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140 CARACTERES PARA CAMBIAR ELMUNDO(II): Contradicciones de “El País” en cuanto a la importancia de las redes sociales

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140 CARACTERES PARA CAMBIAR ELMUNDO(II): Contradicciones de “El País” en cuanto a la importancia de las redes sociales

Posted on 06 marzo 2014 by admin

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Autora: Nina Wörmer

A continuación queremos presentar un análisis elaborado por la autora de este artículo sobre el uso que de las redes sociales realizó el periódico El País como fuente de información primaria en lo que hemos venido llamando rebeliones en el Mundo Árabe. Nos interesará especialmente destacar las veces y formas en las que los periodistas de este periódico se hacen eco de la información usando como referente dichas redes sociales.

De esta manera, contabilizando la aparición de este tipo de fuentes podremos comprobar si realmente podemos considerar a Facebook y Twitter como actores de incidencia política o no.

Comenzaremos nuestro análisis con la siguiente afirmación: “Cebrián: “Twitter y Facebook no son útiles para analizar y comprender una situación””[1].

Este fue el titular que encabezaba la noticia redactada por el periodista de El País, Sandro Pozzi, sobre la presentación en Nueva York del último libro de Juan Luis Cebrián, El pianista en el burdel. La rotunda afirmación del que fuera el primer director de este diario y que actualmente ocupa un puesto como consejero delegado de PRISA, intentaba rebajar la importancia que desde algunos medios y expertos[2] se le estaba dando a las redes sociales dentro de las revueltas en el Mundo Árabe.

A diferencia de la opinión expresada por Cebrián, desde diarios con gran renombre internacional como el New York Times se afirma que:

las redes de medios sociales, tales como Facebook, Twitter y YouTube, se están utilizando cada vez más por activistas y fuerzas pro democracia especialmente en Oriente Medio y el Norte de África[3],

o como destaca Peter Beaumont, periodista de The Guardian, en su artículo sobre el rol de las redes sociales en la rebelión en Túnez:

las redes sociales fueron  cruciales, comenta Koubaa. Tres meses antes de que Mohammed se prendiera fuego en Sidi Bouzid tuvimos un caso similar en Monastir. Nadie sabía de ese caso porque no se grabó. Lo que generó la diferencia entre uno y el otro caso es que las imágenes de Bouazizi se colgaron en Facebook y todo el mundo las vio[4].

Haciendo caso a las palabras de Cebrián, el diario El País no debería usar las redes sociales como fuente a la hora de informar y realizar un análisis sobre los acontecimientos relacionados con las diferentes rebeliones en el Mundo Árabe ya que no sirven para ello, siempre según la opinión de Cebrián. Para lo que sí son de utilidad, según el ex director del diario, es para convocar manifestaciones y movilizaciones varias:

Juan Luis Cebrián no negó que las redes sociales, como Twitter y Facebook, son un buen instrumento para convocar manifestaciones, como las que están detrás de los levantamientos populares en Egipto, Túnez, Libia o Yemen

Concluimos por tanto que según la opinión de Cebrián, las redes sociales son un “agitador de masas” pero de ninguna manera se les puede considerar una fuente de autoridad para la realización de informaciones sobre lo que estaba y está ocurriendo en países como Egipto, Túnez, Libia, Yemen y seguramente Siria también.

Pasaremos a ver ahora si realmente las palabras de Cebrián tienen repercusión en el trabajo realizado por el periódico El País. Para ello analizaremos, a modo de ejemplo, las noticias publicadas por el diario El País entre el 16 y 28 de febrero de 2011 sobre lo que ellos denominaron como “Ola de cambios en el mundo islámico”.

La sorpresa con la que nos topamos es que en 15 ocasiones los periodistas de este diario nombraron a Facebook, Twitter o a Internet, de forma genérica, en sus diferentes artículos.

A continuación nos haremos eco de algunos ejemplos llamativos en los que los propios periodistas del ya citado periódico de tirada nacional destacan la importancia de Internet en los actuales cambios en países como Túnez, Egipto o Marruecos.

Así,  podemos referirnos a la afirmación realizada por la  periodista Yolanda Monge que destaca que “Internet da voz a las aspiraciones de los pueblos, como han probado los casos de Túnez, Egipto o Irán[5] o a la nota enviada desde Rabat por Ignacio Cembrero en la que se dice que “Los datos fragmentarios sobre lo que es probablemente una gran matanza de civiles llegan a través de los testimonios que recogen las televisiones árabes, sobre todo Al Yazira; de las ONG de derechos humanos y también, sin pulir, desde Internet[6].

Internet se está utilizando como una fuente del mismo peso que los medios de comunicación tradicionales (como por ejemplo Al Yazira) y además, en el caso del artículo de Yolanda Monge, Internet es considerado como el altavoz del pueblo, el medio que tienen de alzar su voz y manifestar sus descontento generalizado.

Respecto a los casos concretos en los que se hace referencia directa a Facebook y Twitter debemos destacar que los diversos periodistas de El País se hacen eco de estas redes especialmente en relación a su poder de manifestación: “Las protestas habían sido convocadas por jóvenes en Facebook[7] , “En Marruecos, en cambio, el Ejecutivo contiene la respiración ante las protestas convocadas para hoy, a través de la red social Facebook[8], “En las horas previas al domingo los jóvenes convocantes en Facebook han recabado nuevas adhesiones a la convocatoria de protestas[9] o “Jóvenes anónimos habían convocado en Facebook a las protestas[10].

En algunas ocasiones también se hace uso de las redes sociales como fuente de información directa:

Varios testimonios en las redes sociales, recogidos antes de que el Gobierno cortara el acceso a Facebook y Twitter, apuntan incluso a que en algunas ciudades del este de Libia las autoridades han incitado a inmigrantes subsaharianos, a los que proporcionaron palos y armas blancas, a atacar a los manifestantes[11].

En este caso concreto la única fuente en la que se fundamenta el periodista para realizar estas afirmaciones tan duras es en los post realizados en las redes sociales, sin contrastar esta información con otras fuentes de verificación. Algo parecido ocurre en otro artículo en el que se afirma que “Los pocos testimonios de la revuelta en las calles de la capital vinieron de la red social Twitter[12].

En los dos casos expuestos anteriormente, los periodistas basan su información únicamente en lo que se escribe a través de las redes sociales. Si recordamos la afirmación de Cebrián y aplicamos su teoría a la práctica periodística de “su diario” tendríamos que considerar que el periódico El País está realizando un análisis superficial y no válido según los propios criterios del consejero delegado del grupo mediático PRISA.

El caso más llamativo nos lo encontramos en un artículo publicado el 27 de febrero en El País y en el que el periodista hace uso de una foto difundida por Twitter y fundamenta la noticia que la acompaña con opiniones expresadas en el chat y los comentarios que un internauta, Ali Tweel, escribe en Twitter[13]. ¿Es esto periodismo, señor Cebrián?

Así, después de haber destacado las múltiples ocasiones en las que los periodistas de El País han utilizado a Twitter, Facebook o a Internet de forma genérica como fuente de información (en algunos casos como única fuente de verificación) y como principal actor-motor de las numerosas manifestaciones y protestas llevadas a cabo por la población de Túnez, Marruecos o Libia, la contundente afirmación de Cebrián pierde toda su fuerza y validez.

Mientras él mantiene que las redes sociales no son válidas para hacer un análisis de las diferentes rebeliones que se están produciendo en el Mundo Árabe, sus periodistas las utilizan para informar a los lectores, ¿o acaso no informan por usar estas fuentes?

Esa respuesta la tendrá que dar cada uno de los lectores del periódico. No se debe caer en falacias, como adjudicar a las redes sociales el papel de causante de estas rebeliones, ni tanto ni tan poco. Dicho esto, lo que no se puede negar es que los pueblos de diferentes países del Mundo Árabe se han levantado exigiendo un cambio. Tal y como destaca Jesús Núñez, director del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH), y experto en Magreb:

El alto nivel de corrupción, ineficiencia y afán represivo de los regímenes de la zona, así como la permanente insatisfacción de las necesidades básicas de un amplio porcentaje de una población, por otro lado, mayoritariamente joven y sin expectativas de poder desarrollar una vida digna, son componentes estructurales de la situación que explica las actuales movilizaciones[14].

Las redes sociales e internet no son, por supuesto, las principales causantes de las rebeliones, son los ciudadanos y ciudadanas de los diferentes países los artífices de estas acciones pero, lo que tampoco se puede hacer es anular estas herramientas comunicacionales dentro de la actual ola de cambios en una parte del mundo. Gracias a ellas se han acelerado y potenciado las movilizaciones y la difusión de los acontecimientos acaecidos en la región y se han logrado cambios importantes, sin entrar a valorar si para mejor o para peor.

Como decía la pancarta de una manifestante en El Cairo: ¿Quién tiene miedo a Twitter?


[1] POZZI, Sandro: “Cebrián: “Twitter y Facebook no son útiles para analizar y comprender una situación”, El País, 24 de marzo de 2011, [en línea] http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Cebrian/Twitter/Facebook/utiles/analizar/comprender/situacion/elpepisoc/20110324elpepisoc_10/Tes

[2] Jesús Núñez destaca que “gracias a medios como Facebook y Twiter la población no solo logra saber lo que ocurre en cada rincón de su país (y alrededores), sino organizar sus movimientos y reforzar su sensación de que no están solos en su lucha”. NÚÑEZ, Jesús: “Apuntes de urgencia sobre la oleada de cambios en el mundo árabe”, [en línea]

http://www.fundacioncarolina.es/es-ES/nombrespropios/Documents/NPN%C3%BA%C3%B1ez1103.pdf p.3.

[3] PRESTON, Jennifer: “Ethical Quandary for Social Sites”, The New York Times, 27 de marzo de 2011 [en línea] http://www.nytimes.com/2011/03/28/business/media/28social.html?_r=1&scp=11&sq=facebook%20twitter%20middle%20east&st=cse

[4] BEAUMONT, Peter: “The truth about Twitter, Facebook and the uprising in the Arab world”, The Guardian, 25 de febrero de 2011, [en línea] http://www.guardian.co.uk/world/2011/feb/25/twitter-facebook-uprisings-arab-libya?INTCMP=SRCH

[5] MONGE, Yolanda: “La diplomacia del siglo XXI sube a la Red”, El País, 16 de febrero de 2011, [en línea] http://www.elpais.com/articulo/internacional/diplomacia/siglo/XXI/sube/Red/elpepiint/20110216elpepiint_5/Tes

[6] CEMBRERO, Ignacio: “Gadafi lanza al Ejército contra el pueblo”, El País, 22 de febrero de 2001 [en línea] http://www.elpais.com/articulo/internacional/Gadafi/lanza/Ejercito/pueblo/elpepiint/20110222elpepiint_2/Tes

[7] CEMBRERO, Ignacio: “Miles de marroquíes piden reformas al rey”, El País, 21 de febrero de 2011, [en línea] http://www.elpais.com/articulo/internacional/Miles/marroquies/piden/reformas/rey/elpepiint/20110221elpepiint_1/Tes

[8] CEMBRERO, Ignacio: “Las protestas se extienden por el Magreb”, El País, 20 de febrero de 2011, [en línea] http://www.elpais.com/articulo/internacional/protestas/extienden/Magreb/elpepiint/20110220elpepiint_2/Tes

[9] Ibídem.

[10] CEMBRERO, Ignacio: “El Día de la Ira en Libia se salda con varios muertos por disparos”, El País, 18 de febrero de 2011, [en línea] http://www.elpais.com/articulo/internacional/Dia/Ira/Libia/salda/varios/muertos/disparos/elpepiint/20110218elpepiint_8/Tes

[11] CEMBRERO, Ignacio: “El ejército intenta aplastar a sangre y fuego la mayor revuelta contra Gadafi”, El País, 19 de febrero 2011, [en línea] http://www.elpais.com/articulo/internacional/Ejercito/intenta/aplastar/sangre/fuego/mayor/revuelta/Gadafi/elpepiint/20110219elpepiint_5/Tes

[12] DE CÓZAR, Álvaro: “La rebelión estalla en Trípoli”, El País, 26 de febrero de 2011, [en línea] http://www.elpais.com/articulo/internacional/rebelion/estalla/Tripoli/elpepiint/20110226elpepiint_1/Tes

[13] A.M. y N.G: “Compartimos la comida y la gasolina que nos quedan”, El País, 27 de febrero de 2011. [en línea] http://www.elpais.com/articulo/internacional/Compartimos/comida/gasolina/nos/queda/elpepiint/20110227elpepiint_2/Tes

[14] NÚÑEZ, Jesús: “Apuntes de urgencia sobre la oleada de cambios en el mundo árabe” Op. cit. p.2.

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140 CARACTERES PARA CAMBIAR EL MUNDO (I): Impacto de las redes sociales en las rebeliones árabes

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140 CARACTERES PARA CAMBIAR EL MUNDO (I): Impacto de las redes sociales en las rebeliones árabes

Posted on 04 febrero 2014 by admin

 Redes Sociales

Autora: Nina Wörmer

Las rebeliones llevadas a cabo por las sociedades de Túnez, Egipto, Libia, y actualmente Siria, en su lucha por mejorar las condiciones de vida y en contra de los sistemas políticos de sus respectivos países, han puesto de manifiesto el importante rol que juegan las redes sociales en las movilizaciones políticas y sociales del siglo XXI, especialmente en la región que conocemos como Mundo Árabe.

Es importante reflejar el impacto que internet tiene a lo largo del planeta para después medir, hasta donde nos sea posible, el impacto de las redes sociales como actores de incidencia política en lo que vamos a denominar como rebeliones en el Mundo Árabe.

El siguiente gráfico nos muestra el porcentaje de población, según regiones, que cuenta con acceso a internet:

penetracion_mundial_a_internet_por_continentes

Este gráfico nos muestra la diferencia en cuanto al acceso a Internet entre los llamados países desarrollados y los países del Sur.  Mientras que en las regiones “desarrolladas” podemos hablar de un acceso que alcanza el 70% de la ciudadanía, en los países del Sur la media será de un 31, 5%.

Si entramos a detallar la presencia de internet en la región que nos ocupa en este artículo, debemos destacar que el acceso por parte de los ciudadanos del Mundo Árabe se sitúa por encima de la media mundial, si bien hay que tener en cuenta las grandes desigualdades entre los países de esa región.

 Acceso a Internet en algunos países del Mundo Árabe[1]

Acceso a internet M.A

Podemos observar y constatar un aumento llamativo en todos los países que hemos clasificado en la tabla anterior, si bien es cierto que llama especialmente la atención el vertiginoso incremento en países como Siria o Marruecos, seguidos por otros como Túnez, Egipto o Yemen.

