social, los numerosos grupos de refugiados que tuvieron que abandonar el país, los grupos de insurgentes una población empobrecida, en definitiva, un sumatorio de dificultades que van a ser poco a poco olvidadas si continúan siendo primordiales los avances democráticos en favor del crecimiento económico y no en beneficio de una situación más justa para la población.

Ha habido un cambio significativo y que podrá determinar el futuro del país así como ya está repercutiendo en la actualidad. Se ha pasado de una presión internacional sobre la junta militar a perdonar la deuda. ¿Se perdonarán los crímenes contra la humanidad? ¿Quedarán impunes las violaciones de Derechos Humanos que ha vivido la población? En principio parece que sí. A cambio de una transición democrática. Una transición democrática que permita establecer relaciones económicas con el país asiático.

En las elecciones que están previstas para el año 2015, el líder del partido de la oposición al régimen Aung San Suu Kyi tiene el apoyo de Estados Unidos pero, por otro lado, va perdiendo la confianza de parte de la población quien la acusa de servilismo y de estar siendo utilizada por Estados Unidos además de olvidar la denuncia de los crímenes que aún continúan sucediendo. Para expertos y analistas, las futuras elecciones pueden resultar realmente significativas. Podríamos ver un monopolio sobre el poder del partido de Suu Kyi, quedando relegada la antigua clase política, y luchas internas dentro del partido. Suu Kyi se enfrentaría a la resolución de problemas realmente complejos como por ejemplo la situación de los Rohingya, la población que espera que se haga justicia.

La jugada de India

La principal misión del país indio en referencia a Birmania es contrarrestar la influencia de China en la región. Fue a principios de los años 90 cuando India comenzó a rehacer su política exterior con la llamada “mirada al este” y junto con la participación en la ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático), además de otras transformaciones, consiguió mejorar y hacer despegar la economía.

India y Birmania no sólo coinciden en la ASEAN. También forman parte del proyecto de cooperación regional conocido como BIMSTEC (Bay of Bengal Initiative for Multi-Sectoral Technical and Economic Cooperation), aunque su repercusión económica es escasa.

India necesita nuevos mercados para su creciente economía, además de los recursos naturales. Birmania es un candidato óptimo por el origen histórico compartido  y la proximidad territorial.

Para garantizar la estabilidad en el comercio, India no duda en proporcionar medios militares para afianzar la seguridad en las fronteras, en las que se refugian grupos insurgentes surgidos en gran mayoría de los grupos étnicos que tuvieron que huir del país.  India apoya la democratización, pero realmente, le interesa la estabilidad, sea del color que sea, y que en un futuro las relaciones entre ambos países sean como mínimo tan productiva como la que pueda mantener con China o Estados Unidos.

            La presencia de China y el cambio de actitud birmano

Mientras el mundo dio la espalda al régimen birmano por sus acciones contra los Derechos Humanos, China mantuvo sus relaciones, las cuales comienzan a dar sus frutos. Durante el presente año 2013 está previsto que comiencen a funcionar dos oleoductos que atraviesen todo el territorio Birmano para llevar desde Oriente Medio hasta China el petróleo. El estrecho de Malacca, lleno de piratas y la dificultad de no tener acceso directo al océano Índico por esa zona, hacen que Birmania sea un aliado esencial al cual debe proteger con el ejército chino o dotando de armas al régimen birmano.

¿Cómo puede afectar a China la actual democratización de Birmania? Ya en el pasado Birmania puso en manos de su aliado la propaganda del régimen, un acto de absoluta confianza y complicidad. Si en las futuras elecciones se hiciera con el poder el partido de la oposición y ganaran los defensores de los Derechos Humanos, que cuentan con el apoyo de Occidente y de Estados Unidos, se abriría un gran debate acerca de si deberán primar las relaciones económicas sobre la defensa de los Derechos Humanos para garantizar un futuro mejor al país.

El hecho de que Birmania también juegue sus propias cartas podría suponer a la larga una desconexión del apoyo y la influencia de China. Tal vez en un futuro, Birmania espere haber reducido su dependencia de China. Probablemente, no podrá jugar a favor de dos bandos de manera simultánea. O se rinde ante occidente o lo hará ante China. Puede que todo dependa de las próximas elecciones.

Mientras tanto, Birmania está modificando sus políticas interiores y exteriores. Durante el presente año 2013, el país birmano acogerá diversos eventos como son “South East Asian Games” (un evento deportivo que reúne a los países de la región) y el “East Asia Summit of the World Economic Forum” (Un encuentro en el que se tratarán los temas que afectan a Birmania desde su participación en la ASEAN hasta cómo se puede crear empleo). Además, está previsto que en el próximo año 2014 sea el país birmano quien presida la ASEAN. Probablemente la inclusión de Birmania en esta unión junto con otros países asiáticos diera respuesta a una necesidad: contrarrestar el poder de China en la región.

En cuanto a la política interior, las reformas deberán ser más incidentes en los conflictos con las minorías y la falta de respeto de los Derechos Humanos. Si estas reformas se llevaran a cabo se obtendría una mayor confianza por parte de los inversores extranjeros. Principalmente provenientes de occidente. Aunque existe el riesgo de que en un futuro el país acabe en manos de multinacionales que ya tienen un pie en territorio birmano, y que acabe bajo la influencia de los oligopolios que impidan una distribución más justa de la riqueza.

Según D. Steinberg: “Las sanciones en Birmania no han funcionado, es evidente. Pero han tenido un gran efecto en la población, ya que la han empobrecido”. A pesar de las sanciones, el país ha tardado demasiado tiempo en conseguir llegar a una transición. La corrupción, el narcotráfico (hablamos del segundo productor de opio a nivel mundial) y la cantidad de armamento con el que cuenta suponen trabas para que en un futuro, surja una economía más transparente.

Tras las visitas oficiales a Birmania por parte de Hillary Clinton y Barack Obama, se dejó claro que la “visita no era un cheque en blanco”. Un anuncio de lo que acontecerá en un futuro, si no se cumple con unas mínimas garantías de respeto a los Derechos Humanos, no habrá tantos acuerdos económicos.

A pesar de que continúan los enfrentamientos entre budistas y musulmanes y la mayoría de las problemáticas permanecen activas, sí ha habido diferentes avances, uno es la vuelta de la prensa privada a las calles de Birmania. El monopolio de la información ha cedido y ya puede renacer la prensa independiente del régimen, aunque es de suponer que existirá un control de contenidos bastante férreo. Otro gran apunte es que el presidente birmano Thein Sein ya no está oficialmente en la lista negra de Obama. La visita del dirigente estadounidense supuso la liberación de presos para conseguir suavizar más las sanciones y mejorar las relaciones.

Además, Birmania ya cuenta con la posibilidad de utilizar tarjetas de crédito internacionales. El país quiere sumergirse en un proceso de modernización en el que se potencie el turismo como fuente de ingresos (a pesar de la escasa y mejorable oferta hotelera), que incluye una remodelación del aeropuerto internacional de Rangún y la creación de un centro de negocios.

Como podemos ver, en pleno proceso de cambios internos sujetos a las demandas externas, existe el riesgo de que los crímenes ocurridos en Birmania caigan en el olvido y ante la indiferencia de la historia, pese a la necesidad de justicia que se reclama desde diferentes ámbitos locales e internacionales.