 

A la hora de analizar la presencia de internet en la población de esta región no podemos únicamente destacar el aumento entre los años 2000 y 2009, sino que tenemos que tener en cuenta el impacto que internet tenía a principios del milenio. Este dato es especialmente significante en casos como el de los Emiratos Árabes Unidos que, si bien “sólo” ha aumentado un 297% respecto al año 2000, cuenta con un porcentaje de acceso a internet muy superior a la media mundial.

Actualmente, según cifras de Naciones Unidas, más de 7.1 billones de personas son habitantes del planeta. De todas ellas más de 145 millones son usuarias de la red social Twitter, mientras que en el caso de Facebook se sobrepasaron los 500 millones en el año 2010[1].

Lo que nos vienen a indicar los datos anteriormente mencionados es que, si bien el promedio mundial de acceso a internet alcanza el 34%, sólo un 10% del total de usuarios utiliza las redes sociales de Twitter y Facebook.  Lógicamente no podemos tomar esta cifra como “real” si tenemos en cuenta los datos que hemos expuesto anteriormente: un 70% de la población de los países desarrollados tiene acceso a esta herramienta on-line, mientras que en los países del Sur sólo un 31.5% puede conectarse a internet.

Esta realidad nos demuestra claramente que internet sigue siendo un medio de comunicación en manos de una élite de la sociedad mundial y como tal, a día de hoy sigue siendo un canal de expresión e información limitado.

Bien es cierto que, tal y como hemos podido observar en la anterior tabla, se está dando un aumento muy significativo respecto al uso de internet, pero habría que matizar y ver qué parte de la sociedad de cada uno de los países puede utilizar esta “autopista de la información”. No es lo mismo ser un estudiante universitario en El Cairo que vivir en una región rural en Egipto. No es lo mismo tener acceso a internet desde el propio domicilio que sólo poder acceder a este servicio de forma esporádica cuando se visite un ciber-café.

Teniendo en cuenta estas limitaciones y el acceso restringido a internet, tenemos que dejar claro que, sin lugar a duda, está democratizando la información a nivel mundial.

Los recientes acontecimientos en Túnez, Egipto, Libia o Siria son un claro ejemplo de ello: los 140 caracteres que tiene a su disposición un usuario de la red social Twitter para expresar su opinión han logrado difundir mensajes claves para estas revueltas. Es la inmediatez con la que se divulgan estos llamamientos la que lleva al éxito los mensajes lanzados al mundo. El tan llamado “ciberactivismo” es un vehículo útil de coordinación de la sociedad civil, un canal para comunicarse y organizarse con un fin común: el cambio.

De hecho, el arrinconamiento al que se han visto sometidos los medios de comunicación no oficiales en países como Túnez, Egipto o Siria ha conllevado a potenciar las redes sociales y convertirlas así en un canal de información alternativo.

Debemos entender que en estas redes existe un intercambio constante de información, de opinión, de propuestas y de puesta en marcha de acciones que buscan congregar al mayor número posible de usuarios. Así, el usuario se da cuenta de que no es el único que apoya una propuesta y se siente amparado por el conjunto. El funcionamiento de estas redes es un claro ejemplo de que si bien uno sólo no puede cambiar el mundo, muchos “unos” sí pueden.

En este sentido cabe mencionar la figura de Mohamed Bouazizi, un ciudadano tunecino que se prendió fuego para protestar contra la corrupción que campa a sus anchas en su país. Seguramente, hace 50 años la figura de Bouazizi no hubiera tenido la misma repercusión mediática y política que ahora debido a la ausencia de medios de comunicación on-line. De hecho, la circulación masiva de los videos, grabados por testigos de su acción, hicieron estallar la llamada “Primavera árabe”. La muerte de Bouazizi, vista por unos pocos in situ y por millones a través de diferentes canales de internet es un claro ejemplo del efecto multiplicador de este medio.

Los logros que se han obtenido a través de estas herramientas on-line son realmente llamativos, especialmente al haber funcionado como catalizadores de las protestas, no sólo en los países en los que se estaban desarrollando, sino también a nivel global.

Así por ejemplo, a través de Facebook, otra de las redes que han sido un motor importante para el levantamiento de la sociedad civil en algunos países del Magreb, se logró convocar a más de 800.000 usuarios de la red a participar en una marcha virtual en apoyo a los manifestantes egipcios en 2011.

Otro ejemplo que demuestra la gran utilidad de este tipo de medios on-line en la era de la globalización es la siguiente afirmación realizada por un manifestante en El Cairo en 2011: “Utilizamos Facebook para organizar las protestas, usamos  Twitter para coordinarnos y YouTube para contar nuestra realidad al mundo”.

Podemos afirmar que para los gobiernos de los países en los que se están llevando a cabo estas revueltas, internet es una clara amenaza. Así, por ejemplo, el gobierno egipcio interrumpió los servicios de internet y de telefonía móvil para intentar frenar la difusión de mensajes lanzados desde este medio.

En el caso sirio, desde 2012 los cortes de internet han sido numerosos, en algunos casos los mismos han durando hasta 19 horas. Pero en Siria, internet juega un doble papel, ya que en este país se está haciendo uso de este medio tanto desde el gobierno sirio como por parte de los rebeldes. Así, Bashar al Asad, creó una cuenta de Twitter y de YouTube para lanzar mensajes a sus seguidores, mientras que las fuerzas rebeldes hacen llegar mensajes al presidente a través de estos medios.

Mientras, en Libia se bloqueó el acceso a la página de You Tube después de que se colgaran unos vídeos de la familia de Gadafi y de las manifestaciones y durante algunos días, al igual que en Egipto, se ha llegado a la suspensión total de la red. Lógicamente no podemos caer en la falacia de pensar que todo lo que se publica en internet es verdad, ni mucho menos, pero la finalidad de este artículo no es entrar a valorar este aspecto.

Para dar algunos datos respecto a la presencia e importancia de las redes sociales dentro del desarrollo de las rebeliones llevadas a cado en diferentes países del Magreb y Oriente Medio debemos hacer referencia a un estudio llevado a cabo por la Universidad de Washington.

Según los datos de dicha investigación, llevada a cabo por Phil Howard, la semana antes de que el presidente egipcio Hosni Mubarak renunciara a su cargo, debido a las fuertes presiones sociales, el número de tweets enviados desde Egipto y el resto del mundo en los que se hacía referencia a la necesidad de un cambio político en el país árabe aumentaron de 2300 diarios a 230.000 mensajes al día. El mismo efecto se pudo atestiguar en la cantidad de videos que mostraban las manifestaciones: los 23 vídeos más visionados sobre las protestas en Egipto alcanzaron alrededor de 5.5 millones de visitas.

Después de dar sólo algunos ejemplos de la implicación de internet y redes sociales como Facebook y Twittert  queda claro que las redes sociales se están convirtiendo en un elemento político a tener en cuenta tanto para los que, desde las bases, quieren rebelarse contra el poder o las injusticias de sus gobiernos, como para los que están en el poder y quieren aferrarse a él.

Las redes sociales son una nueva herramienta política y social clave que si bien aún no está al alcance de toda la población mundial, bien utilizada puede hacer cambiar la historia de muchas vidas y alterar, aunque sea sólo un poco, el rumbo de la historia.



[1] La autora no ha encontrado datos fiables y contrastados más cercanos en el tiempo.

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LA TRIPLE FRONTERA COMO PUNTO ESTRATÉGICO DE AMÉRICA LATINA

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LA TRIPLE FRONTERA COMO PUNTO ESTRATÉGICO DE AMÉRICA LATINA

Posted on 04 febrero 2014 by admin

Triple Frontera

Autora: Nereida López

La Triple Frontera que crea la unión entre Argentina, Paraguay y Brasil volvió a estar en boca de todos de mano de las elecciones que tuvieron lugar en Paraguay el 21 de abril de 2013. Esta frontera, repleta de polémicas, tiene unas características que la hacen ser un lugar especial en el globo, supone un enclave de gran interés tanto para los 3 países que confluyen en ella como para el exterior. Cabe hacerse dos preguntas claves al abordar en este instante la región: ¿Qué hace a esta frontera un lugar tan característico con tanto interés? ¿Por qué vuelve a estar en boca de todos tras relativos años de calma?

El 21 de abril de 2013, se celebraron los últimos comicios en Paraguay para elegir al nuevo mandatario tras la destitución que sufrió el anterior presidente electo, Fernando Lugo. La polémica se cernió sobre ellas desde la presentación de los candidatos a las elecciones. Los aspirantes de los dos partidos mayoritarios paraguayos, el Partido Colorado con Horacio Cartes a la cabeza y Efraín Alegre por parte del Partido Liberal, comenzaron una tanda de denuncias hacia su contrario. Y fue Horacio Cartes el que recibió una serie de acusaciones que le relacionaban de manera directa con actividades ilegales que tienen lugar en la región de la Triple Frontera. Denuncias provenientes desde la DEA sobre la presunta relación de Cartes con el lavado de dinero en la zona de unión de los tres países y también fue acusado de narcotráfico al localizar en Brasil una avioneta de su propiedad con 20 mil kilos de cocaína junto a otros tantos de marihuana prensada.
Por tanto, vemos que en la región de la Triple Frontera se producen una serie de situaciones que se escapan de la normalidad, llegando a afectar hasta al propio presidente de uno de los países limítrofes. Pero no solamente debemos hablar de narcotráfico, sino de una serie de actividades que abarcan desde la trata de personas hasta el monocultivo de soja transgénica. Por ello, la región debe ser analizada desde todos los prismas posibles para intentar comprender qué sucede ahí, cómo debe tratarse y qué alternativas existen para que la población de la zona pueda vivir de una manera más tranquila, sin estar sufriendo constantemente ataques sistemáticos que les estigmaticen, y a su vez, para poder solucionar, en la medida de lo posible, todos aquellos conflictos que hacen que la zona no sea todo lo idílica que cabe pensar ante semejante paisaje.

¿Qué es la Triple Frontera?
Para entender esta región, primero debemos situarla físicamente. Hablamos de una zona de unos 2.500 km² de extensión que se encuentra enmarcada por dos ríos: el río Paraná y el Iguaçú. A su vez, las tres ciudades que generan los principales intercambios tanto económicos como sociales son Ciudad del Este por parte de Paraguay, siendo el principal centro económico de la zona, Foz do Iguaçú por parte de Brasil y, en tercer lugar, y de menor importancia por encontrarse más alejada, Puerto Iguazú, perteneciente a Argentina. Las 3 ciudades se encuentran comunicadas por dos puentes, siendo el Puente de la Amistad el de mayor tráfico, y que une Foz do Iguaçú con Ciudad del Este y, en segundo lugar, el Puente Tancredo Neves, que comunica la ciudad brasileña con Puerto Iguazú. Ésta última y el centro económico paraguayo no se encuentran unidos.
Hablamos de una población superior al medio millón de personas entre las tres ciudades según los censos más recientes de los tres países.
Pero quizá, su principal característica y, probablemente, la que más dolores de cabeza ha traído a la población, es el crisol de nacionalidades que viven en la zona. Aparte de las tres evidentes, nos encontramos con población que proviene de Líbano, Siria, Palestina, China…siendo la comunidad árabe la que mayor número de personas aporta. Población que migró a la región en la década de los 70 buscando un futuro mejor o huyendo de los conflictos en sus países.

¿Cuándo saltó a los medios de comunicación? Comunidades árabes en la Triple Frontera
La Triple Frontera fue, en su momento, un lugar característico. El investigador Fernando Rabossi considera que, para el neoliberalismo que campaba a principio de los años 90 en el continente, podría decirse que, “En la agenda del libre-mercado, la frontera entre Paraguay y Brasil era, en el inicio de los años 90, un punto en la vanguardia del mercado libre y competitivo”.
Pero esta buena opinión, sobre todo vertida por los vecinos del norte, pronto desapareció a tenor de dos atentados que tuvieron lugar en Buenos Aires en 1992 y 1994. Ambos fueron enfocados hacia intereses israelíes, produciéndose el primero contra la Embajada de Israel en la capital argentina, al igual que el segundo, dirigido a la Asociación Mutual Israelita Argentina. Estos dos sucesos provocaron que la opinión sobre la región de la Triple Frontera diera un giro radical y se pusiera el foco de atención en la zona ante la presencia de comunidades árabes. Desde ese momento, las acusaciones de presencia terrorista en la zona no cesaron, aumentando hasta límites insospechados tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 al World Trade Center.
Desde ese momento, la región fue objetivo de todo tipo de calumnias, ya que a día de hoy, ningún informe ha podido demostrar la existencia de células dormidas terroristas en la zona. Pero eso no importó a la hora de dirigir infundios hacia la zona y, por ende, a la población fronteriza. El atentado a las Torres Gemelas dio pie a que Estados Unidos empezase a querer influir en esta frontera, encontrando una oportunidad formidable para “aleccionar” a sus vecinos del sur sobre las tácticas que tenían que llevar a cabo para controlar esta supuesta presencia terrorista. Para ello, los 3 países, junto con Estados Unidos, pusieron en marcha el Pacto 3+1, con el objetivo de “estrechar el cerco investigativo sobre el supuesto sustento financiero a lo que Estados Unidos considera actividades terroristas”. De hecho, Wikileaks desveló que en uno de los tantos informes que salieron a la luz del FBI, fechado en 2010, que ya el hegemón americano consideraba que era vital tener presencia en la zona.

Grandes cosas con gran importancia
La Triple Frontera sufre otra serie de problemas que no provienen de acusaciones externas dirigidas a su población, sino que nacen de las propias dinámicas de los tres países, los cuáles, no han conseguido realizar una verdadera cooperación para lograr una verdadera estabilidad en la región. La toma de decisiones desde los centros de poder situados en las capitales de los tres Estados han hecho que la región haya sido tratada como tres piezas de puzzle separadas y no como una verdadera región, que se siente más identificada con sus pares fronterizos que con sus propios connacionales. El problema del acceso a la tierra en Paraguay, unido a las plantaciones de soja, el cuidado del Acuífero Guaraní junto con el vecino Uruguay, las actividades ilegales que se llevan a cabo en la zona y la manera de prevenirlas, no han hecho más que empeorar, llegando a una situación que se puede calificar de problemática.

a) El Acuífero Guaraní y el monocultivo sojero:
La importancia que reside en la existencia del Acuífero Guaraní en la región de la Triple Frontera viene revestida de varios factores. Resalta la importancia de éste como recurso ambiental común entre los tres países, de gran valor y como punto de unión principal a la hora de realizar políticas comunes de control. En consonancia con este factor, cabe destacar un segundo, relacionado con las plantaciones de soja y demás cultivos transgénicos que se encuentran principalmente en Brasil y Paraguay y que revisten un grave problema para la calidad del agua del acuífero. Teniendo en cuenta la importancia del agua en el mundo actual, este recurso estratégico puede generar diversos conflictos por su control, esgrimiendo todo tipo de excusas para poder ejercer dominio sobre él. Cerca del 71% de la extensión del Acuífero se encuentra bajo suelo brasileño, seguido del 19% que le toca a Argentina y, ya más de lejos, un 6% a Paraguay. Pero este pequeño porcentaje paraguayo quizá es de los más importantes, ya que es en este Estado en el que se encuentra la zona de recarga del Acuífero.
Las plantaciones de soja se han centrado, principalmente, en la frontera brasileño-paraguaya, (en Argentina, se centra en la zona perteneciente a la provincia de Misiones) generando unos grados de deforestación muy altos. De hecho, la posibilidad de la contaminación del Sistema Acuífero Guaraní a cuenta de la soja es algo que se encuentra en la mente de varios investigadores de la zona, en relación al uso de agroquímicos.
A pesar de los problemas que traen consigo estas plantaciones, Paraguay depende en gran medida de la exportación de estos cultivos, ya que afecta directamente a su PIB. En 2012, Paraguay exportó en total casi 3 millones de toneladas de soja. Según la Cámara Paraguaya de Exportadores y comercializadores de cereales y oleaginosas, el 47% de esas toneladas, tuvieron como destino la Unión Europea.
Pero el problema de la soja ya no solo supone un quebradero de cabeza a nivel medioambiental, sino también a nivel poblacional. La mayor parte de estos cultivos son propiedad de brasileños, los llamados “brasiguayos”, que fueron comprando tierras fronterizas y retirando así a los campesinos paraguayos de la zona. Y no solo se limita al tema económico por ver como sus tierras ya no les pertenecen, sino que el tema de la salud de la población también se ha resentido de gran manera a causa de las fumigaciones que se aplican a estos campos sojeros. Las plantaciones extensivas de soja son un fenómeno que se encuentra en todos los países del MERCOSUR, y supone una preocupación extendida en la población. El director del Centro Latinoamericano de Ecología Social de Uruguay, Eduardo Gudynas, publicaba que en las consultas nacionales que se habían realizado en los últimos años, los representantes de todos los países del MERCOSUR mostraban su preocupación ante la expansión de los monocultivos, o sea, “la pérdida de diversidad de las estrategias productivas y su reemplazo por monocultivos”.
Como vemos, la expansión de los cultivos sojeros abarca diversas problemáticas. Por un lado, estas extensiones de terreno eran anteriormente aprovechadas para la agricultura de subsistencia, o, en su defecto, para productos típicos de la zona. Por ello, este nuevo uso de la tierra genera un problema de abastecimiento de alimentos a gran escala. Además, muestra como la crisis del petróleo y el afán por lograr otro recurso sustitutivo consigue que zonas ricas en recursos naturales y tierras fértiles, terminen siendo arrasadas para poder cultivar este tipo de productos.
A su vez, grandes zonas boscosas en las cuales vivían las poblaciones guaraníes de la zona, han sido totalmente arrasadas, dejando a estas personas sin hogar y, además, dejando al descubierto tierras que, con la ausencia de los árboles, son mucho más vulnerables a ser contaminadas y, por ende, esta contaminación puede llegar a las profundidades del Acuífero.
Pese a que en la legislación paraguaya existe una ley referente a la prohibición de deforestación, esta sigue produciéndose. Organizaciones como WWF denunciaron hace pocos meses que se había detectado la deforestación de 1.764 hectáreas de terreno en la zona de Canindeyú.
Este boom de la soja en la zona este de Paraguay se debe, principalmente, en palabras del investigador Pablo Dreyfuss a “la expansión y agotamiento de la frontera agrícola en Brasil, principalmente en el vecino estado de Paraná. Este fenómeno ha dado lugar a la colonización del este de Paraguay, principalmente el área del departamento del Alto Paraná por colonos brasileños que no han sido asimilados (ni sus hijos) como ciudadanos paraguayos”. Dos son las empresas principales de las plantaciones sojeras, Cargill y ADM, ambas, transnacionales extranjeras.
Pero cabe plantearse cuáles son las razones que han llevado a ese “movimiento de frontera agrícola” respecto a Brasil y Paraguay. Los paraguayos destacan la pobreza como el factor principal que ha traído como consecuencia la sojización de la zona. Ante el bajo nivel económico de los campesinos, muchos se vieron obligados a vender sus tierras. Por tanto, lo ven en realidad como un problema que el propio país no ha sabido solucionar.

b) Actividades ilegales y actuaciones estatales.
Desde el punto de vista económico, en la Triple Frontera se producen una serie de actividades enmarcadas en la ilegalidad que generan inseguridad y preocupación tanto a los Estados como a la población que allí vive. El narcotráfico, el tráfico de armas o la trata de personas empezaron a surgir en la zona como consecuencia de la persecución que se hacía a todo comercio que no estuviera dentro de los cánones establecidos.
No vamos a entrar a describir cómo tienen lugar esta serie de actividades en la zona, sino qué han hecho los gobiernos de los tres países para intentar remediarlo. Y desgraciadamente, vemos que las medidas adoptadas no han sido ni de lejos las más beneficiosas para la población que sí se gana la vida de manera legal. A su vez, estas actuaciones han sido muy concretas, coincidiendo con acontecimientos que sí que podrían manchar la reputación de alguno de los países si algo pasase. El caso más reciente lo encontramos de mano del gobierno de Dilma Roussef, poniendo en marcha el operativo “Ágata VII”, el cuál se enmarcó en dos momentos importantes para Brasil durante el verano de 2013: La Copa Confederaciones y las Jornadas Mundiales de la Juventud con la visita del Papa Francisco.
Dicha operación consistió en una movilización militar enmarcada dentro del Plan Estratégico de Fronteras con el objetivo de “prevenir y reprimir la acción de criminales en las fronteras brasileñas, especialmente el ingreso de drogas y armas”. El operativo supuso el desplazamiento de 25.000 militares a la frontera y, como no, las reacciones por parte de los habitantes de la zona. El despliegue militar trajo consigo una disminución bastante elevada del comercio en Ciudad del Este. El presidente de la Federación de Cámaras de Comercio, (Fedecámaras), declaró a un diario de la zona que a quien perjudica el despliegue militar es al comercio formal y no a aquellos que trafican y comercian al margen de la ley. En consecuencia, en los primeros días de la operación, el movimiento de personas y de vehículos se redujo un 50% en Foz do Iguaçú, lo cual afectó de manera directa a Ciudad del Este, generando un fuerte impacto negativo en el comercio de la ciudad paraguaya. Ya en abril de 2013, la Cámara de Comercio de Ciudad del Este publicaba que no estaba pasando por su mejor momento económico y que 2012 había sido un verdadero fracaso, por lo que el operativo puesto en marcha por el gobierno de Dilma Rouseff ha sido la gota que ha colmado el vaso para la economía fronteriza.

Por tanto, podemos ver como los problemas que tienen lugar en la Triple Frontera no se pueden reducir, tal y como se intentó desde un principio desde actores externos a la región, a la posibilidad de presencia terrorista ni a la relación directa que realizan los gobiernos con las actividades ilegales. Para ello, debemos destacar que la cooperación entre los tres países es de vital importancia para que la región alcance los niveles, tanto sociales como económicos, a los que podría llegar si no se les pusiera trabas de manera constante ni se les tratase como delincuentes cada vez que en sus países tienen lugar acontecimientos de renombre.
Pero, ¿cómo se puede plantear la cooperación ahora mismo entre los tres países cuando el presidente de uno de ellos, Horacio Cartes, está implicado de manera directa con actividades ilícitas en la frontera? Quizá a la Triple Frontera aún le queda un largo camino por recorrer, para nada fácil, pero durante el cuál deberán dejar claro que sin un verdadero trabajo común en la región, considerando a esta como un conjunto y no como tres partes independientes, no se conseguirá nada.

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BIRMANIA: EL NUEVO PEÓN EN EL JUEGO POLÍTICO MUNDIAL

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BIRMANIA: EL NUEVO PEÓN EN EL JUEGO POLÍTICO MUNDIAL

Posted on 24 junio 2013 by admin

 

 

 

 

 

Autora: Mabe de Molnar

Debido a los actuales cambios en la economía mundial, con la presencia de China en los primeros puestos, comienzan a moverse las piezas del ajedrez en el que se ha convertido el mundo, como si de un gran tablero global se tratara, en el que se pusiera en juego la estrategia y las materias primas y en el que cada pieza debe moverse de manera correcta. Birmania está en un lugar estratégico en ese tablero. Entre quienes se la disputan destacan los más fuertes: China, Estados Unidos y un tercer jugador, la India. Los movimientos ya han comenzado y todo parece indicar que presenciaremos una partida larga y complicada.

Desde hace años se anunciaba la irrupción de China en los primeros puestos en la economía mundial. Estaba previsto que la llegada del gran gigante asiático produjera cambios en el orden económico global. Un largo e intenso camino que comenzó hace años. Acciones encaminadas a conseguir el gran despertar de una economía que pueda hacer competencia o derrotar a la gran economía occidental. Pero no olvidemos que China no iba a llegar sola a los primeros puestos. Se esperaba que Rusia e India también lo hicieran. Tres grandes potencias a punto de revolucionar el mundo que conocíamos hasta hoy.

Mientras el sistema económico evoluciona, las fuentes de energía siguen suponiendo una carta de poder y las nuevas potencias crecientes en el capitalismo y en la gran producción industrial necesitan materias primas que puedan sostener la carrera industrial. China mantiene con diferentes países de África relaciones y vínculos que a día de hoy le proporcionan beneficios y la ayuda necesaria para continuar con su carrera ascendente. Estados Unidos alertado por la competencia económica que pueda resultar China necesita aliados en Asia. Y Birmania, por su posición estratégica, es el enclave perfecto que ambos necesitan tener como aliado.

Birmania, un diamante en bruto

Podríamos describir de manera simplista al país birmano como un país empobrecido, centro de la noticia por las violaciones de Derechos Humanos y del que apenas se puede obtener información debido a la censura. Pero también es un país muy rico en recursos naturales y que cuenta con una situación geográfica que lo convierte en un actor muy interesante para los países vecinos y para los Estados Unidos y Occidente. Su historia ha marcado su presente, un pasado reciente que no ha terminado de concluir con un régimen que ha supuesto un sumatorio de crímenes contra la humanidad y violaciones de Derechos Humanos.

En marzo de 2011 comenzó una transición hacia un régimen más democrático al disolverse la junta militar que había conducido al país desde el año 1962. Mientras los avances hacia una situación más favorable para la población van apareciendo muy lentamente diferentes organizaciones en defensa de los Derechos Humanos continúan denunciando crímenes, matanzas y demás atentados contra civiles pertenecientes a la etnia Rohingya. Una de las más castigadas del mundo.

Birmania es un país rico en materias como jade o tres billones de metros cúbicos de gas natural y petróleo (la décima parte de las reservas de gas del planeta). También es un país prolífero en problemas sin resolver y de difícil solución. La gran brecha social, los numerosos grupos de refugiados que tuvieron que abandonar el país, los grupos de insurgentes una población empobrecida, en definitiva, un sumatorio de dificultades que van a ser poco a poco olvidadas si continúan siendo primordiales los avances democráticos en favor del crecimiento económico y no en beneficio de una situación más justa para la población.

Ha habido un cambio significativo y que podrá determinar el futuro del país así como ya está repercutiendo en la actualidad. Se ha pasado de una presión internacional sobre la junta militar a perdonar la deuda. ¿Se perdonarán los crímenes contra la humanidad? ¿Quedarán impunes las violaciones de Derechos Humanos que ha vivido la población? En principio parece que sí. A cambio de una transición democrática. Una transición democrática que permita establecer relaciones económicas con el país asiático.

En las elecciones que están previstas para el año 2015, el líder del partido de la oposición al régimen Aung San Suu Kyi tiene el apoyo de Estados Unidos pero, por otro lado, va perdiendo la confianza de parte de la población quien la acusa de servilismo y de estar siendo utilizada por Estados Unidos además de olvidar la denuncia de los crímenes que aún continúan sucediendo. Para expertos y analistas, las futuras elecciones pueden resultar realmente significativas. Podríamos ver un monopolio sobre el poder del partido de Suu Kyi, quedando relegada la antigua clase política, y luchas internas dentro del partido. Suu Kyi se enfrentaría a la resolución de problemas realmente complejos como por ejemplo la situación de los Rohingya, la población que espera que se haga justicia.

La jugada de India

La principal misión del país indio en referencia a Birmania es contrarrestar la influencia de China en la región. Fue a principios de los años 90 cuando India comenzó a rehacer su política exterior con la llamada “mirada al este” y junto con la participación en la ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático), además de otras transformaciones, consiguió mejorar y hacer despegar la economía.

India y Birmania no sólo coinciden en la ASEAN. También forman parte del proyecto de cooperación regional conocido como BIMSTEC (Bay of Bengal Initiative for Multi-Sectoral Technical and Economic Cooperation), aunque su repercusión económica es escasa.

India necesita nuevos mercados para su creciente economía, además de los recursos naturales. Birmania es un candidato óptimo por el origen histórico compartido  y la proximidad territorial.

Para garantizar la estabilidad en el comercio, India no duda en proporcionar medios militares para afianzar la seguridad en las fronteras, en las que se refugian grupos insurgentes surgidos en gran mayoría de los grupos étnicos que tuvieron que huir del país.  India apoya la democratización, pero realmente, le interesa la estabilidad, sea del color que sea, y que en un futuro las relaciones entre ambos países sean como mínimo tan productiva como la que pueda mantener con China o Estados Unidos.

            La presencia de China y el cambio de actitud birmano

Mientras el mundo dio la espalda al régimen birmano por sus acciones contra los Derechos Humanos, China mantuvo sus relaciones, las cuales comienzan a dar sus frutos. Durante el presente año 2013 está previsto que comiencen a funcionar dos oleoductos que atraviesen todo el territorio Birmano para llevar desde Oriente Medio hasta China el petróleo. El estrecho de Malacca, lleno de piratas y la dificultad de no tener acceso directo al océano Índico por esa zona, hacen que Birmania sea un aliado esencial al cual debe proteger con el ejército chino o dotando de armas al régimen birmano.

¿Cómo puede afectar a China la actual democratización de Birmania? Ya en el pasado Birmania puso en manos de su aliado la propaganda del régimen, un acto de absoluta confianza y complicidad. Si en las futuras elecciones se hiciera con el poder el partido de la oposición y ganaran los defensores de los Derechos Humanos, que cuentan con el apoyo de Occidente y de Estados Unidos, se abriría un gran debate acerca de si deberán primar las relaciones económicas sobre la defensa de los Derechos Humanos para garantizar un futuro mejor al país.