La oportunidad de “hacer negocio” y al mismo tiempo debilitar la presencia china en la zona marcan los ejes de esa nueva actitud occidental hacia Birmania. Estados Unidos, China e India están obligados a mover sus piezas, a adelantar posiciones en torno a Birmania, un importante peón dentro de la estrategia mundial.

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Bhutan

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EXPECTATIVAS DE UN FUTURO INCIERTO PARA LOS REFUGIADOS DE LARGA DURACIÓN: EL CASO CONCRETO DE BHUTÁN

Posted on 20 junio 2013 by admin

Bhutan

Los refugiados de Bhután reivindican su derecho a retorno

 

 

 

 

 

 

Autora: Nina Wörmer Nixdorf

Para poder afrontar los retos a los que se enfrenta la Comunidad Internacional con los refugiados de larga duración, primero debemos definir y describir, brevemente, algunos de los conceptos y cifras más importantes.

Los últimos datos publicados por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), sitúan en 42,5 millones a las personas que se encontraban en situación de desplazamiento forzoso a finales de 2011.

                                                                                                                              

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Al analizar estas cifras debemos tener en cuenta qué status configuran este concepto. De hecho, para el ACNUR, la cifra de desplazados forzosos representa la suma de personas refugiadas[1] y de personas en situación de desplazamiento interno, IDPs (por sus siglas en inglés)[2].

En el año 2011 la cifra de desplazados forzosos aumentó en 4.3 millones de personas respecto a 2010[3]. De hecho, más 800.000 personas se convirtieron en refugiados al cruzar una frontera internacional huyendo de su país[4]. Esta cifra es la más elevada desde el año 2000. Respecto a los IDPs tenemos que hablar de más de 3.5 millones de personas en un año, “lo que supone un aumento del 20% respecto al 2010”[5].

Según podemos ver en el gráfico “a pesar del alto número de nuevos refugiados, la cifra total de desplazados por conflictos fue menor que en 2010, en que hubo 43,7 millones. Esto se debe principalmente al efecto compensador que ha supuesto el retorno a gran escala de personas desplazadas internas que han regresado a sus hogares en 2011, y que se eleva a 3,2 millones, la cifra más alta de retornos de desplazados de la última década[6].

Según ACNUR, la presente situación nos demuestra una tendencia que marcará el futuro a nivel global:

Desde una perspectiva a 10 años vista, el informe nos muestra algunas tendencias preocupantes: una de ellas es que el desplazamiento forzado está afectando a un número cada vez mayor de personas a nivel global, con la media anual sobrepasando los 42 millones en los últimos cinco años. Otra sería que una persona que se convierte en refugiado, tiene muchas más posibilidades de permanecer en esa situación por muchos años, a menudo en un campo de refugiados o viviendo en situación de precariedad en algún barrio urbano. De los 10,4 millones de refugiados bajo el amparo de ACNUR, casi tres cuartas partes (7,1 millones) llevan viviendo en el exilio durante más de cinco años, a la espera de una solución a su situación[7].

Uno de los retos a los que nos vamos a tener que enfrentar como sociedad internacional es la existencia, y seguramente el aumento constante, de refugiados de larga duración, es decir, que la situación de refugio de la inmensa mayoría de los refugiados supera los 5 años de duración.

Los principales problemas que surgen cuando la situación de refugio se perpetúa son:

  1. Falta de perspectivas de futuro:
    1. Ausencia de trabajo en los campos de refugiados.
    2. No aceptación por parte del país receptor.
    3. Escolarización y formación limitadas.
    4. Ausencia de estatus legal y jurídico.
    5. Dependencia de Organismos Internacionales.
  2. Problemas de salud:
    1. Malnutrición.
    2. Problemas psiquiátricos.
  3. Imposibilidad de retorno:
    1. Separación de sus familias.
    2. Desarraigo.
    3. Ausencia de relación con la patria.
  4. Violencia y hábitos de adicción en los campos de refugiados:
    1. Violencia de género.
    2. Consumo de alcohol y estupefacientes.

Para describir estas problemáticas quiero utilizar el ejemplo de los refugiados bhutaneses.

Si bien Bhután no es un país que juegue un rol de vital importancia en la política internacional considero que en materia de refugio es una clara muestra de las dificultades e injusticias a las que se ven expuestos los millones de habitantes del planeta que se encuentran en esta situación.

Para empezar debemos destacar que a diferencia de muchos otros países “emisores” de refugiados, en Bhután no existe un conflicto armado, pero sí una discriminación étnica que según organismos como Human Rights Watch o autores expertos en la materia como Michael Hutt, David Thornson o Nanda Gautam (por citar algunos) puede describirse como “limpieza étnica”.

La realidad es que desde 1991 la monarquía absolutista bhutanesa, y actualmente también el gobierno de Bhután, han forzado a la minoría étnica de los Lhotshampa a abandonar el país.

Este grupo étnico que profesa la religión hindú, tuvo que abandonar su país de origen debido a la implementación de diferentes leyes[8] y la puesta en marcha de políticas discriminatorias que les negaban la nacionalidad bhutanesa. A raíz de estas medidas gubernamentales más de 100.000 Lhotshampa tuvieron que instalarse en los 7 campos de refugiados que el ACNUR estableció en Nepal.

Los siete campos y sus habitantes (año 2006)

Camp Población. Nº de familias Nº de chozas Personas por choza
Beldangi-1 18,335 2524 2843 6.45
Beldangi-2 22,542 3358 3604 6.25
Beldangi-2 extension 11,594 1672 1827 6.35
Goldhap 9513 1348 1511 6.30
Khudunabari 13,392 1960 1960 6.83
Sanischare 20,993 2790 3212 6.54
Timai 10,293 1382 1716 6.40
Total 106,662 15,034 16,673 6.40

 

De esta manera los Lhotshampa dejaron de ser considerados ciudadanos y se convirtieron en  refugiados. Una realidad que se  sigue alargando hasta el día de hoy.

Han pasado 22 años desde que los primeros refugiados bhutanses llegaron a los campos en Nepal, pero ninguno de ellos ha podido regresar a su país de origen. De esta manera, las autoridades bhutanesas están privando a los refugiados de uno de sus principales derechos: el derecho al retorno.

La única solución que se les ha dado es la reubicación en terceros países. Actualmente, y desde 2007, ocho países[9] han recibido a refugiados bhutaneses. Esta reubicación ha logrado que en 2013, 69.000 de los más de 108.000 refugiados estén viviendo fuera de los dos campos de refugiados que existen actualmente en Nepal[10].

A los 69.000 Lhotshampa que no han querido formar parte del programa de reasentamiento, o que aún están a la espera de ser enviados a terceros países, les quedan pocas esperanzas para volver a Bhután en algún momento.

De hecho, ellos se enfrentan a problemas de diferente índole:

a) No reconocimiento por parte de Nepal de su condición de refugiado:

Este hecho hace que para los refugiados sea imposible desarrollar una vida normal fuera de los campamentos. El gobierno nepalí les impide realizar trabajos remunerados dentro de las fronteras de su país. Esto conlleva a una escalada de tensión dentro de los campos porque no hay opción de lograr un desarrollo personal en materia laboral.

b) Aumento de la violencia en los campos[11]:

Desde 2002 se han tipificado múltiples denuncias por violencia. En el año 2003 ACNUR recogió información sobre 48 de casos de violencia doméstica, violaciones, matrimonios forzosos y más de 35 casos de desaparición de niñas y mujeres (se cree que son víctimas de tráfico de personas) al año[12].