El hecho de que Birmania también juegue sus propias cartas podría suponer a la larga una desconexión del apoyo y la influencia de China. Tal vez en un futuro, Birmania espere haber reducido su dependencia de China. Probablemente, no podrá jugar a favor de dos bandos de manera simultánea. O se rinde ante occidente o lo hará ante China. Puede que todo dependa de las próximas elecciones.

Mientras tanto, Birmania está modificando sus políticas interiores y exteriores. Durante el presente año 2013, el país birmano acogerá diversos eventos como son “South East Asian Games” (un evento deportivo que reúne a los países de la región) y el “East Asia Summit of the World Economic Forum” (Un encuentro en el que se tratarán los temas que afectan a Birmania desde su participación en la ASEAN hasta cómo se puede crear empleo). Además, está previsto que en el próximo año 2014 sea el país birmano quien presida la ASEAN. Probablemente la inclusión de Birmania en esta unión junto con otros países asiáticos diera respuesta a una necesidad: contrarrestar el poder de China en la región.

En cuanto a la política interior, las reformas deberán ser más incidentes en los conflictos con las minorías y la falta de respeto de los Derechos Humanos. Si estas reformas se llevaran a cabo se obtendría una mayor confianza por parte de los inversores extranjeros. Principalmente provenientes de occidente. Aunque existe el riesgo de que en un futuro el país acabe en manos de multinacionales que ya tienen un pie en territorio birmano, y que acabe bajo la influencia de los oligopolios que impidan una distribución más justa de la riqueza.

Según D. Steinberg: “Las sanciones en Birmania no han funcionado, es evidente. Pero han tenido un gran efecto en la población, ya que la han empobrecido”. A pesar de las sanciones, el país ha tardado demasiado tiempo en conseguir llegar a una transición. La corrupción, el narcotráfico (hablamos del segundo productor de opio a nivel mundial) y la cantidad de armamento con el que cuenta suponen trabas para que en un futuro, surja una economía más transparente.

Tras las visitas oficiales a Birmania por parte de Hillary Clinton y Barack Obama, se dejó claro que la “visita no era un cheque en blanco”. Un anuncio de lo que acontecerá en un futuro, si no se cumple con unas mínimas garantías de respeto a los Derechos Humanos, no habrá tantos acuerdos económicos.

A pesar de que continúan los enfrentamientos entre budistas y musulmanes y la mayoría de las problemáticas permanecen activas, sí ha habido diferentes avances, uno es la vuelta de la prensa privada a las calles de Birmania. El monopolio de la información ha cedido y ya puede renacer la prensa independiente del régimen, aunque es de suponer que existirá un control de contenidos bastante férreo. Otro gran apunte es que el presidente birmano Thein Sein ya no está oficialmente en la lista negra de Obama. La visita del dirigente estadounidense supuso la liberación de presos para conseguir suavizar más las sanciones y mejorar las relaciones.

Además, Birmania ya cuenta con la posibilidad de utilizar tarjetas de crédito internacionales. El país quiere sumergirse en un proceso de modernización en el que se potencie el turismo como fuente de ingresos (a pesar de la escasa y mejorable oferta hotelera), que incluye una remodelación del aeropuerto internacional de Rangún y la creación de un centro de negocios.

Como podemos ver, en pleno proceso de cambios internos sujetos a las demandas externas, existe el riesgo de que los crímenes ocurridos en Birmania caigan en el olvido y ante la indiferencia de la historia, pese a la necesidad de justicia que se reclama desde diferentes ámbitos locales e internacionales.

La oportunidad de “hacer negocio” y al mismo tiempo debilitar la presencia china en la zona marcan los ejes de esa nueva actitud occidental hacia Birmania. Estados Unidos, China e India están obligados a mover sus piezas, a adelantar posiciones en torno a Birmania, un importante peón dentro de la estrategia mundial.

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Bhutan

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EXPECTATIVAS DE UN FUTURO INCIERTO PARA LOS REFUGIADOS DE LARGA DURACIÓN: EL CASO CONCRETO DE BHUTÁN

Posted on 20 junio 2013 by admin

Bhutan

Los refugiados de Bhután reivindican su derecho a retorno

 

 

 

 

 

 

Autora: Nina Wörmer Nixdorf

Para poder afrontar los retos a los que se enfrenta la Comunidad Internacional con los refugiados de larga duración, primero debemos definir y describir, brevemente, algunos de los conceptos y cifras más importantes.

Los últimos datos publicados por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), sitúan en 42,5 millones a las personas que se encontraban en situación de desplazamiento forzoso a finales de 2011.

                                                                                                                              

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Al analizar estas cifras debemos tener en cuenta qué status configuran este concepto. De hecho, para el ACNUR, la cifra de desplazados forzosos representa la suma de personas refugiadas[1] y de personas en situación de desplazamiento interno, IDPs (por sus siglas en inglés)[2].

En el año 2011 la cifra de desplazados forzosos aumentó en 4.3 millones de personas respecto a 2010[3]. De hecho, más 800.000 personas se convirtieron en refugiados al cruzar una frontera internacional huyendo de su país[4]. Esta cifra es la más elevada desde el año 2000. Respecto a los IDPs tenemos que hablar de más de 3.5 millones de personas en un año, “lo que supone un aumento del 20% respecto al 2010”[5].

Según podemos ver en el gráfico “a pesar del alto número de nuevos refugiados, la cifra total de desplazados por conflictos fue menor que en 2010, en que hubo 43,7 millones. Esto se debe principalmente al efecto compensador que ha supuesto el retorno a gran escala de personas desplazadas internas que han regresado a sus hogares en 2011, y que se eleva a 3,2 millones, la cifra más alta de retornos de desplazados de la última década[6].

Según ACNUR, la presente situación nos demuestra una tendencia que marcará el futuro a nivel global:

Desde una perspectiva a 10 años vista, el informe nos muestra algunas tendencias preocupantes: una de ellas es que el desplazamiento forzado está afectando a un número cada vez mayor de personas a nivel global, con la media anual sobrepasando los 42 millones en los últimos cinco años. Otra sería que una persona que se convierte en refugiado, tiene muchas más posibilidades de permanecer en esa situación por muchos años, a menudo en un campo de refugiados o viviendo en situación de precariedad en algún barrio urbano. De los 10,4 millones de refugiados bajo el amparo de ACNUR, casi tres cuartas partes (7,1 millones) llevan viviendo en el exilio durante más de cinco años, a la espera de una solución a su situación[7].

Uno de los retos a los que nos vamos a tener que enfrentar como sociedad internacional es la existencia, y seguramente el aumento constante, de refugiados de larga duración, es decir, que la situación de refugio de la inmensa mayoría de los refugiados supera los 5 años de duración.

Los principales problemas que surgen cuando la situación de refugio se perpetúa son:

  1. Falta de perspectivas de futuro:
    1. Ausencia de trabajo en los campos de refugiados.
    2. No aceptación por parte del país receptor.
    3. Escolarización y formación limitadas.
    4. Ausencia de estatus legal y jurídico.
    5. Dependencia de Organismos Internacionales.
  2. Problemas de salud:
    1. Malnutrición.
    2. Problemas psiquiátricos.
  3. Imposibilidad de retorno:
    1. Separación de sus familias.
    2. Desarraigo.
    3. Ausencia de relación con la patria.
  4. Violencia y hábitos de adicción en los campos de refugiados:
    1. Violencia de género.
    2. Consumo de alcohol y estupefacientes.

Para describir estas problemáticas quiero utilizar el ejemplo de los refugiados bhutaneses.

Si bien Bhután no es un país que juegue un rol de vital importancia en la política internacional considero que en materia de refugio es una clara muestra de las dificultades e injusticias a las que se ven expuestos los millones de habitantes del planeta que se encuentran en esta situación.

Para empezar debemos destacar que a diferencia de muchos otros países “emisores” de refugiados, en Bhután no existe un conflicto armado, pero sí una discriminación étnica que según organismos como Human Rights Watch o autores expertos en la materia como Michael Hutt, David Thornson o Nanda Gautam (por citar algunos) puede describirse como “limpieza étnica”.

La realidad es que desde 1991 la monarquía absolutista bhutanesa, y actualmente también el gobierno de Bhután, han forzado a la minoría étnica de los Lhotshampa a abandonar el país.

Este grupo étnico que profesa la religión hindú, tuvo que abandonar su país de origen debido a la implementación de diferentes leyes[8] y la puesta en marcha de políticas discriminatorias que les negaban la nacionalidad bhutanesa. A raíz de estas medidas gubernamentales más de 100.000 Lhotshampa tuvieron que instalarse en los 7 campos de refugiados que el ACNUR estableció en Nepal.

Los siete campos y sus habitantes (año 2006)

Camp Población. Nº de familias Nº de chozas Personas por choza
Beldangi-1 18,335 2524 2843 6.45
Beldangi-2 22,542 3358 3604 6.25
Beldangi-2 extension 11,594 1672 1827 6.35
Goldhap 9513 1348 1511 6.30
Khudunabari 13,392 1960 1960 6.83
Sanischare 20,993 2790 3212 6.54
Timai 10,293 1382 1716 6.40
Total 106,662 15,034 16,673 6.40

 

De esta manera los Lhotshampa dejaron de ser considerados ciudadanos y se convirtieron en  refugiados. Una realidad que se  sigue alargando hasta el día de hoy.

Han pasado 22 años desde que los primeros refugiados bhutanses llegaron a los campos en Nepal, pero ninguno de ellos ha podido regresar a su país de origen. De esta manera, las autoridades bhutanesas están privando a los refugiados de uno de sus principales derechos: el derecho al retorno.

La única solución que se les ha dado es la reubicación en terceros países. Actualmente, y desde 2007, ocho países[9] han recibido a refugiados bhutaneses. Esta reubicación ha logrado que en 2013, 69.000 de los más de 108.000 refugiados estén viviendo fuera de los dos campos de refugiados que existen actualmente en Nepal[10].

A los 69.000 Lhotshampa que no han querido formar parte del programa de reasentamiento, o que aún están a la espera de ser enviados a terceros países, les quedan pocas esperanzas para volver a Bhután en algún momento.

De hecho, ellos se enfrentan a problemas de diferente índole:

a) No reconocimiento por parte de Nepal de su condición de refugiado:

Este hecho hace que para los refugiados sea imposible desarrollar una vida normal fuera de los campamentos. El gobierno nepalí les impide realizar trabajos remunerados dentro de las fronteras de su país. Esto conlleva a una escalada de tensión dentro de los campos porque no hay opción de lograr un desarrollo personal en materia laboral.

b) Aumento de la violencia en los campos[11]:

Desde 2002 se han tipificado múltiples denuncias por violencia. En el año 2003 ACNUR recogió información sobre 48 de casos de violencia doméstica, violaciones, matrimonios forzosos y más de 35 casos de desaparición de niñas y mujeres (se cree que son víctimas de tráfico de personas) al año[12].

Un factor que influye en considerablemente en las acciones violentas que se dan en los campos es el consumo de alcohol y sustancias ilegales. El alcoholismo es uno de los principales problemas cuando hablamos de abuso de sustancias en los campos[13].

c) Ataques policiales:

Existen varias denuncias por abusos de la fuerza por parte de la policía  nepalí contra refugiados bhutaneses. El último caso es de abril de 2012 y relata la detención y el maltrato de un refugiado de 29 años a manos de la policía nepalí[14]. Antes, en mayo de 2007 la policía nepalí acabó con la vida de dos jóvenes refugiados e hirió a decenas de refugiados[15].

Además existen casos de fallecimiento a manos de la policía india. El caso más llamativo se produjo en 2007 cuando un número reducido de refugiados intentaron cruzar la India para poder regresar a Bhutan. El enfrentamiento entre la policía y los refugiados se saldó con un refugiado muerto.

d)Dependencia de Organismos Internacionales:

Debido a la imposibilidad de obtener trabajo y por consiguiente de hacerse valer por sí mismos en el aspecto económico, los refugiados tienen una dependencia absoluta de la Ayuda Internacional.

Con la actual crisis financiera y los recortes estatales por parte de la mayoría de los países del Norte en materia de cooperación el futuro de los refugiados, debido a esta completa dependencia, se queda aún más en el aire.

Este último punto es aplicable en su totalidad a todos los casos de refugiados de larga duración a nivel mundial. El reto al que nos enfrentamos es lograr cambiar esta realidad, aportando opciones de futuro para tantos millones de personas fuera de los miles de campos de refugiados que se encuentran a lo largo y ancho de todo el planeta.


[1] Según el Artículo 1 de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de las Naciones Unidas de 1951, entendemos por refugiado a una persona  “Que, […] debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentre fuera del país de su nacionalidad y no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera acogerse a la protección de tal país; o que, careciendo de nacionalidad y hallándose, a consecuencia de tales acontecimientos, fuera del país donde antes tuviera su residencia habitual, no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera regresar a él”. [en línea] http://www.acnur.org/t3/a-quien-ayuda/refugiados/la-proteccion-internacional-de-los-refugiados-estandares-seleccionados/#Definici%F3n

[2] Para ACNUR, “los desplazados internos no cruzan fronteras internacionales en busca de seguridad y protección, sino que permanecen dentro de su propio país”. [en línea] http://www.acnur.org/t3/a-quien-ayuda/desplazados-internos/

[4] Ibídem.

[5] Ibídem.

[8] Las principales Leyes que han permitido a las autoridades bhutanses a expulsar a la población perteneciente a los Lhotschamapa son: Se trata de la Ley de nacionalidad de Bhután “Nationality Law of Bhutan” de 1958, su derogación y posterior promulgación por las Leyes de “Citizenship Act” de 1977, “Marriage Act” de 1980 y  “The Bhutan Citizen Act” de 1985.

[9] Los ocho países son: Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Noruega, Dinamarca, Países Bajos y Reino Unido.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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PALESTINA: EL BOICOT ENTRA EN JUEGO

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PALESTINA: EL BOICOT ENTRA EN JUEGO

Posted on 10 junio 2013 by admin

Foto: Manu Sánchez

 

 

 

 

 

 

 

 

Autor: Andrés Domínguez Sahagún

La esperada dimisión del primer ministro palestino Salam Fayyad el mes de abril de 2013 ha vuelto a poner de manifiesto las crecientes presiones exteriores e interiores soportadas por la Autoridad Nacional Palestina desde su creación en 1994.

Durante los 6 últimos años al frente del gobierno palestino basado en Cisjordania, el llamado pragmatismo político de Fayyad se ganó una enorme popularidad entre los gobiernos occidentales. Su apuesta por la “Intifada Blanca”, su predisposición a acabar con cualquier tipo de resistencia violenta a la ocupación israelí y el liderazgo mostrado en la lucha contra Hamás venían de la mano de un discurso liberal que vaticinaba la creación de un futuro Estado palestino gestionado de manera eficaz y abierto a las inversiones extranjeras. Todo aparentemente correcto, incluso para Simón Peres y buena parte de la prensa israelí, que llegó a calificarle como el “Ben Gurión palestino”.

Su fama en el exterior explica su escasa credibilidad dentro de los Territorios Palestinos Ocupados. Los dos escaños logrados en las elecciones de 2006 por su partido Tercera Vía siguen siendo a día de hoy su mayor aval democrático. Las colaboraciones de su gobierno de facto con la CIA e Israel en aras de garantizar la seguridad de los segundos, su destacado papel en el golpe de Estado de junio de 2007 y las continuas claudicaciones a las presiones internacionales también han jugado en su contra. El simbólico triunfo que supuso la aceptación de Palestina como Estado observador en Naciones Unidas y el acuerdo de reconciliación alcanzado con Hamás en 2011 han resultado insuficientes para mitigar la indignación de una población que, asolada por la violencia de la ocupación israelí, ve en el movimiento islamista al legítimo abanderado de su lucha por alcanzar un Estado independiente.

La fractura entre la sociedad civil palestina y sus representantes se ha forjado a golpe de Intifada sofocada. Las demandas de la comunidad internacional en materia de seguridad, normalmente vinculadas a la concesión de fondos, han ido limitando el papel de las instituciones públicas palestinas al de gestores administrativos, y a veces militares, de la ocupación. Como consecuencia, la población palestina ha acabado percibiendo a sus líderes tradicionales como meros capataces de una plantación.

Con semejantes credenciales, el fiasco del proyecto de Fayyad parece entreabrir la puerta a un mejor entendimiento entre las distintas facciones palestinas, al tiempo que entorpece, al menos a corto plazo, las relaciones con el exterior. En medio de crecientes rumores sobre la posibilidad de una tercera Intifada, también expone los límites del impacto que cualquier tipo de estrategia palestina pueda tener para acabar con la ocupación. Ante la falta de resultados de las dos Intifadas anteriores y de cualquier tipo de resistencia (violenta y pacífica) a los ocupantes, Fayyad propuso una política diseñada a gusto de Occidente y fundamentada en la mejora de la gobernabilidad, la seguridad y el desarrollo capitalista, con miras al establecimiento de un Estado palestino independiente a finales de 2011.

Pero tampoco cuajó. Las distintas estrategias palestinas para establecer su Estado han ido dándose de bruces con la evidente falta de voluntad política de los gobiernos israelíes por llegar a cualquier tipo de acuerdo basado en la legalidad internacional, ya sea entendida como la suma de las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en torno al conflicto árabe-israelí, o como el cumplimiento de las distintas Convenciones de Ginebra que Israel no ha llegado a firmar.

La Operación Plomo Fundido de 2009 en la que murieron 10 israelíes y más de 1.400 palestinos constituye la más reciente muestra de la enorme diferencia de poder y autonomía política que separa a ambos pueblos. Este desequilibrio de fuerzas ha malogrado las variopintas estrategias de emancipación palestinas, ya sean de naturaleza colaboracionista o revolucionaria. La superioridad militar del Estado sionista y sus sólidas relaciones con Occidente también le han permitido implementar un continuo proceso de judeización de la Palestina histórica que desde 1948 ha necesitado de la perpetración de crímenes de guerra y la violación sistemática de los derechos humanos de la población palestina. La limpieza étnica acometida por Israel en 1948 y descrita con detalle por los historiadores israelíes Ilan Pappé y Benny Morris, entre otros, significó la expulsión de más de 700.000 palestinos de sus hogares.  Con ello, Israel se aseguró una superioridad numérica de emigrantes que permitiría construir un Estado nación mayoritariamente judío. A lo largo de los últimos 65 años, el gobierno israelí ha perfeccionado los métodos de control étnico tanto dentro de su Estado como en los Territorios Palestinos Ocupados, haciéndolos más sutiles y más digeribles por la opinión pública internacional. La destrucción de casas, pozos de agua y campos de olivos, la expropiación forzosa de tierras y recursos naturales, las restricciones sobre el comercio y la movilidad forman parte del día a día de las personas palestinas y son semanalmente documentadas por multitud de organismos observadores, Naciones Unidas entre ellos.

En este contexto, los tenues cambios sociopolíticos acaecidos en el seno de la potencia ocupante tienen bastante más impacto en la vida de la población palestina y en el devenir del conflicto que las escuálidas políticas de contención impulsadas por la ANP.

Sorprende por ello el escaso eco mediático de los resultados arrojados por las últimas elecciones legislativas israelíes, celebradas el 22 de enero de 2013. La victoria de la derecha, en el poder desde 2001, y las tradicionales dificultades del gobierno para alcanzar la mayoría absoluta en la Knesset han pasado de puntillas sobre las portadas de nuestros periódicos invernales. Tampoco ha tenido mayor repercusión el reciente rechazo israelí a la enésima propuesta para retomar las negociaciones con la ANP, esta vez traída por Estados Unidos de la mano de John Kerry.

No obstante, la composición del actual parlamento israelí puede arrojar claves valiosas para entender la evolución de sus políticas en los Territorios Palestinos Ocupados y sus (cada vez menos) disimuladas reticencias a buscar una paz justa y duradera, tal como la definía la Resolución 242 del Consejo de Seguridad.

La radicalización del sionismo

En un sistema electoral con un único distrito nacional, el fragmentado parlamento israelí funciona como un fiel indicador de la evolución ideológica y étnica de su población. A pesar de la continua formación y disolución de partidos políticos, tras el fracaso de los Acuerdos de Oslo se puede apreciar un claro proceso de derechización del sionismo que se hace patente en discursos cada vez más favorables a la reconquista del Eretz Israel bíblico.  La vuelta a las fronteras de 1967, defendidas por el partido laborista israelí hasta bien entrados los años 90, o el estatus compartido de Jerusalén, son a día de hoy anatemas compartidos por la gran mayoría de la Knesset.

Esta radicalización responde a varios motivos. Aunque la caída del laborismo en la primera década del Siglo XXI sí puede atribuirse en parte al desencanto de su electorado con el fracaso de las negociaciones con los palestinos, el giro a la derecha responde en mayor medida a la evolución demográfica de Israel. El aumento constante de colonos en Cisjordania, hoy en torno al medio millón, y la mayor fertilidad de los matrimonios religiosos (superior a los 5 hijos por pareja) contrasta con la disminución del peso demográfico de las familias laicas y progresistas, menos interesadas en crecer y multiplicarse.

En las dos  últimas elecciones, el lugar reservado para la primera fuerza progresista, tradicionalmente laborista, ha sido usurpado por el centro laico pro-colonización (Yesh Atid, Kadima, Hatnuah) con más de medio millón de votos. Mientras, un coro de partidos de extrema derecha (ultra-religiosos, ultra nacionalistas o ambas cosas a la vez) continúa creciendo y adquiriendo mayor peso en la formación de cada nuevo gobierno.

El giro a la derecha iniciado con la elección de Ariel Sharon en marzo de 2001 se ha visto consolidado en estas últimas elecciones, por la victoria de la coalición Likud-Beitenu, formada por el Likud del primer ministro Benjamin Netanyahu, e Israel Beitenu, liderado por Avigdor Lieberman. El Likud aglutina al nacionalismo que nunca ha ocultado su deseo (ferviente) de anexionarse Cisjordania. Su primer ascenso al poder en 1977 recogió el desencanto de los judíos mizrahim (magrebíes y orientales) hacia la elite de izquierdas que había gobernado el país desde 1949. Tras el fracaso de la Cumbre de Taba en 2001, su disputada hegemonía se ha ido nutriendo tanto del escepticismo del votante medio israelí hacia cualquier tipo de acuerdo con los palestinos como del mencionado peso de los medio millón de colonos que pueblan hoy Cisjordania.

Por su parte, Israel Beitenu representa el ascenso de una nueva versión radicalizada de sionismo construido sobre las oleadas de emigrantes soviéticos llegados a Israel tras el derrumbe de la URSS. Tal como ocurrió con los mizrahim en los años 70 y con otros muchos grupos étnico-religiosos israelíes, los recién llegados se han agrupado en torno a un nuevo partido político que representa sus intereses y defiende su identidad judeo-israelí.  Su eslogan “sin lealtad, no hay ciudadanía” y su plan para el intercambio de población entre colonos y palestinos que viven en Israel muestran claramente sus reticencias a compartir calles y tiendas con sus vecinos.

El establecimiento de esta alianza se ha visto reforzado por el constante crecimiento  de los partidos de corte nacional-religioso, como “la Casa Judía” (11 escaños), Shas (11 escaños) o Yahadut Hatorah (7 escaños). Entre los tres doblan los votos recibidos por el laborismo.

La lucha contra el Apartheid

La consolidación de estas formas de sionismo de derechas tanto fuera como dentro de la Knesset, unida al apoyo que Estados Unidos y la Unión Europea han venido prestando a Israel en las últimas décadas, está acelerando el proceso de reclusión forzada de la población palestina ocupada en ciudades sitiadas y sin acceso a los recursos necesarios para sobrevivir sin ayuda externa. Al mismo tiempo, está permitiendo el aumento de la segregación social, educativa y legal de los palestinos que viven dentro del Estado Israel, a los que se les sigue prohibiendo alquilar y comprar el 93% de la tierra israelí.

Este cúmulo de discriminaciones, algunas explícitas por ley, otras aplicadas a través de órdenes militares justificadas por razones de seguridad, ha cimentado la instauración de un régimen de Apartheid en el que la condición de no-judío supone una merma más que considerable del ejercicio de los derechos humanos y políticos de la población palestina.

Ante la escasa capacidad de actuación de sus líderes y la permisividad mostrada por el Consejo de Seguridad de NNUU y la Unión Europea, en 2005 varias organizaciones de la sociedad civil palestina lanzaron un llamamiento a la comunidad internacional, gobiernos incluidos, para aplicar medidas de boicot, desinversiones y sanciones contra Israel de la misma forma que ya lo hiciera en los años 70 y 80 contra el régimen sudafricano.

Desde su nacimiento, la campaña de boicot económico, político, cultural y deportivo ha encontrado fuertes barreras dentro y fuera de los Territorios Ocupados. Dentro, la ruptura de los vínculos laborales que se han ido tejiendo entre ocupantes y ocupados implica el aumento de la vulnerabilidad de la población palestina, que en muchos casos depende de empresas israelíes. Esta vulnerabilidad se ha visto aumentada después de que la Knesset aprobara en julio de 2011 una severa ley que criminaliza el apoyo de cualquiera de sus ciudadanos al boicot, sean judíos o no.

Fuera, a la férrea oposición del lobby sionista y la consecuente desgana de los gobiernos occidentales hay que sumar el papel de los medios de comunicación occidentales que, salvo en casos de sangrante evidencia, tienden a retratar la Ocupación como el resultado de un conflicto entre entidades culturales opuestas condenadas a no entenderse.

Aun así, tras 8 años de existencia, la campaña de boicot, desinversiones y sanciones empieza a dar sus frutos. La temprana adhesión de los sindicatos y universidades británicas ha sido refrenada por la formación de redes de apoyo por todo el mundo. Este mismo mes de abril hemos visto cómo 12 ministros de la UE recomendaban replicar la decisión de los gobiernos de Dinamarca, Gran Bretaña, Sudáfrica y Holanda de etiquetar con un distintivo los productos producidos en los asentamientos israelíes. Si bien esta medida no constituye en modo alguno una prohibición a la distribución de dichos productos, sí implica la transformación de una retórica tradicionalmente contraria a la ocupación en actos de presión que, tal como solicitaba la sociedad civil palestina, permitan salvaguardar sus derechos humanos y políticos.

En los próximos años, la profundidad y solidez de este tipo de acciones gubernamentales dependerán en buena medida de la presión que ejerza la opinión pública internacional. Los mecanismos de boicot existentes permiten aumentar su influencia en instituciones y medios de comunicación con una eventual renuncia a consumir productos israelíes. Sin esta contribución de la comunidad internacional, el sueño de una paz justa para ambos pueblos parece condenado a continuar preso en otra tanda de frustrantes negociaciones que servirán de banda sonora a la última fase de la conquista de Cisjordania.

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HAITÍ EN EL PUNTO DE MIRA DE LOS MEDIOS: QUÉ SE HIZO MAL Y CÓMO HACER UNA MEJOR INFORMACIÓN

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HAITÍ EN EL PUNTO DE MIRA DE LOS MEDIOS: QUÉ SE HIZO MAL Y CÓMO HACER UNA MEJOR INFORMACIÓN

Posted on 03 junio 2013 by admin

Haití

Tet Kale, Autor: Nacho Fradejas García en http://bit.ly/162bOHW

 

 

Autora: Nereida López Torres

 Nada más y nada menos que tres años han pasado ya desde el terremoto que asoló Haití el 12 de enero de 2010. Tres años desde 7,2 grados en la escala Richter sacudieran la parte oeste de la isla compartida con República Dominicana. Según datos de Cruz Roja, el terremoto destruyó 105.000 hogares, provocó que más de un millón de personas se convirtieran en desplazados y causó cerca de 7,8 billones de pérdidas económicas.

Y también hace tres años que se realizó una de las coberturas más vergonzosas y desastrosas por parte de los medios de comunicación de una emergencia humanitaria que conmocionó al mundo entero, por su intensidad y por su gran ataque a la extrema vulnerabilidad que llevaba el país viviendo desde hace gran cantidad de años.

Haití, durante un mes, fue un país colonizado por medios de comunicación y por organizaciones no gubernamentales. Unos con muy buenas intenciones, otros, seguramente las llevaron, pero se les cayeron al suelo en cuanto bajaron del avión y formaron ese cuello de botella del que casi era imposible tanto entrar, como salir.

Y tras estos tres años desde aquel desastre, Haití ha salido principalmente en los medios de comunicación 2 veces más. Los dos diez de enero siguientes al terremoto. Cabe preguntarnos dónde quedó esa preocupación que a tantos medios no dejó descansar ni de día ni de noche para cubrir de manera, podríamos calificar de “imprudente”, aquel suceso.

Muchas cosas han sucedido en Haití desde aquel 10 de enero de 2010, y apenas se han hecho eco. Quizá porque los hechos no eran tan fotografiables, impactantes al ojo humano o porque, tras el desastre informativo que se llevó a cabo, prefieren dejarlo en la recámara, no vaya a ser que vuelvan a caer en los mismos errores que incurrieron hace tres años.