Un factor que influye en considerablemente en las acciones violentas que se dan en los campos es el consumo de alcohol y sustancias ilegales. El alcoholismo es uno de los principales problemas cuando hablamos de abuso de sustancias en los campos[13].

c) Ataques policiales:

Existen varias denuncias por abusos de la fuerza por parte de la policía  nepalí contra refugiados bhutaneses. El último caso es de abril de 2012 y relata la detención y el maltrato de un refugiado de 29 años a manos de la policía nepalí[14]. Antes, en mayo de 2007 la policía nepalí acabó con la vida de dos jóvenes refugiados e hirió a decenas de refugiados[15].

Además existen casos de fallecimiento a manos de la policía india. El caso más llamativo se produjo en 2007 cuando un número reducido de refugiados intentaron cruzar la India para poder regresar a Bhutan. El enfrentamiento entre la policía y los refugiados se saldó con un refugiado muerto.

d)Dependencia de Organismos Internacionales:

Debido a la imposibilidad de obtener trabajo y por consiguiente de hacerse valer por sí mismos en el aspecto económico, los refugiados tienen una dependencia absoluta de la Ayuda Internacional.

Con la actual crisis financiera y los recortes estatales por parte de la mayoría de los países del Norte en materia de cooperación el futuro de los refugiados, debido a esta completa dependencia, se queda aún más en el aire.

Este último punto es aplicable en su totalidad a todos los casos de refugiados de larga duración a nivel mundial. El reto al que nos enfrentamos es lograr cambiar esta realidad, aportando opciones de futuro para tantos millones de personas fuera de los miles de campos de refugiados que se encuentran a lo largo y ancho de todo el planeta.


[1] Según el Artículo 1 de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de las Naciones Unidas de 1951, entendemos por refugiado a una persona  “Que, […] debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentre fuera del país de su nacionalidad y no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera acogerse a la protección de tal país; o que, careciendo de nacionalidad y hallándose, a consecuencia de tales acontecimientos, fuera del país donde antes tuviera su residencia habitual, no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera regresar a él”. [en línea] http://www.acnur.org/t3/a-quien-ayuda/refugiados/la-proteccion-internacional-de-los-refugiados-estandares-seleccionados/#Definici%F3n

[2] Para ACNUR, “los desplazados internos no cruzan fronteras internacionales en busca de seguridad y protección, sino que permanecen dentro de su propio país”. [en línea] http://www.acnur.org/t3/a-quien-ayuda/desplazados-internos/

[4] Ibídem.

[5] Ibídem.

[8] Las principales Leyes que han permitido a las autoridades bhutanses a expulsar a la población perteneciente a los Lhotschamapa son: Se trata de la Ley de nacionalidad de Bhután “Nationality Law of Bhutan” de 1958, su derogación y posterior promulgación por las Leyes de “Citizenship Act” de 1977, “Marriage Act” de 1980 y  “The Bhutan Citizen Act” de 1985.

[9] Los ocho países son: Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Noruega, Dinamarca, Países Bajos y Reino Unido.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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CHINA EN ÁFRICA, MÁS ALLÁ DEL NEOCOLONIALISMO Y LA COOPERACIÓN SUR-SUR

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CHINA EN ÁFRICA, MÁS ALLÁ DEL NEOCOLONIALISMO Y LA COOPERACIÓN SUR-SUR

Posted on 20 mayo 2013 by admin

El presidente Jacob Zuma durante la la mesa redonda China-África, organizada por el presidente Xi Jinping de la República Popular China

El presidente Jacob Zuma durante la la mesa redonda China-África, organizada por el presidente Xi Jinping de la República Popular China. Autor: GovernmentZA en http://bit.ly/Z8gY1T

 

 

Autora:Mabe de Molnar

Durante años se ha anunciado la llegada de China a los primeros puestos de la economía mundial. Se observaba con recelo el singular cambio que ha vivido el gigante asiático. Hablamos de una China diferente, un país que ha pasado de la lucha de clases al consumo de productos de lujo de su clase social más alta. Un país en el que era rentable instalar empresas occidentales por su mano de obra económica. Una China que ha asumido el modo de producción capitalista occidental y para llevarlo a cabo necesita diferentes apoyos. Necesita lo que África tiene: recursos naturales. Pero no sólo serán los recursos lo que facilite el crecimiento económico de China, no sólo existe un interés económico. China quiere romper el orden establecido, la hegemonía unilateral que hasta ahora ha dominado el mundo que conocemos.

El futuro africano dependerá de China

Diferentes foros y convenciones tratan las relaciones sino-africanas. Se habla de cooperación sur-sur y China no duda en hacer llamamientos internacionales para colaborar en la causa africana. Desde la Unión Africana se ve como un futuro éxito un renacer económico que África lleva años esperando. Un continente que sin haber solucionado las diferentes problemáticas que asolan muchos de sus países y que oscurecen las brillantes iniciativas que puedan surgir sigue unido al pasado. A un pasado más reciente que lejano de colonización, paternalismo y mala praxis por parte de los países del norte. Ahora tienen una alternativa que puede cambiar el futuro. Una oportunidad para conseguir que el continente africano renazca, sea más fuerte económicamente y pueda comenzar una nueva era. ¿Quién no quiere ver una África libre de conflictos, de corrupción, de hambre? China ofrece su mano. Ofrece una cooperación inter pares, un trato de igual a igual, sin intromisión en asuntos internos que resulta muy atractiva para muchos africanos.

Dentro de los puntos a seguir establecidos por China en referencia a sus relaciones con países africanos cuenta con la no intromisión en asuntos internos ya mencionada anteriormente. Pero la vinculación de paz, estabilidad y seguridad están intrínsecamente ligados a las inversiones y negocios que desarrolla en suelo africano. La participación en misiones de paz o en la Operación Atalanta contra la piratería en Somalia podría interpretarse como un doble rasero de su actuación en el continente.

Cooperación, negocios o intereses estratégicos.

El interés de un país como China podría fundamentarse únicamente en la necesidad de obtener materias primas para hacer frente a su gran crecimiento económico. Las materias primas que han provocado tantos conflictos a lo largo de la historia desde la guerra de las especias hasta nuestros días, en los que el petróleo y el gas pueden sustentar economías o ser el detonante perfecto para justificar un conflicto.

China puede obtener de África prácticamente todo lo que necesita. Desde coltán y petróleo hasta alimentos, pesca o campos de cultivo para biocombustibles. Tanto es así que se ha dado una nueva forma de colonialismo en el que diferentes países africanos han vendido sus tierras de cultivo para el beneficio de China. Diversos organismos claman ante el nuevo colonialismo que está ejerciendo el país asiático en África, dejando claro que dista de lejos de llamarse cooperación. Una población empobrecida sin apenas recursos y con tasas de desnutrición que vende sus tierras cultivables para alimentar a un país en otro continente a cambio de dinero. Llamarlo cooperación resulta contradictorio. Y mucho menos sur-sur.

Pero además, cuando China necesite aliados que beneficien su situación, que apoyen su crecimiento, ¿qué ocurrirá? Probablemente lo que la historia nos recuerda que ya sucedió en otras partes del mundo. Es probable que China esté fomentando en la actualidad, y fomente en un futuro no muy lejano, la llegada al poder o el mantenimiento de líderes políticos afines a su causa. O mejor dicho, a sus intereses. No sólo a los intereses de los africanos. El África industrial olvidada durante décadas por occidente, sólo receptora de ayudas y mirada con lástima, ahora cuenta con infraestructuras realizadas por China. ¿A cambio de qué? Estamos hablando de una relación económica, de una transacción de intereses. Pero entre dos actores desiguales. ¿Nos recuerda a algo? China puede que no sólo quiera romper con la unilateralidad de la hegemonía económica mundial de la que disfrutaba Estados Unidos. Tal vez esté jugando a su mismo juego. Repetir de manera paralela lo que sucedió entre el norte y el sur de América en el otro lado del mundo.

Los riesgos de una carrera por la industrialización

Los graves problemas de contaminación a causa de la industrialización que vive China podrían ser exportados a África. Aguas contaminadas, polución extrema en el aire, repercusión en la salud de la población, desertización del suelo…situaciones que han sido propiciadas por un rápido crecimiento económico y que repercutirán en el futuro en forma de enfermedades y destrucción del medio ambiente.

En occidente han tenido que pasar décadas para conseguir concienciar a gobiernos, industrias y población sobre el cambio climático y la repercusión de nuestras acciones en el futuro del planeta. Los cambios tardan en llegar. África puede despegar industrialmente pero no lo hará con energías renovables. Lo ha comenzado a hacer con maquinaria que ya no es bien vista en occidente. Por ser contaminante y poco respetuosa con el medio ambiente. La contaminación de acuíferos se une a la sequía, agudizando problemas ya históricos en África. La urbanización masiva junto con las nuevas fábricas que deberán ser controladas. Sería ilusorio pensar que si China no mantiene una industrialización compatible con el medio ambiente en su terreno, hará lo contrario en África.

En la costa de Somalia ya se denunció la presencia de barriles que contenían residuos tóxicos y que habían podido ser los causantes de problemas de salud en los habitantes y del nacimiento de niños con malformaciones físicas. Es sólo una advertencia de lo que puede suceder en un futuro próximo cuando una industrialización realizada a la carrera muestre su cara más negativa. No tomar ejemplo de los errores cometidos en el pasado.

Derechos Humanos en juego

Mientras que el Banco Mundial y el Fondo Monetario exigirían una garantía de respeto a los Derechos Humanos, China es más flexible al respecto. Siempre bajo las denuncias de violaciones y no respeto a los Derechos Humanos, desde la censura hasta las desapariciones forzosas, China realiza inversiones multimillonarias a cambio de un laisser faire sujeto a las consecuencias que pueda tener parar sus negocios.

Según Hu Jintao, el anterior presidente del país asiático, sobre las relaciones entre China y África, éstas deberían fundamentarse en fortalecer una confianza mutua y así, con una alianza entre países en vías de desarrollo “contrarrestar los abusos de los grandes sobre los pequeños, de los fuertes dominando sobre los débiles y los ricos oprimiendo a los pobres”. Un idealismo evolucionado del socialismo chino que recuerda la lucha de clases y la confrontación entre dos mundos que ahora siguen distanciados pero que parecen utilizar las mismas cartas, el control económico para conseguir más fuerza política.

Pero tanto Estados Unidos como la Unión Europea alertan que detrás de esos ideales y de los millones que tanto pueden beneficiar a las economías africanas se esconden la corrupción y el apoyo a regímenes totalitarios como el de Sudán, donde el respeto a los Derechos Humanos quedarían en un lugar poco favorecedor para la población.

La repercusión directa en suelo africano

La visibilidad de la industria de China en África puede verse tanto en inmensas obras de infraestructuras, viviendas, hospitales como en la presencia en el campeonato mundial de fútbol celebrado en Sudáfrica. También pueden verse pequeños negocios, pero no regentados necesariamente por la población local sino por población china llevada a África. Un cambio demográfico ya notable que supondrá en unos años una nueva realidad en las poblaciones africanas que ya cuentan con población china.

Muchos países africanos contaban con la esperanza de crecer económicamente y que la mano que le tendía China fuera la salvación a una situación de deterioro estancada durante años. Sin embargo, los conflictos no están siendo solucionados y pueden crearse nuevos frentes que compondrán un cuadro nuevo, en el que habrá nuevas problemáticas que abordar y soluciones que crear en un escenario más complejo aún.

Los barrios y comunidades chinas que podemos encontrar en cualquier ciudad occidental ya están instalados en varios países africanos. La integración de una nueva cultura en cualquier país africano puede verse en un futuro como una nueva problemática que colabore a crear una nueva clase social que no beneficie a la situación de la población local. Juan Pablo Cardenal y Heriberto Araújo escribieron “La silenciosa conquista china” en la que hablan de esta situación. Ya es una realidad. Las consecuencias positivas o negativas están por llegar, pero viendo lo sucedido en otros lugares del mundo, podríamos aventurarnos a decir que no serán fáciles. África no sólo es un socio con el que mantener un flujo de transacciones. Es un mercado óptimo para la compra de productos chinos. Un negocio a largo plazo en el que China está realizando grandes inversiones económicas. A cambio de obtener grandes beneficios, no sólo económicos, como ya anunciaba anteriormente.

Mientras, no todos los africanos reciben con el mismo ánimo la “cooperación” china. Las relaciones corruptas con líderes africanos, ya corruptos, hacen desconfiar a una población cansada de promesas y de ver cómo manejan sus países como marionetas de un juego internacional. Tras la corrupción vivida e importada de occidente, muchos africanos opinan que China se merece una oportunidad. A esto se une la utilización de mano de obra china en África. Mientras se planteaba una creación de empleo local y un apoyo a la economía en la que se asentara la industria china, ha resultado decepcionante ver como trabajadores chinos eran importados ante los brazos caídos de la población africana, siendo pocos los afortunados llamados a formar parte de la industria china.

En Cabo Verde, por ejemplo, se habla de una transparencia que permite una relación más limpia entre ambas partes. Una involucración mayor de la población local y una repercusión en la población que hace a los africanos más receptivos ante las relaciones sino-africanas. Así mismo, los intercambios universitarios entre China y varios países africanos ayudan a consolidar unos lazos sociales y culturales entre dos continentes distintos y que puedan favorecer en un futuro el mantenimiento de los mismos.

Por tanto,  podemos decir que China está trabajando para desmontar la dominación global unilateral que ha permanecido hasta la actualidad. El mundo ya no responde ante la hegemonía mantenida por los países del norte. Ahora, llamándose cooperación sur-sur o neocolonialismo, lo cierto es que se ha roto el status quo que hacía imposible un futuro prometedor para África. Una esperanza, probablemente un camino difícil y con consecuencias no del todo positivas para África, pero aparece un nuevo futuro ante el continente asolado durante años, dedicado al servicio de los intereses del resto del mundo. Mao Zedong argumentaba en favor de subvertir el sistema capitalista a través de la movilización de fuerzas revolucionarias en el Tercer Mundo. Muchos aplaudirán la posibilidad de un mundo más justo y equitativo, o tal vez estemos ante un cambio de dueño, millones que recaerán en África, la posibilidad de acceder a un desarrollo económico acelerado, paz y estabilidad a cambio de crear lazos sociales económicos y políticos para satisfacer las necesidades de China.