Y muchas ocurrieron antes de este suceso, las cuales tampoco generaron un interés mediático destacado. Quizá es hora de plantearse que Haití, ese pequeño país que ocupa una superficie de casi 28.000 km cuadrados, tiene derecho a ser protagonista en las secciones de internacional de muchos medios de comunicación. Desde 1986, Haití intentó por todas las maneras, alcanzar ciertos niveles de democracia que se vieron constantemente truncados por diversos hechos que fueron impidiendo que saliera a flote. Casi 30 años bajo el yugo de los dos regímenes dictatoriales de la familia Duvalier hicieron que la población haitiana viviera bajo unos niveles de desigualdad constantes frente a las élites que movían capitales a su antojo y jugaban con la vida de sus nacionales. Su régimen se caracterizó por las detenciones arbitrarias en relación a causas políticas, los cuales fueron recluidos y sometidos a maltratos o a ejecuciones extrajudiciales. La libertad de expresión brillaba por su ausencia durante los quince años de gobierno de Baby Doc, cantidad de medios de comunicación fueron censurados y sus periodistas corrieron una suerte similar a la de los presos políticos.

Esta represión constante que vivió la población fue perpetrada en su mayor parte por los Tonton Macoutes, definidos por Sonia Alda Mejías, investigadora del Instituto Universitario General Gutiérrez Mellado como “una milicia popular en origen que fue empleada como instrumento del Presidente para reprimir la disidencia”.

Con la llegada al poder de Jean Bertrand Aristide, el pueblo haitiano creyó ver la luz, pero tampoco. Aristide se enfrentó a uno de los retos más importantes de su vida, que era dotar al país de unas verdaderas estructuras estatales que devolvieran la confianza a la población. Pero el ex religioso no consiguió llevar a cabo su proyecto político en el país. Varios golpes de Estado se sucedieron hasta la llegada al gobierno de Reneé Preval, presidente del país en el momento en el que el terremoto sacudió a la isla.

Según los datos publicados en el último anuario del PNUD que ha salido a la luz en este año, Haití se encuentra dentro del grupo de países de desarrollo humano bajo, ocupando el puesto 161 de los 186. En 2009, Haití se situaba dentro del grupo de países de categoría anterior, los denominados países de desarrollo humano medio. De igual manera, llama la atención el número de muertes relacionadas con el cólera que documenta el informe en relación. Durante el periodo 2005-2010, el PNUD documenta 3990 fallecimientos a causa del cólera,  seguido muy de lejos por Sudán, con más de mil casos.

Por tanto, quizá sí que debería interesarnos qué es lo que pasa en este país de las Antillas. Y no referirnos únicamente a él cuando de emergencias humanitarias se trata. Novedades a distintos niveles se han sucedido en estos últimos tres años que son dignas de destacar.

Empezando a nivel político, año y medio después Haití elegía a su nuevo presidente tras un periodo electoral un tanto convulso, en el que la OEA tuvo que dar un puñetazo en la mesa ante el flagrante fraude que se estaba cometiendo en los comicios. Las urnas determinaron que Michel Martelly era el designado por el pueblo, pero las noticias principales que tuvimos sobre el nuevo presidente haitiano fueron que era un músico muy conocido en el país. Sobre el nuevo dirigente poco sabemos aparte de las visitas oficiales que ha realizado a algunos países o los discursos promulgados en los últimos aniversarios del terremoto. Por tanto, sería interesante conocer si la población sigue brindando su apoyo incondicional a este presidente, que fue empujado por la mayoría de las clases populares a hacerse cargo del país tras, la ineficacia o “cuando algo te sobrepasa” de Preval o si, por el contrario, estamos ante un gobierno de tradición continuista apoyado por las oligarquías. “Su equipo no son gente de cambio, son más cercanos a la dictadura Duvalierista” tal y como opina François Kawas, director del Observatorio de Políticas Públicas y de la Cooperación Internacional en Haití en una entrevista concedida al periódico Diagonal.

Por otro lado, a principios de marzo, veíamos como el ex presidente Jean Claude Duvalier, también conocido como Baby Doc, comparecía ante el Tribunal de apelaciones haitiano bajo la acusación de  haber perpetrado crímenes de lesa humanidad y desvío de fondos durante los quince años que presidió el país. Duvalier ya había intentado evadirse varias veces de la justicia haitiana, que ya le había llamado a declarar en tres ocasiones desde su vuelta inesperada al país después de los 25 años que pasó en Francia tras huir de Haití después de ser derrocado por las revueltas populares.  La organización Human Right Watch (HRW) estima que durante el régimen de Duvalier, entre 20.000 y 30.000 personas fueron asesinadas.

Respecto a las relaciones bilaterales, Haití y República Dominicana han tenido serios conflictos diplomáticos desde 2007 a raíz de una directiva de la Junta Central Electoral, en relación a la expedición de documentos de identidad a dominicanos de ascendencia haitiana. Y tras la renovación de la Constitución dominicana en 2010, se amplió la negativa a otorgar la nacionalidad a los hijos de aquellas personas que estuvieran residiendo ilegalmente en el país. De esta situación se hizo eco Amnistía Internacional hace dos años e instó al gobierno de República Dominicana a solucionar esta desagradable situación. A ello, hay que sumar las repetidas expulsiones colectivas que lleva a cabo el gobierno dominicano de migrantes haitianos a pesar de la solicitud del ACNUR de que estas expulsiones se suspendieran por razones humanitarias.

Por su parte, el gobierno de Ecuador también lanzó un aviso a los ciudadanos haitianos. Mediante un comunicado lanzado a principios de marzo, se informaba que a partir del 1 de abril, todo haitiano que quisiera entrar en el país, necesitaría una carta de invitación que proviniese de algún ciudadano ecuatoriano, suscrita ante notario, en la que el residente se comprometiera a hacerse cargo de los gastos de alimentación, alojamiento y los posibles gastos médicos que su visita haitiana pudiera acarrear. A su vez, el firmante del documento debía acreditar su solvencia económica, teniendo un mínimo de 1000 dólares de ingresos mensuales. Finalmente, un día antes de su entrada en vigor, el gobierno ecuatoriano decidió no aplicarla ya que “todavía haría falta llegar a algunos acuerdos con el régimen de la nación caribeña para la introducción de este requerimiento”, según publica el periódico ecuatoriano La Hora.

Por otro lado, el cólera sigue siendo un problema crucial en el país. Se están realizando grandes proyectos de agua y saneamiento para conseguir cortar de raíz esta enfermedad que está diezmando a la población desde que volviera a aparecer en el país meses después del terremoto. De hecho, el 27 de febrero de este año, la OPS/OMS instó a la comunidad internacional a financiar el plan presentado por el gobierno haitiano en agua y saneamiento para conseguir atajar la enfermedad. El huracán Sandy fue otra emergencia humanitaria que quizá debió ser más destacada, sobretodo en comparación con la cobertura que se realizó cuando la tormenta llegó a Estados Unidos. Ni que decir tiene que los niveles de destrucción en ambos países están en las antípodas de la comparación. En Haití, dejó cerca de 50 muertos y anegó gran parte de los cultivos de la población. El primer ministro Laurent Lamothe declaraba que los cultivos que no se llevó por delante el huracán Isaac, que afectó a la isla en verano del pasado año, “han quedado destruidos por Sandy”.

A nivel social, resulta muy importante el empuje que está dando la población a la reconstrucción del país, dando así visibilidad a esa realidad que pocas veces hemos visto reflejada en los medios de comunicación. La realidad de que el pueblo haitiano no es un pueblo pasivo, sin miras de futuro y que lo único que espera es la ayuda internacional. El vivo ejemplo de esta actitud está en un pequeño artículo publicado en la página web  del PNUD en el que se destaca la creación por parte de mujeres haitianas de pequeñas empresas. Y ese es solamente un ejemplo de los muchos que hay.

Desde España tampoco nos quedamos cortos. Puesto que últimamente, estamos siendo conocidos a nivel internacional por nuestros casos de corrupción, era de esperar que tuviéramos alguno relacionado con el ámbito de la Cooperación. Y casualmente, parte de la corruptela está directamente ligada con Haití. En la Comunidad Valenciana saltó la liebre con el caso del “Escándalo de la Cooperación”. Rafael Blasco, principal imputado de la trama, era Consejero de Solidaridad Ciudadana en la Comunidad Valenciana. El Tribunal Superior de Justicia la Comunitat Valenciana acusa a la trama de haberse apropiado de cerca de seis millones de euros de fondos concedidos para la ayuda a países en desarrollo. Todo se orquestó bajo la Fundación Cyes y un entramado de empresas que desviaban el dinero de los fondos de cooperación a cuentas privadas. Haití está inmersa de manera directa en esta trama de corrupción, ya que, a petición de la Consejería de Solidaridad Ciudadana, se propuso a Cruz Roja participar en un proyecto consistente en la creación de un hospital. El exconsejero, Rafael Blasco, pensaba otorgar más de cuatro millones de euros para el proyecto, cuando, según la investigación llevada a cabo por la juez, la realidad era otra: apropiarse de los fondos del proyecto. Cruz Roja no aceptó la oferta ya que consideraban que no se ajustaba al tipo de proyectos en los que la organización suele participar. Sobra decir que el asunto no alcanza a aparecer en páginas de interés nacional, sino en las secciones dedicadas a las Comunidades Autónomas, perdiendo por lo tanto importancia e impacto mediático.

Por ello, tras estas breves pinceladas, cabe preguntarse, ¿cuánta información hemos recibido sobre estos sucesos? Quizá habría sido adecuado haberle dedicado tanto ímpetu a este tipo de noticias como el que se dedicó a buscar la foto más impactante del terremoto o el testimonio más desgarrador y lacrimógeno.

Si se hubiera dedicado tanto empeño a cubrir periodísticamente estas situaciones, probablemente se habría presionado más a la Comunidad Internacional para que desembolsase con más celeridad las partidas de dinero prometidas.

Dicha presión hubiera valido para que el gobierno haitiano ejerciera verdaderos actos de transparencia sobre los proyectos llevados a cabo.

Es necesario a futuro que se tenga en cuenta a las ONG y a los Organismos Internacionales, como los que llevan trabajando en Haití desde antes del terremoto, como fuente seria y necesaria para los medios de comunicación. Sin su punto de vista, las informaciones al respecto quedan incompletas y, probablemente, más sesgadas.

Y todo esto, hubiera sido la mejor manera de escuchar a los ciudadanos haitianos, que llevan años dejándose la piel para construir (y tras 2010, reconstruir), ese país que con tanta insistencia, se recordó que era el país más pobre de América.

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CHINA EN ÁFRICA, MÁS ALLÁ DEL NEOCOLONIALISMO Y LA COOPERACIÓN SUR-SUR

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CHINA EN ÁFRICA, MÁS ALLÁ DEL NEOCOLONIALISMO Y LA COOPERACIÓN SUR-SUR

Posted on 20 mayo 2013 by admin

El presidente Jacob Zuma durante la la mesa redonda China-África, organizada por el presidente Xi Jinping de la República Popular China

El presidente Jacob Zuma durante la la mesa redonda China-África, organizada por el presidente Xi Jinping de la República Popular China. Autor: GovernmentZA en http://bit.ly/Z8gY1T

 

 

Autora:Mabe de Molnar

Durante años se ha anunciado la llegada de China a los primeros puestos de la economía mundial. Se observaba con recelo el singular cambio que ha vivido el gigante asiático. Hablamos de una China diferente, un país que ha pasado de la lucha de clases al consumo de productos de lujo de su clase social más alta. Un país en el que era rentable instalar empresas occidentales por su mano de obra económica. Una China que ha asumido el modo de producción capitalista occidental y para llevarlo a cabo necesita diferentes apoyos. Necesita lo que África tiene: recursos naturales. Pero no sólo serán los recursos lo que facilite el crecimiento económico de China, no sólo existe un interés económico. China quiere romper el orden establecido, la hegemonía unilateral que hasta ahora ha dominado el mundo que conocemos.

El futuro africano dependerá de China

Diferentes foros y convenciones tratan las relaciones sino-africanas. Se habla de cooperación sur-sur y China no duda en hacer llamamientos internacionales para colaborar en la causa africana. Desde la Unión Africana se ve como un futuro éxito un renacer económico que África lleva años esperando. Un continente que sin haber solucionado las diferentes problemáticas que asolan muchos de sus países y que oscurecen las brillantes iniciativas que puedan surgir sigue unido al pasado. A un pasado más reciente que lejano de colonización, paternalismo y mala praxis por parte de los países del norte. Ahora tienen una alternativa que puede cambiar el futuro. Una oportunidad para conseguir que el continente africano renazca, sea más fuerte económicamente y pueda comenzar una nueva era. ¿Quién no quiere ver una África libre de conflictos, de corrupción, de hambre? China ofrece su mano. Ofrece una cooperación inter pares, un trato de igual a igual, sin intromisión en asuntos internos que resulta muy atractiva para muchos africanos.

Dentro de los puntos a seguir establecidos por China en referencia a sus relaciones con países africanos cuenta con la no intromisión en asuntos internos ya mencionada anteriormente. Pero la vinculación de paz, estabilidad y seguridad están intrínsecamente ligados a las inversiones y negocios que desarrolla en suelo africano. La participación en misiones de paz o en la Operación Atalanta contra la piratería en Somalia podría interpretarse como un doble rasero de su actuación en el continente.

Cooperación, negocios o intereses estratégicos.

El interés de un país como China podría fundamentarse únicamente en la necesidad de obtener materias primas para hacer frente a su gran crecimiento económico. Las materias primas que han provocado tantos conflictos a lo largo de la historia desde la guerra de las especias hasta nuestros días, en los que el petróleo y el gas pueden sustentar economías o ser el detonante perfecto para justificar un conflicto.

China puede obtener de África prácticamente todo lo que necesita. Desde coltán y petróleo hasta alimentos, pesca o campos de cultivo para biocombustibles. Tanto es así que se ha dado una nueva forma de colonialismo en el que diferentes países africanos han vendido sus tierras de cultivo para el beneficio de China. Diversos organismos claman ante el nuevo colonialismo que está ejerciendo el país asiático en África, dejando claro que dista de lejos de llamarse cooperación. Una población empobrecida sin apenas recursos y con tasas de desnutrición que vende sus tierras cultivables para alimentar a un país en otro continente a cambio de dinero. Llamarlo cooperación resulta contradictorio. Y mucho menos sur-sur.

Pero además, cuando China necesite aliados que beneficien su situación, que apoyen su crecimiento, ¿qué ocurrirá? Probablemente lo que la historia nos recuerda que ya sucedió en otras partes del mundo. Es probable que China esté fomentando en la actualidad, y fomente en un futuro no muy lejano, la llegada al poder o el mantenimiento de líderes políticos afines a su causa. O mejor dicho, a sus intereses. No sólo a los intereses de los africanos. El África industrial olvidada durante décadas por occidente, sólo receptora de ayudas y mirada con lástima, ahora cuenta con infraestructuras realizadas por China. ¿A cambio de qué? Estamos hablando de una relación económica, de una transacción de intereses. Pero entre dos actores desiguales. ¿Nos recuerda a algo? China puede que no sólo quiera romper con la unilateralidad de la hegemonía económica mundial de la que disfrutaba Estados Unidos. Tal vez esté jugando a su mismo juego. Repetir de manera paralela lo que sucedió entre el norte y el sur de América en el otro lado del mundo.