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El periodista Hernán Zin empotrado con tropas estadounidenses de la famosa 101 División Aerotransportada

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Afganistán, cementerio de los imperios (III)

Posted on 06 junio 2012 by admin

La guerra de la información:

El conflicto afgano y su repercusión mediática

Una de las características de los conflictos modernos es la importancia de la propaganda, la creación de opinión  y sus efectos sobre la población civil de ambos contendientes y su repercusión en el desenlace de la guerra. Para muchos analistas militares el concepto de la “guerra de la percepción” o “guerra de la información” en referencia a la dicotomía entre el desarrollo y desenlace final de un conflicto y la percepción final de los hechos, es algo a tener en cuenta dentro de las guerras actuales. La experiencia está demostrando que uno de los factores más determinantes en los conflictos modernos no es la superioridad numérica ni aérea, ni siquiera las armas nucleares, sino que más bien habría que decantarse por los medios de comunicación pública”[1]

En este tipo de escenarios palabra, imagen y silencio (que no olvidemos su capacidad creadora de discurso) se entremezclan con las armas de la guerra, obligando a los dos contendientes a enfrentarse en dos planos interdependientes: el táctico, el de las operaciones, y el mediático, el de los relatos. Una situación delicada muy a tener en cuenta en los conflictos de hoy en día donde una victoria en términos militares puede percibirse como una sonora derrota “virtual” por parte de la opinión pública, pudiendo provocar que ésta llegue a serlo en la práctica.[2]

Tropas británicas patrullan el desierto oriental de la provincia de Helmand. Foto: Ben Birchall/PA Archive/Press Association Images

 

En Afganistán, para la insurgencia talibán, esta situación no es algo desconocido. La violencia ejercida por algunos grupos armados, a través del combate irregular y de atentados terroristas en diferentes partes del mundo, persigue un objetivo claro: atraer las miradas de la comunidad internacional, mostrar la irregularidad del conflicto, la disparidad de fuerzas y según qué público, despertar apoyos por simpatía. Además, pese a la superioridad técnica y económica de sus adversarios, este tipo de acciones consigue apelar a un sentimiento nacional que tiene como consecuencia el rechazo, desconfianza o animadversión hacia las fuerzas extranjeras.[3]

Las acciones de los talibán, tras diez años de luchas, han visto fracasado  su empeño de mermar o reducir la capacidad ofensiva de la coalición. En este tiempo la cantidad de tropas internacionales desplegadas en Afganistán no han hecho más que aumentar, pero sí que han conseguido sembrar la duda sobre la victoria entre sus enemigos y hacer que “en casa” se cuestione la estrategia, los beneficios, la moralidad y el costo de la guerra. Algo que a la larga puede colocar a la insurgencia en una posición muy ventajosa para una hipotética negociación de paz o un papel en el poder, al lado del gobierno afgano de Hamid Karzai.

La guerra informativa llevada a cabo por las fuerzas armadas convencionales en Afganistán utiliza tres tipos de instrumentos: las operaciones de información (INFOOPS), las operaciones psicológicas (PSYOPS) y los trabajos de las oficinas de información pública (PIO). Sin embargo, aunque todas ellas pueden influir sobre la insurgencia y la población local, a menudo se las identifica con la propaganda clásica, haciendo que su calado sea mucho menor en las opiniones propias o de los aliados, un hecho poco desdeñable en tanto en cuanto puede ser determinante en la voluntad de vencer de las propias tropas.[4]

Los ejércitos regulares en un conflicto armado de estas características suelen partir con cierta desventaja en cuanto a credibilidad. Tradicionalmente las Fuerzas Armadas han deformado la información a conveniencia (censura y propaganda) por motivos que obedecen a los intereses de sus operaciones. En opinión del Teniente Coronel José Luis Calvo Alberto, Diplomado del Estado Mayor y especialista en cuestiones de propaganda y opinión pública, esta misma desconfianza en los últimos años se ha extendido a toda organización estatal. “En los países del mundo occidental existe una tendencia a sospechar que los gobiernos ocultan la verdad especialmente en temas relacionados con seguridad nacional. Este hecho se acentúa enormemente en países en vías de desarrollo en los que la comunidad oral sigue siendo una de las principales fuentes de información”. Estas circunstancias colocan a los gobiernos y a sus fuerzas armadas en una posición de desventaja, siendo los actores “no estatales” de los conflictos asimétricos los más beneficiados por este fenómeno.[5]

La respuesta que dan las FAS hoy en día ante esta situación se traduce en una estrategia informativa enfocada a recuperar la credibilidad, sacrificando por ello la tradicional manipulación informativa (censura y propaganda) como método de apoyo al combate. No obstante, el uso de la verdad cueste lo que cueste, no está exento de problemas y en ocasiones resulta especialmente duro para los ejércitos que persiguen o necesitan una victoria rápida. Las sociedades occidentales “toleran muy poco las bajas propias, quizá todavía peor las bajas civiles, e incluso exigen que las bajas del enemigo no sean excesivas[6]. Además, en todo conflicto armado existen errores (bombas que fallan su objetivo, informes de inteligencia erróneos, etc.), fracasos (operaciones mal planeadas o ejecutadas) e incluso crímenes (asesinatos, violaciones, genocidios). Escándalos que repercuten obviamente en la opinión pública y, por ende, pueden ser determinantes en la continuación de las operaciones. La experiencia ha demostrado a los ejércitos que a la larga resulta mucho más perjudicial cuando se intentan ocultar estos hechos que cuando se reconocen y comunican públicamente. La “guerra de la información” puede deformar relativamente la realidad, pero no puede crear una realidad alternativa o falsa.[7]

El periodista Hernán Zin empotrado con tropas estadounidenses de la famosa 101 División Aerotransportada

 

Además de estos problemas, los roces entre los aparatos de información de los ejércitos y los  medios de comunicación civiles siguen siendo una constante. Rosa María Calaf, periodista y corresponsal de guerra en numerosos conflictos, define la situación como un escenario en donde “los intereses de los periodistas y militares son muchas veces contrapuestos. El periodista quiere saber y el militar trata de impedir que eso complique las operaciones. Hay que encontrar el justo equilibrio”. Quizás por estos motivos, es cada vez más frecuente encontrar, desde Iraq hasta Afganistán, periodistas empotrados en unidades operativas. Un hecho que acomoda tanto a los medios como a los ejércitos en tanto en cuanto los primeros se benefician de una relativa seguridad y protección ofrecida por los soldados (recordemos que tampoco beneficia a la opinión pública un número elevado de periodistas muertos en un conflicto) y los segundos disponen en todo momento del control de la información que el corresponsal va a transmitir.[8]

En conclusión, podemos decir que ese “cuarto poder” que conforman los medios de información supone un elemento más a tener en cuenta dentro de los conflictos modernos, pues de la posesión, control y difusión de información puede venir la victoria determinante en la carrera para ganar “los corazones y las mentes” de la gente, algo que ya hemos señalado anteriormente como factor decisivo en los conflictos de baja intensidad como el de Afganistán.

 


[1]CALVO ALBERTO, José Luis. Teniente Coronel de Infantería. DEM. “La guerra de la percepción y la batalla por la credibilidad” Revista Ejército de Tierra Nº 815, marzo de 2009.

[2]HERNÁNDEZ GARCÍA, Luís. Comandante. Ejército del Aire. DEM. “Choque de retóricas: la dimensión discursiva de los conflictos” Revista Ejército de Tierra Nº 837. Nº Extraordinario, diciembre 2010.

[3]Entrevista a Leila Khaled. En PISANO, Isabel: Yo Terrorista, Hablan los protagonistas. , p-285

[4]CALVO ALBERTO, José Luis. “La guerra de la percepción y la…Op.cit.

[5]Ibídem.

[6]JORDÁN, Javier y CALVO, José L.”El nuevo rostro de la guerra” Navarra, 2005, p. 197. En HERNÁNDEZ GARCÍA, Luís. Comandante. Ejército del Aire. DEM. “Choque de retóricas: la dimensión discursiva de los conflictos” Revista Ejército de Tierra Nº 837. Nº Extraordinario, diciembre 2010.

[7]CALVO ALBERTO, José Luis. “La guerra de la percepción y la…Op.cit.

[8]TIERRA: Boletín informativo del Ejército español. Nº 188. 20 de junio de 2011. “Entrevista a Rosa María Calaf” p.14.

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Afganistán, cementerio de los imperios. (II)

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Afganistán, cementerio de los imperios. (II)

Posted on 09 marzo 2012 by admin

por Diego Represa

Tropas de la la Coalición Internacional en Afganistán. Foto: ISAF Media.

España en Afganistán

La singularidad de los “conflictos asimétricos”, también llamados “de baja o media intensidad”, para los que Afganistán representa hoy su caso más paradigmático, está poniendo en jaque a los ejércitos regulares de las potencias occidentales. En este tipo de enfrentamientos no suele ser fácil distinguir entre soldados, civiles y cualquier tipo de violencia organizada, ya sea ésta en forma de terror, crimen o guerra.[1] Se tratan pues de enfrentamientos armados en los que una fuerza “regular” o “convencional” combate a otra, u otras, que a menudo no forman una estructura piramidal, son mucho menos numerosas pero más móviles, conocen el terreno y además suelen contar, al menos en parte, con el apoyo de una población local que les provee de información, recursos y cobijo. Su objetivo es buscar y atacar las debilidades de su adversario allí donde éstas son más vulnerables, con la intención de destruir su voluntad de vencer y forzar así su retirada. España destacó en este tipo de “guerra de guerrillas” a principios del S.XIX durante la ocupación napoleónica de la península ibérica, sin embargo, esta vez, las tropas españolas son las que sufren el hostigamiento de una fuerza irregular, en un escenario bastante alejado de su órbita de influencia, que siempre fue América latina y el Mediterráneo.

En 2003 la Alianza Atlántica tomó el mando de la ISAF (International Security Assistance Force) la operación autorizada por Naciones Unidas para intervenir en el país. La misión tiene como objeto la seguridad, la asistencia para la gobernabilidad y la reconstrucción de un estado fallido, a través de la creación de proyectos de infraestructura y de una presencia militar que combata los desestabilizadores que la amenazan la seguridad, tanto de sus ciudadanos como de los organismos del Estado afgano post-talibán.[2]

Trabajando por la reconstrucción

Cumpliendo con su compromiso con la seguridad internacional y con sus aliados, España está presente en el conflicto afgano casi desde el primer momento. Las Fuerzas Armadas Españolas y en particular el Ejército de Tierra, comenzaron a operar en Afganistán desde el año 2002.[3] Durante este tiempo el contingente español, conocido bajo el acrónimo ASPFOR (Afghanistan Spanish Forces) ha desplegado tropas respondiendo a las necesidades de la misión ISAF, hasta alcanzar el número de 1.523 efectivos.[4]

Un número reducido si lo comparamos con otros contingentes de la coalición, pero ajustado a las necesidades y a la voluntad de España de volcar su presencia en Afganistán precisamente a través del modelo de PRT´s de la OTAN, los Equipos de Reconstrucción Provincial, un modelo que pretendía poner más énfasis en las tareas de reconstrucción. El emplazamiento del PRT español se encuentra al noroeste del país en la pequeña ciudad de Qala-i-Naw, en la provincia de Badghis.[5]

Los manuales de doctrina de las Fuerzas Armadas describen a Equipos de Reconstrucción Provincial (PRT) como “una organización integrada de carácter cívico-militar, capaz de operar en zonas inestables e inseguras, gracias a su componente militar, y de actuar sobre dichas zonas mediante el uso de diferentes capacidades (diplomáticas, militares y de desarrollo), con la finalidad de mejorar y facilitar la seguridad, hacer efectiva la acción del gobierno, mejorar la situación de la población y facilitar las acciones de desarrollo y de reconstrucción. El estado final deseado es alcanzar un entorno estable y seguro en la zona”.[6]

Una explicación más detallada la podemos encontrar en las palabras de Enrique Silvela, entonces Comandante de uno de los equipos CIMIC (cívico-militar) durante una de las primeras rotaciones del despliegue español. “… (Los PRT) son pequeñas unidades de múltiples capacidades para extender la presencia de la fuerza en el país detrayendo los mínimos recursos de las operaciones principales. Están constituidos por un componente militar y otro civil. El militar dispone de varios equipos que le dotan de capacidades diversas para mantener una presencia constante pero separada de la fuerza principal. Constan de un elemento de protección, de un equipo sanitario, de un equipo de mantenimiento y apoyo logístico y de telecomunicaciones, de un equipo de cooperación cívico militar (CIMIC) y de especialistas para gestionar los proyectos de reconstrucción en varios campos. Uno o varios PRT se apoyan en una Base Logística Avanzada (Forward Support Base o FSB). Junto a ellos se instalan, en diversas modalidades, actores civiles que asumen la responsabilidad principal de la reconstrucción. Éstos son tanto representantes de los donantes, para la gestión financiera y el control de los proyectos, como especialistas de otras organizaciones, gubernamentales o no, que colaboran en el asesoramiento y dirección técnica de algunos proyectos”.[7]

En definitiva podemos decir que, sin tratarse de una solución temporal, el PRT debe cubrir el lapso entre el despliegue de la fuerza y el momento en que la gobernabilidad, seguridad y desarrollo sean factibles de poder conseguirse por sus respectivos actores locales.[8]

Además de los PRT, en materia de reconstrucción, la misión española en Afganistán también ofrece apoyo y ayuda directa, llevando a cabo Proyectos de Impacto Rápido (QIP) a través de los Equipos de Cooperación Cívico-Militar (CIMIC) dentro del Plan Badghis, un plan para el desarrollo integral de la provincia promovido por el general Petraeus y el Mando Regional Oeste (RC-West) y coordinado por los equipos CIMIC españoles con el objetivo de unificar las acciones de todas las agencias para el desarrollo (AECID, USAID, etc.), ONGs y otros equipos CIMIC de la región (italianos, estadounidenses, etc.) evitando crear vacíos o duplicidades.

Los trabajos de reconstrucción del componente civil del PRT han sido llevados a cabo por la Agencia Española para la Cooperación Internacional y Desarrollo (AECID), principalmente a través de la empresa pública TRAGSA, bajo el paraguas de la seguridad que otorga la presencia militar en la zona. Las labores se han centrado en tareas de saneamiento y alcantarillado, pavimentación, cableado y tendido eléctrico, asfaltado de carreteras, un pequeño aeropuerto y construcción/reconstrucción de edificios de uso público como escuelas y hospitales. Al tratarse de equipos de personal y presupuesto más reducido, los CIMIC se han centrado más en actividades ligadas a una ayuda inmediata a través de Proyectos de Impacto Rápido, normalmente de una menor envergadura si los comparamos con los de la AECID. Estos proyectos, no obstante, persiguen además un objetivo que responde también a intereses militares: ganarse los “corazones y mentes” de la población civil local, un elemento clave para restar apoyos a la insurgencia a la vez que se crea confianza en el futuro del Estado afgano y sus nuevos líderes.