Los riesgos de una carrera por la industrialización

Los graves problemas de contaminación a causa de la industrialización que vive China podrían ser exportados a África. Aguas contaminadas, polución extrema en el aire, repercusión en la salud de la población, desertización del suelo…situaciones que han sido propiciadas por un rápido crecimiento económico y que repercutirán en el futuro en forma de enfermedades y destrucción del medio ambiente.

En occidente han tenido que pasar décadas para conseguir concienciar a gobiernos, industrias y población sobre el cambio climático y la repercusión de nuestras acciones en el futuro del planeta. Los cambios tardan en llegar. África puede despegar industrialmente pero no lo hará con energías renovables. Lo ha comenzado a hacer con maquinaria que ya no es bien vista en occidente. Por ser contaminante y poco respetuosa con el medio ambiente. La contaminación de acuíferos se une a la sequía, agudizando problemas ya históricos en África. La urbanización masiva junto con las nuevas fábricas que deberán ser controladas. Sería ilusorio pensar que si China no mantiene una industrialización compatible con el medio ambiente en su terreno, hará lo contrario en África.

En la costa de Somalia ya se denunció la presencia de barriles que contenían residuos tóxicos y que habían podido ser los causantes de problemas de salud en los habitantes y del nacimiento de niños con malformaciones físicas. Es sólo una advertencia de lo que puede suceder en un futuro próximo cuando una industrialización realizada a la carrera muestre su cara más negativa. No tomar ejemplo de los errores cometidos en el pasado.

Derechos Humanos en juego

Mientras que el Banco Mundial y el Fondo Monetario exigirían una garantía de respeto a los Derechos Humanos, China es más flexible al respecto. Siempre bajo las denuncias de violaciones y no respeto a los Derechos Humanos, desde la censura hasta las desapariciones forzosas, China realiza inversiones multimillonarias a cambio de un laisser faire sujeto a las consecuencias que pueda tener parar sus negocios.

Según Hu Jintao, el anterior presidente del país asiático, sobre las relaciones entre China y África, éstas deberían fundamentarse en fortalecer una confianza mutua y así, con una alianza entre países en vías de desarrollo “contrarrestar los abusos de los grandes sobre los pequeños, de los fuertes dominando sobre los débiles y los ricos oprimiendo a los pobres”. Un idealismo evolucionado del socialismo chino que recuerda la lucha de clases y la confrontación entre dos mundos que ahora siguen distanciados pero que parecen utilizar las mismas cartas, el control económico para conseguir más fuerza política.

Pero tanto Estados Unidos como la Unión Europea alertan que detrás de esos ideales y de los millones que tanto pueden beneficiar a las economías africanas se esconden la corrupción y el apoyo a regímenes totalitarios como el de Sudán, donde el respeto a los Derechos Humanos quedarían en un lugar poco favorecedor para la población.

La repercusión directa en suelo africano

La visibilidad de la industria de China en África puede verse tanto en inmensas obras de infraestructuras, viviendas, hospitales como en la presencia en el campeonato mundial de fútbol celebrado en Sudáfrica. También pueden verse pequeños negocios, pero no regentados necesariamente por la población local sino por población china llevada a África. Un cambio demográfico ya notable que supondrá en unos años una nueva realidad en las poblaciones africanas que ya cuentan con población china.

Muchos países africanos contaban con la esperanza de crecer económicamente y que la mano que le tendía China fuera la salvación a una situación de deterioro estancada durante años. Sin embargo, los conflictos no están siendo solucionados y pueden crearse nuevos frentes que compondrán un cuadro nuevo, en el que habrá nuevas problemáticas que abordar y soluciones que crear en un escenario más complejo aún.

Los barrios y comunidades chinas que podemos encontrar en cualquier ciudad occidental ya están instalados en varios países africanos. La integración de una nueva cultura en cualquier país africano puede verse en un futuro como una nueva problemática que colabore a crear una nueva clase social que no beneficie a la situación de la población local. Juan Pablo Cardenal y Heriberto Araújo escribieron “La silenciosa conquista china” en la que hablan de esta situación. Ya es una realidad. Las consecuencias positivas o negativas están por llegar, pero viendo lo sucedido en otros lugares del mundo, podríamos aventurarnos a decir que no serán fáciles. África no sólo es un socio con el que mantener un flujo de transacciones. Es un mercado óptimo para la compra de productos chinos. Un negocio a largo plazo en el que China está realizando grandes inversiones económicas. A cambio de obtener grandes beneficios, no sólo económicos, como ya anunciaba anteriormente.

Mientras, no todos los africanos reciben con el mismo ánimo la “cooperación” china. Las relaciones corruptas con líderes africanos, ya corruptos, hacen desconfiar a una población cansada de promesas y de ver cómo manejan sus países como marionetas de un juego internacional. Tras la corrupción vivida e importada de occidente, muchos africanos opinan que China se merece una oportunidad. A esto se une la utilización de mano de obra china en África. Mientras se planteaba una creación de empleo local y un apoyo a la economía en la que se asentara la industria china, ha resultado decepcionante ver como trabajadores chinos eran importados ante los brazos caídos de la población africana, siendo pocos los afortunados llamados a formar parte de la industria china.

En Cabo Verde, por ejemplo, se habla de una transparencia que permite una relación más limpia entre ambas partes. Una involucración mayor de la población local y una repercusión en la población que hace a los africanos más receptivos ante las relaciones sino-africanas. Así mismo, los intercambios universitarios entre China y varios países africanos ayudan a consolidar unos lazos sociales y culturales entre dos continentes distintos y que puedan favorecer en un futuro el mantenimiento de los mismos.

Por tanto,  podemos decir que China está trabajando para desmontar la dominación global unilateral que ha permanecido hasta la actualidad. El mundo ya no responde ante la hegemonía mantenida por los países del norte. Ahora, llamándose cooperación sur-sur o neocolonialismo, lo cierto es que se ha roto el status quo que hacía imposible un futuro prometedor para África. Una esperanza, probablemente un camino difícil y con consecuencias no del todo positivas para África, pero aparece un nuevo futuro ante el continente asolado durante años, dedicado al servicio de los intereses del resto del mundo. Mao Zedong argumentaba en favor de subvertir el sistema capitalista a través de la movilización de fuerzas revolucionarias en el Tercer Mundo. Muchos aplaudirán la posibilidad de un mundo más justo y equitativo, o tal vez estemos ante un cambio de dueño, millones que recaerán en África, la posibilidad de acceder a un desarrollo económico acelerado, paz y estabilidad a cambio de crear lazos sociales económicos y políticos para satisfacer las necesidades de China.

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NUBES NEGRAS EN LA PRIMAVERA SIRIA

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NUBES NEGRAS EN LA PRIMAVERA SIRIA

Posted on 20 mayo 2013 by admin

Autor: Diego Represa, @diegorepresa en http://bit.ly/12PrAja

Autor: Diego Represa

La revolución siria contra el régimen de Bashar al-Assad ha cumplido recientemente su segundo aniversario. En 24 meses el país se ha visto arrastrado a una dramática guerra civil que está dejando tras de sí más de 70.000 muertos y medio millón de refugiados y desplazados internos1. Sin embargo, la situación actual no parece dejar entrever un final cercano sino más bien un enquistamiento de las hostilidades que desde luego traerán consecuencias para su futuro inmediato.

¿Revolución o Yihad?

En el contexto de las llamadas “primaveras árabes” que sacudieron Oriente Medio en 2011, Siria no supuso una excepción y su revolución comenzó con una serie de protestas pacíficas que clamaban por nuevas reformas y una apertura democrática del país. Sin embrago, tras el ansia reformista subyace un conflicto de carácter sectario en donde una población mayoritariamente sunní se enfrenta a una élite alauí y otras minorías, precisamente beneficiarias del status quo que otorgaba la laicidad del gobierno del partido Baaz, y que tiene como protagonista un movimiento político y religioso representado por la Hermandad Musulmana, en el exilio y clandestinidad desde 1982 y que ansía derrocar al gobierno para establecer un estado islámico.

Así pues, entre los representantes más característicos de la oposición armada encontramos dos contingentes ideológicamente diferenciados:

El origen del principal grupo se remonta al llamado “Ejército de Oficiales Libres”, una pequeña fuerza compuesta por desertores del ejército sirio que se negaron a reprimir a la población durante los primeros días de las protestas. Con el tiempo, aglutinaron bajo su mando a otros oficiales e instaron a los demás soldados a desertar y formar parte del Ejército Libre Sirio (ELS). Su proclama es sencilla, derrocar a Bashar al-Assad a quien consideran un traidor por ordenar a su ejército abrir fuego contra población civil. Entre sus postulados destaca el mantenimiento de la unidad nacional tras la caída del gobierno, respetando en todo caso la multi-confesionalidad de la que siempre ha hecho gala el país.

Sin embargo, el ELS está lejos de ser un “ejército” al uso. En su mayor parte está nutrido de ciudadanos cuyo único adiestramiento militar se limita al servicio obligatorio de tres años impuesto por el régimen desde hace décadas. Se trata pues de personas, muchas de ellas voluntarias, algunas muy jóvenes y otras muy ancianas, mal equipadas y con una cadena de mando muy frágil, susceptible de romperse si la balanza se termina poniendo en contra. El armamento del que disponen está compuesto por los arsenales hallados tras los golpes de mano efectuados contra cuarteles y comisarías en el transcurso de la insurrección, en su mayoría fusiles de asalto AK-47, lanza-granadas RPG, y ametralladoras de largo calibre 12.7mm, montadas sobre vehículos ligeros pick-up. Carecen pues, salvo alguna excepción, de blindados y carros de combate, así como de manpads o elementos que puedan neutralizar la evidente superioridad aérea del régimen.

Por otro lado, se encuentran las fuerzas yihadistas que escapan a la cadena de mando del ELS pero que, en ocasiones, toman parte en operaciones conjuntas. Son grupos independientes que predican una ideología islámica sunní militante y excluyente. Milicias como Jabhat al-Nusra (El Frente de la Asistencia) o Ahrar al-Sham (Movimiento Islámico de la Gran Siria), son facciones que integran a combatientes experimentados, muchos de ellos extranjeros que han servido como muyahidín en conflictos anteriores como Afganistán, Iraq, Somalia o Libia y que por tanto funcionan con una gran precisión operativa, ya sea realizando asaltos contra posiciones del ejército regular o efectuando atentados contra objetivos políticos tras la propia línea de frente.

Ideológicamente, en cuanto al futuro del país se refiere, estos dos grupos chocan diametralmente. Unos abogan por mantener la multi-confesionalidad; los otros por la instauración de un estado islámico. Sin embargo, hoy por hoy, las facciones yihadistas gozan de un peso y consideración demasiado importantes en las operaciones como para que el Estado Mayor del ELS se permita el lujo de enfrentarse abiertamente a ellas aunque cada vez son más los sirios que comentan que, de derrumbarse el gobierno de al-Assad, habrá luego una nueva guerra entre facciones.

El pasado 11 de noviembre de 2012, en una reunión celebrada en Doha (Qatar) se confirmó el nuevo cargo de Ahmad Mouaz al-Khatib Al-Hasani como líder de la Coalición Nacional de las Fuerzas de Oposición de la Revolución Siria (CNFORS). Este geólogo y profesor, fue el antiguo imam de la mezquita Omeya de Damasco, un activista que ya en tiempos de Hafez al-Assad se mostraba como un duro azote del gobierno Baazista. El cónclave aglutinó a la mayor parte de la oposición, incluido el Consejo Nacional Kurdo y fue reconocida por los más de 80 miembros integrantes del Grupo de Amigos de Siria, entre ellos la Unión Europea en bloque y EE.UU.

Sin embargo, fuera de esta coalición quedaron los grupos más extremistas ya mencionados como Jabhat al-Nusra, el Frente Islámico Sirio y los grupos adscritos a él como Ahrar al-Sham, la Brigada Al-Haqq en Homs, el Movimiento Islámico Al-Fajr en Alepo, Ansar Al-Sham en Latakia, Jaysh Al-Tawhid en Deir el-Zor y la Brigada Abd al-Muttalib en Damasco.2

Las razones de dejar fuera a estos grupos obedecen fundamentalmente a motivos políticos y quizás a presiones externas de sus aliados occidentales quienes consideran a muchos de ellos como organizaciones terroristas y observan con preocupación la creciente radicalización islámica del país. Sin embrago, en una de sus primeras comparecencias, al-Khatib expresó públicamente su petición a los Estados Unidos y la Unión Europea para sacar al Frente al-Nusra y al Frente Islámico de su lista negra.3

Así pues, no parece descabellada la posibilidad de que la guerra despoje a la revolución de sus aires más aperturistas y se enfrasque aun más en la oleada islamista que está sacudiendo las también llamadas “primaveras verdes”4 en alusión al color característico del Islam, bajo el manto de los nuevos gobiernos de la Hermandad Musulmana que pretenden instaurar estados islámicos suníes con estrictas versiones de la sharia.5

Inestabilidad y armas químicas: Una mala combinación

A corto plazo, más allá de la hipotética lucha por el poder que pueda suceder tras la caída del régimen, lo que preocupa a muchos analistas es el inevitable caos producto de la inestabilidad del gobierno.

Actualmente el conflicto se resume en un frente estático de dos contendientes exhaustos que han aprendido de una guerra, fundamentalmente urbana, que tomar la iniciativa supone correr más riesgos. A raíz de las derrotas sufridas en verano, el régimen ya no realiza asaltos de infantería en el interior de las ciudades por miedo a tener más deserciones. En su lugar prefiere continuar hostigando con morteros y artillería y realizando escaramuzas con blindados. Por su parte, la oposición, cansada y con pocas ayudas externas (Qatar y Arabia Saudí), cuenta cada bala que dispara mientras va estrechando el cerco a las principales ciudades como Alepo o Homs, convertidas hoy en escenarios de puntería para los francotiradores de los dos bandos.