Trabajando por la seguridad

En el marco de la seguridad, las operaciones españolas en los últimos años han estado encaminadas a mantener la libertad de movimiento, tanto propia como de la población civil, en la llamada “Ring Road” o carretera de circunvalación y en la Ruta Lithium, un tramo peligroso y deteriorado de la Ring Road a su paso por las provincias de Badghis y Faryab. Para ello se han realizado operaciones shape (preparación de una zona donde se va a llevar a cabo una operación a través de actividades cívico-militares y de inteligencia), clear (operaciones de combate), hold (actividades ligadas a mantener el terreno y evitar que éste vuelva a caer en manos de la insurgencia) y build (actividades de reconstrucción), aunque estas últimas en mucha menor medida debido a la fuerte actividad insurgente.[9]

Tropas españolas de la rotación ASPFOR XXVII construyendo el puesto avanzado Echo. Badghis, Afganistán. Foto: ISAF Media

Estas acciones han sido realizadas en operaciones combinadas junto con fuerzas estadounidenses y afganas desde las FOB (Forward Operation Base) o Bases Avanzadas de Operaciones de “Bernardo de Gálvez I” en la localidad de Sang Atesh, desde la norteamericana “Ricketts” en la localidad de Bala Murghab y desde la nueva “Bernardo de Gálvez II”, construida en tiempo record sobre un antiguo bastión insurgente en las proximidades de Ludina, en la frontera con Turkmenistán.[10]

Con el paso del tiempo, la cantidad de estas operaciones se ha intensificado. La presión militar norteamericana ejercida en los últimos años contra la insurgencia en las áreas tribales de la frontera pakistaní ha motivado a los talibán a golpear puntos más vulnerables que, en años anteriores, habían gozado de una relativa tranquilidad. Un hecho que se ha traducido en el considerable aumento de actividad de la insurgencia en el área de responsabilidad española en el oeste del país. No obstante, las fuerzas españolas han sabido responder en consecuencia y gracias a la construcción y establecimiento de estas FOB, se ha podido enviar patrullas hacia la zona norte de la provincia (antes vetada a los españoles por la fuerte presencia talibán) y restaurar el tránsito de civiles y mercancías. Así mismo, las FOB están permitiendo dar paso a las acciones de asistencia médica y veterinaria, la distribución de ayuda humanitaria y el desarrollo de pequeños proyectos de infraestructura en las localidades que jalonan la ruta.[11]

Al margen de la Fuerza y las operaciones puramente de contra-insurgencia, las tropas españolas participan en la creación e instrucción del futuro Ejercito Nacional Afgano (ANA) y Policía (ANP) a través de los llamados Equipos Operativos de Mentorización y Enlace u OMLT, acrónimo del inglés Operational Mentoring and Liaison Teams, formados generalmente por personal reducido y cualificado (oficiales y suboficiales) con el objeto de consolidar una fuerza de seguridad nacional capaz de realizar, en un futuro cercano, las tareas que hoy lleva a cabo ISAF.[12]

Es el llamado proceso de “afganización” en el cual se pretende ir dejando en manos de los afganos los aspectos vitales relativos a la seguridad y gobierno. Sin embargo, en opinión de analistas como Jesús Núñez, esta situación solamente podrá darse “cuando ya haya un gobierno consolidado, con capacidad real para ejercer el poder para proveer de servicios públicos a la población de todos los rincones del territorio nacional y cuando cuente con unas fuerzas armadas y una policía más un sistema judicial que permitan garantizar la estabilidad del país”,[13] condiciones que en el año 2011, todavía no se han alcanzado.

Resultados

Como hemos mencionado, las tareas de reconstrucción han tenido como objeto extender el poder del gobierno local, reconstruir una zona deprimida y abandonada por el gobierno de Kabul durante años de guerras y luchas internas. De igual modo, se ha perseguido cambiar la visión y valoración de la población civil afgana sobre la presencia militar extranjera.

A día de hoy, a pesar de los resultados visibles y cuantificables de la reconstrucción, cabe señalar que éstos trabajos han sido realizados en su mayoría en la capital de la provincia y sus alrededores, lo cual no ha servido para extender la presencia del gobierno regional mucho más de lo que ya tenía. Por tanto, la insurgencia se ha seguido nutriendo de la población rural alejada de los grandes núcleos urbanos en donde la presencia cívico-militar extranjera y del gobierno regional, estaba ausente. Dicho de otro modo, la reconstrucción por si sola no ha servido para ganarle la batalla a los talibán o para encauzar la paz del conflicto.

Los estragos de un IED sobre un vehículo ligero de EEUU

En el contexto urbano, cabría al menos esperar que todo el trabajo y dinero invertido en todos estos años hubiese servido, al menos, para despojar a la insurgencia de simpatizantes en la capital provincial. Sin embargo, sucesos como el ataque al cuartel general y el PRT de España en Qala I-naw, llevado a cabo por una turba armada el 25 de agosto de 2010, ponen de manifiesto un fracaso en lograr ganar los “corazones y mentes” de sus gentes.[14] A este hecho hay que sumar el incremento de ataques de la insurgencia en forma de hostigamiento por fuego de fusilería, morteros y atentados con artefactos explosivos caseros o IED (Improvised Explosive Device). Una situación que cada año se produce con más frecuencia, especialmente entre las estaciones de primavera y otoño, y que ha terminado por cambiar los parámetros de la guerra. En este contexto, ISAF se está dando cuenta que, ante la amenaza creciente de la insurgencia, las acciones de reconstrucción, después de nueve años, se deben apartar a un segundo plano y empezar a dar prioridad a las operaciones de combate, seguridad e instrucción de cuerpos de policía y ejército.

Edward Burke, analista e investigador de FRIDE (Fundación para las Relaciones Internacionales y Diálogo Exterior), pone el énfasis precisamente sobre esta cuestión. En sus palabras, “la victoria de España en Afganistán no debería ser otra sino llegar al punto en que la insurgencia deje de amenazar la viabilidad del Estado afgano. Contrariamente al general escepticismo de Europa, ello es todavía plenamente posible -el movimiento talibán no es en modo alguno abrumadoramente popular- pero requerirá resolución y sacrificio“.[15]

El trabajo de las tropas españolas no es fácil y no tiene por qué serlo. Está supeditado a las premisas por las que el parlamento autorizó la misión, las cuales prohíben adentrarse en el sur o en el este del país o realizar cualquier tipo de enfrentamiento con la insurgencia a menos que sean atacadas primero.[16] Esto ha hecho que otras naciones aliadas cuestionen la verdadera voluntad de España a la hora de perseguir y enfrentar a los insurgentes. Sin embargo, las tropas españolas han hecho gala de una notable profesionalidad y, hasta la fecha, no se han visto salpicadas de los escándalos de la guerra, los desafortunadamente muy comunes “daños colaterales” o ejemplos de conducta militar vergonzante que por ejemplo han protagonizado otras naciones. Todo ello quizás, debido precisamente a esa precaución, moderación y en definitiva, profesionalidad a la hora de enfrentar a un enemigo al que se le guarda respeto.