Esta presión que inevitablemente ha hecho que el régimen sea incapaz de controlar amplias zonas de su territorio nacional es un factor a tener en cuenta. El gobierno de al-Assad ha reiterado en ocasiones que dispone de un arsenal de armas químicas que estaría dispuesto a utilizar6 como último recurso. Sin embargo, aunque es una amenaza que no se debe tomar a la ligera, parece más razonable entender este gesto como una medida de demostración de fuerza para disuadir a cualquier país de mostrar su apoyo a los grupos opositores. El uso de armas químicas cargadas en misiles Scud o M-600 sobre una oposición dispersa e integrada entre la población civil, no ofrece un blanco fácil y rentable a la vez que la muerte masiva de civiles supondría la condena internacional y la gota que colmaría el vaso, pudiendo desencadenar una intervención internacional.7

No obstante, existe un riesgo todavía mayor. La posibilidad de que, una vez desmoronado el régimen, el arsenal de armas de destrucción masiva caiga en manos de grupos yihadistas; es un hecho que pondría en jaque a toda la región. La capacidad armamentística de Siria supone un inapreciable botín para muchos grupos que hoy combaten al régimen de al-Assad, pero que el día de mañana podrían suponer una amenaza a tener en cuenta para el gobierno de Israel. Por este motivo, y sin esperar a un desenlace en el conflicto sirio, el país hebreo ha tomado parte activa en el conflicto, lanzando ataques unilaterales en varias ocasiones contra objetivos estratégicos. Según apuntan fuentes diplomáticas, se trataría de material antiaéreo destinado a la milicia chií libanesa de Hezbolá. Aunque como de costumbre, Tel Aviv ni confirma ni desmiente este tipo de acciones.8

La conexión alauita

Cualquier pronóstico sobre la resolución del conflicto es hoy por hoy demasiado aventurado. Sin embargo, aunque el curso de los acontecimientos no deje ver un desenlace cercano sí podemos apuntar ciertos finales que podrían llegar a darse. Si el conflicto llega, como es previsible en los próximos meses, hasta la capital damascena, cabe considerar la situación en la que el gobierno ponga rumbo a una región segura del país y se refugie en el último bastión donde la población todavía le guarde lealtad. Este lugar sería la ciudad de Latakia, una región próspera a orillas del Mediterráneo entre Turquía y el norte del Líbano, de mayoría alauita y cuna de la familia al-Assad.

Desde que ocupan el poder desde el golpe de estado de 1970, los al-Assad han patrocinado, desde la laicidad del partido Baaz y el respeto a la multi-confesionalidad, el ascenso de minorías a cargos políticos y militares importantes. Y como era de esperar, los grades beneficiarios de esta política fueron los alauitas o nusayirís, una rama de del Islam que comparte características con el chiismo y que representa en torno al 10% de la población siria.

Ante el previsible colapso del régimen que les ha apoyado, la población alauita teme las represalias de un país cargado de dolor y de odio de una población sunní cada vez más islamista que, de colocarse en el poder, no sólo acabaría con su hegemonía sino que según dicen, podría amenazar su propia integridad física. La creación de una milicia progubernamental, conocida como la shabbiha, ha involucrado directamente a la población alauita en el conflicto. Si bien algunos de sus miembros profesan otros credos, la población civil siria identifica claramente a estos grupos como los “matones del régimen”, creados ex profeso para cometer los actos más atroces sin manchar la imagen del ejército nacional sirio como en los sonados casos de masacres en al-Qubair y Houla.9

Si finalmente se produce esta retirada alauita, parece razonable pensar que al-Assad utilice este último bastión para negociar a la desesperada desde su última posición de fuerza, bien para pactar una salida del país o bien para un proyecto mucho más ambicioso: la creación de un mini-estado alauita en toda la región costera10 que albergaría a las familias dirigentes del gobierno y los altos cargos militares. De este modo se volvería a la situación anterior a la colonización francesa de 1936 dejando al país dividido según los dos credos mayoritarios. Una situación que para muchos sirios supondría el fin de su propia identidad nacional, en especial para los cristianos ortodoxos, drusos y otras minorías religiosas que no parecen esperar un futuro nada halagüeño si son relegados a vivir bajo un predecible gobierno islamista.

1United Nations High Commissioner for Refugees . “Syria Regional Plan January-June 2013”. [en línea] <http://www.unhcr.org/cgi-bin/texis/vtx/home/opendocPDFViewer.html?docid=50d192fd9&query=syria>

2 The Middle East Media Research Institute. “Islamic Forces In Syria Announce Establishment Of Joint Front Aimed At Toppling Assad, Founding Islamic State; Syrian Website Urges Them To Incorporate All Islamic Forces In Country” [en línea] <http://www.memri.org/report/en/0/0/0/0/0/0/6893.htm>

3 NAKHOUL, Samia / YACOUB, Khaled. En REUTERS. “Syrian opposition urges review of al-Nusra blacklisting”, 12/12/12, [en línea] <http://www.reuters.com/article/2012/12/12/syria-crisis-alkhatib-idUSL5E8NC7Z320121212>

4 SAPAG MUÑOZ, Pablo. “Siria o la larga resistencia a la primavera verde”. 26/08/12, [en línea] <http://www.elmostrador.cl/opinion/2012/08/26/siria-o-la-larga-resistencia-a-la-primavera-verde/>

5 The Muslim Brotherhood´s Official English web site. “Muslim Brotherhood Statement Denouncing UN Women Declaration for Violating Sharia Principles”, [en línea] <http://www.ikhwanweb.com/article.php?id=30731>

6 COHEN, Gili. En Haaretz. “Assad preparing to use chemical arms, says Israel’s Military Intel chief”. 14/03/2013, [en línea] <http://www.haaretz.com/news/diplomacy-defense/assad-preparing-to-use-chemical-arms-says-israel-s-military-intel-chief.premium-1.509364>

7 NUÑEZ VILLAVERDE, Jesús. “El círculo se cierra en torno a El Asad” en IECAH, Instituto de Estudios sobre Conflictos y Ayuda Humanitaria, 18/12/12, [en línea] <http://www.iecah.org/web/index.php?option=com_content&view=article&id=2145:el-circulo-se-cierra-en-torno-a-el-asad&catid=15:articulos&Itemid=9>

8 GARRALDA, Ana. “Siria amenaza con tomar represalias contra Israel por el bombardeo aéreo.” En ELPAÍS, 31/01/13, [en línea] <http://internacional.elpais.com/internacional/2013/01/29/actualidad/1359474844_347806.html>

9 BBC News Middle East. “Syria crisis: Most Houla victims were executed”, 29/05/2012, , [en línea] http://www.bbc.co.uk/news/world-middle-east-18249413

10 BONET, Ethel. “La retirada de los alauíes”, Lataquía/Beirut. Para Mediterráneo Sur, 10/2012, [en línea] <http://www.mediterraneosur.es/prensa/sir_retiradaalaui.html>

 

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El periodista Hernán Zin empotrado con tropas estadounidenses de la famosa 101 División Aerotransportada

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Afganistán, cementerio de los imperios (III)

Posted on 06 junio 2012 by admin

La guerra de la información:

El conflicto afgano y su repercusión mediática

Una de las características de los conflictos modernos es la importancia de la propaganda, la creación de opinión  y sus efectos sobre la población civil de ambos contendientes y su repercusión en el desenlace de la guerra. Para muchos analistas militares el concepto de la “guerra de la percepción” o “guerra de la información” en referencia a la dicotomía entre el desarrollo y desenlace final de un conflicto y la percepción final de los hechos, es algo a tener en cuenta dentro de las guerras actuales. La experiencia está demostrando que uno de los factores más determinantes en los conflictos modernos no es la superioridad numérica ni aérea, ni siquiera las armas nucleares, sino que más bien habría que decantarse por los medios de comunicación pública”[1]

En este tipo de escenarios palabra, imagen y silencio (que no olvidemos su capacidad creadora de discurso) se entremezclan con las armas de la guerra, obligando a los dos contendientes a enfrentarse en dos planos interdependientes: el táctico, el de las operaciones, y el mediático, el de los relatos. Una situación delicada muy a tener en cuenta en los conflictos de hoy en día donde una victoria en términos militares puede percibirse como una sonora derrota “virtual” por parte de la opinión pública, pudiendo provocar que ésta llegue a serlo en la práctica.[2]

Tropas británicas patrullan el desierto oriental de la provincia de Helmand. Foto: Ben Birchall/PA Archive/Press Association Images

 

En Afganistán, para la insurgencia talibán, esta situación no es algo desconocido. La violencia ejercida por algunos grupos armados, a través del combate irregular y de atentados terroristas en diferentes partes del mundo, persigue un objetivo claro: atraer las miradas de la comunidad internacional, mostrar la irregularidad del conflicto, la disparidad de fuerzas y según qué público, despertar apoyos por simpatía. Además, pese a la superioridad técnica y económica de sus adversarios, este tipo de acciones consigue apelar a un sentimiento nacional que tiene como consecuencia el rechazo, desconfianza o animadversión hacia las fuerzas extranjeras.[3]

Las acciones de los talibán, tras diez años de luchas, han visto fracasado  su empeño de mermar o reducir la capacidad ofensiva de la coalición. En este tiempo la cantidad de tropas internacionales desplegadas en Afganistán no han hecho más que aumentar, pero sí que han conseguido sembrar la duda sobre la victoria entre sus enemigos y hacer que “en casa” se cuestione la estrategia, los beneficios, la moralidad y el costo de la guerra. Algo que a la larga puede colocar a la insurgencia en una posición muy ventajosa para una hipotética negociación de paz o un papel en el poder, al lado del gobierno afgano de Hamid Karzai.

La guerra informativa llevada a cabo por las fuerzas armadas convencionales en Afganistán utiliza tres tipos de instrumentos: las operaciones de información (INFOOPS), las operaciones psicológicas (PSYOPS) y los trabajos de las oficinas de información pública (PIO). Sin embargo, aunque todas ellas pueden influir sobre la insurgencia y la población local, a menudo se las identifica con la propaganda clásica, haciendo que su calado sea mucho menor en las opiniones propias o de los aliados, un hecho poco desdeñable en tanto en cuanto puede ser determinante en la voluntad de vencer de las propias tropas.[4]

Los ejércitos regulares en un conflicto armado de estas características suelen partir con cierta desventaja en cuanto a credibilidad. Tradicionalmente las Fuerzas Armadas han deformado la información a conveniencia (censura y propaganda) por motivos que obedecen a los intereses de sus operaciones. En opinión del Teniente Coronel José Luis Calvo Alberto, Diplomado del Estado Mayor y especialista en cuestiones de propaganda y opinión pública, esta misma desconfianza en los últimos años se ha extendido a toda organización estatal. “En los países del mundo occidental existe una tendencia a sospechar que los gobiernos ocultan la verdad especialmente en temas relacionados con seguridad nacional. Este hecho se acentúa enormemente en países en vías de desarrollo en los que la comunidad oral sigue siendo una de las principales fuentes de información”. Estas circunstancias colocan a los gobiernos y a sus fuerzas armadas en una posición de desventaja, siendo los actores “no estatales” de los conflictos asimétricos los más beneficiados por este fenómeno.[5]

La respuesta que dan las FAS hoy en día ante esta situación se traduce en una estrategia informativa enfocada a recuperar la credibilidad, sacrificando por ello la tradicional manipulación informativa (censura y propaganda) como método de apoyo al combate. No obstante, el uso de la verdad cueste lo que cueste, no está exento de problemas y en ocasiones resulta especialmente duro para los ejércitos que persiguen o necesitan una victoria rápida. Las sociedades occidentales “toleran muy poco las bajas propias, quizá todavía peor las bajas civiles, e incluso exigen que las bajas del enemigo no sean excesivas[6]. Además, en todo conflicto armado existen errores (bombas que fallan su objetivo, informes de inteligencia erróneos, etc.), fracasos (operaciones mal planeadas o ejecutadas) e incluso crímenes (asesinatos, violaciones, genocidios). Escándalos que repercuten obviamente en la opinión pública y, por ende, pueden ser determinantes en la continuación de las operaciones. La experiencia ha demostrado a los ejércitos que a la larga resulta mucho más perjudicial cuando se intentan ocultar estos hechos que cuando se reconocen y comunican públicamente. La “guerra de la información” puede deformar relativamente la realidad, pero no puede crear una realidad alternativa o falsa.[7]

El periodista Hernán Zin empotrado con tropas estadounidenses de la famosa 101 División Aerotransportada

 

Además de estos problemas, los roces entre los aparatos de información de los ejércitos y los  medios de comunicación civiles siguen siendo una constante. Rosa María Calaf, periodista y corresponsal de guerra en numerosos conflictos, define la situación como un escenario en donde “los intereses de los periodistas y militares son muchas veces contrapuestos. El periodista quiere saber y el militar trata de impedir que eso complique las operaciones. Hay que encontrar el justo equilibrio”. Quizás por estos motivos, es cada vez más frecuente encontrar, desde Iraq hasta Afganistán, periodistas empotrados en unidades operativas. Un hecho que acomoda tanto a los medios como a los ejércitos en tanto en cuanto los primeros se benefician de una relativa seguridad y protección ofrecida por los soldados (recordemos que tampoco beneficia a la opinión pública un número elevado de periodistas muertos en un conflicto) y los segundos disponen en todo momento del control de la información que el corresponsal va a transmitir.[8]

En conclusión, podemos decir que ese “cuarto poder” que conforman los medios de información supone un elemento más a tener en cuenta dentro de los conflictos modernos, pues de la posesión, control y difusión de información puede venir la victoria determinante en la carrera para ganar “los corazones y las mentes” de la gente, algo que ya hemos señalado anteriormente como factor decisivo en los conflictos de baja intensidad como el de Afganistán.

 


[1]CALVO ALBERTO, José Luis. Teniente Coronel de Infantería. DEM. “La guerra de la percepción y la batalla por la credibilidad” Revista Ejército de Tierra Nº 815, marzo de 2009.

[2]HERNÁNDEZ GARCÍA, Luís. Comandante. Ejército del Aire. DEM. “Choque de retóricas: la dimensión discursiva de los conflictos” Revista Ejército de Tierra Nº 837. Nº Extraordinario, diciembre 2010.

[3]Entrevista a Leila Khaled. En PISANO, Isabel: Yo Terrorista, Hablan los protagonistas. , p-285

[4]CALVO ALBERTO, José Luis. “La guerra de la percepción y la…Op.cit.

[5]Ibídem.

[6]JORDÁN, Javier y CALVO, José L.”El nuevo rostro de la guerra” Navarra, 2005, p. 197. En HERNÁNDEZ GARCÍA, Luís. Comandante. Ejército del Aire. DEM. “Choque de retóricas: la dimensión discursiva de los conflictos” Revista Ejército de Tierra Nº 837. Nº Extraordinario, diciembre 2010.

[7]CALVO ALBERTO, José Luis. “La guerra de la percepción y la…Op.cit.

[8]TIERRA: Boletín informativo del Ejército español. Nº 188. 20 de junio de 2011. “Entrevista a Rosa María Calaf” p.14.

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