En una guerra en la que el resultado final depende de los esfuerzos de muchas naciones, los errores, la desmesura y la prepotencia de los ejércitos pueden llegar a tener consecuencias graves que se traducen, a priori, en muertos civiles, y un tiempo después, en un aumento del rechazo hacia el invasor extranjero al que se le odia y teme, no sin razón. Esta situación, irremediablemente repercute en países como España y otras naciones de ISAF, que hayan volcado sus esfuerzos en la reconstrucción. España no puede esperar obtener resultados en su propia área de responsabilidad si el trabajo de sus aliados en otros lugares del país no se corresponde con el suyo. Un conflicto prolongado, y los horrores derivados del mismo, no hacen sino granjear más enemistad, odio y ganas de seguir manteniendo la lucha, y de esta manera se tira por tierra todo el trabajo y dinero empleados en alcanzar un clima de paz.

Por otro lado, cabría destacar que la presencia española en Afganistán obedece a compromisos para con sus aliados, no a su agenda personal internacional. Su actitud modesta, con un número verdaderamente pequeño de tropas desplegadas y adquiriendo un área de responsabilidad en principio no demasiado comprometida, ha hecho que los distintos gobiernos vean el conflicto como un escenario en donde se está “obligado” a estar, en el que se debe intentar atenuar su presencia para no despertar a las voces críticas antibelicistas, cruzar los dedos para que no mueran muchos soldados y esperar a que el mandamás, EEUU, toque pronto a retirada y dé permiso a los demás para volver a casa.[17]

Tropas españolas en la provincia de Badghis. Foto: ISAF Public Afairs

Lo que cada vez resulta más evidente es que la fuerza internacional desplegada en el país no puede permanecer allí eternamente, y poco a poco estas naciones van viendo con mayor claridad el día en que vuelvan a sus casas y sean los propios afganos los que, desde una posición de fuerza, puedan discutir una posible paz con la insurgencia, quizás a cambio de concesiones y amnistías.[18] En la actualidad, Estados Unidos ha abierto claras negociaciones con los talibán para conseguir una retirada del país que le permita “lavar la cara”, todo y cuanto en julio de 2011 consiguió, en una operación de cuestionada legalidad, dar muerte a Osama bin Laden, verdadero propiciador del casus belli de la guerra afgana.

Dentro de poco la retirada será total y aún está por ver si ésta será realizada de una manera ordenada y responsable o si las ganas de salir del “avispero” afgano precipitarán un caos irremediable de consecuencias impredecibles.


[1] HOFMAN, Frank. “Conflict in the 21st Century: The rise of Hybrid Wars”. Potomac Institute for Policy Studies. Arlington, 2007.

[2] Página oficial de la ISAF. [en línea] <http://www.isaf.nato.int/history.html>

[3] RENUNCIO, Miguel. “Hacia un Ejército afgano eficaz, autosuficiente y profesional” para TIERRA: Boletín Informativo del Ejército español Nº184, 22 de febrero de 2011.

[4] ISAF [en línea] <http://www.isaf.nato.int/troop-numbers-and-contributions/spain/index.php>

[5] SILVELA, Enrique. Comandante de Artillería, DEM; componente de la sección CIMIC del Cuartel General de ISAF VI: Las Fuerzas Armadas en la reconstrucción nacional: los PRT en Afganistán. Real Instituto Elcano de Estudios Internacionales y Estratégicos. Área: Seguridad y Defensa – ARI Nº 49/2005 Fecha 14/04/2005

[6] Publicación Militar del Ejército de Tierra: “Publicación Doctrinal. Estabilización. Anexo A:PRT (PD3-306)” 21 de Noviembre de 2010, p. A-7

[7] SILVELA, Enrique. “Las Fuerzas Armadas en la reconstrucción nacional: los PRT en Afganistán”. Op.cit.

[8] Ibídem.

[9] ESCÁMEZ FERNÁNDEZ, Alejandro. Teniente Coronel de Infantería. DEM. “La contribución de ASPFOR XXVI a la estabilización y desarrollo de la provincia afgana de Badghis” Revista Ejército de Tierra Nº839, Marzo de 2011, p.30-37.

[10] Ibídem.

[11] BALLENILLA y GARCIA DE GAMARRA, Miguel. Teniente Coronel de Infantería. DEM: “Operaciones en la Ruta Lithium, Afganistán” Revista Ejército de Tierra Nº 834 Octubre 2010. p.74-81.

[12] RENUNCIO, Miguel. “Hacia un Ejército afgano eficaz, autosuficiente y profesional” para TIERRA: Boletín Informativo del Ejército español Nº184, 22 de febrero de 2011.

[13] NUÑEZ VILLAVERDE, Jesús. A. “¿Afganistán para los afganos en julio de 2011?”, Entrevista para Radio5. En IECAH, Instituto de Estudios sobre Conflictos y Ayuda Humanitaria [Audio, en línea] <http://www.iecah.org/web/index.php?option=com_content&view=article&id=288:iafganistan-para-los-afganos-en-julio-de-2011&catid=16:entrevistas&Itemid=10>

[14] JUNQUERA, Natalia. “Atentado terrorista en Afganistán: El atentado -premeditado- buscaba un choque armado entre las tropas y la población civil” para ELPAÍS.com, Madrid, 25/08/2010 [en línea] <http://www.elpais.com/articulo/espana/atentado/premeditado/buscaba/choque/armado/tropas/poblacion/civil/elpepuesp/20100825elpepunac_1/Tes>

[15] BURKE, Edward. “España está en guerra en Afganistán”. ELPAÍS, 26/10/2009, [en línea]<http://elpais.com/diario/2009/10/26/opinion/1256511613_850215.html>

[16] VILLANUEVA LÓPEZ, Christian D. “Misión española en Afganistán” Revista ÉJERCITOS Nº1 Septiembre 2009 p.66-79. [en línea] <http://issuu.com/ejercitos/docs/revista_ejercitos_n_1>

[17] NUÑEZ VLLAVERDE, Jesús. Ponencia de clase para el Curso Especialista en Información Internacional y Países del Sur. 2011. Universidad Complutense de Madrid.

[18] EuropaPress.es: “La ‘jirga de la paz’ respalda la propuesta de Karzai de negociar la paz con los talibán” [en línea]<http://www.europapress.es/internacional/noticia-jirga-paz-respalda-propuesta-karzai-negociar-paz-taliban-20100604134615.htl>

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Dossier: Afganistán, cementerio de los imperios (I)

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Dossier: Afganistán, cementerio de los imperios (I)

Posted on 08 febrero 2012 by admin

 

Dossier sobre Afganistán en el que se relata la historia del país y su actualidad. En este primer artículo, encontraremos la historia de Afganistán desde principios del siglo XX hasta la intervención militar internacional liderada por la OTAN. Continue Reading

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Shanghai

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Economía y geopolítica en Asia oriental

Posted on 14 abril 2011 by admin2

Tres grandes fuerzas continuarán impulsando la dinámica de cambio en Asia oriental durante los próximos años. La interdependencia económica, en primer lugar, dará forma a una estructura regional que consolidará al continente asiático como nuevo centro global de poder. En segundo lugar, la modificación de la estructura de poder regional—que impulsa sobre todo el auge de China—dará paso a un nuevo equilibrio entre las potencias emergentes, transformando el actual juego de relaciones bilaterales así como el contexto de los problemas tradicionales de seguridad en Asia. Por último, la globalización y la prioridad del crecimiento sujeta a los países asiáticos a un proceso acelerado de cambio interno, origen a su vez de divisiones sociales y tensiones políticas que pueden desembocar en nuevos conflictos. Continue Reading

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