Tag Archive | "Magreb y Oriente Medio"

140 CARACTERES PARA CAMBIAR ELMUNDO(II): Contradicciones de “El País” en cuanto a la importancia de las redes sociales

Tags: , , ,

140 CARACTERES PARA CAMBIAR ELMUNDO(II): Contradicciones de “El País” en cuanto a la importancia de las redes sociales

Posted on 06 marzo 2014 by admin

twitter_facebook1

Autora: Nina Wörmer

A continuación queremos presentar un análisis elaborado por la autora de este artículo sobre el uso que de las redes sociales realizó el periódico El País como fuente de información primaria en lo que hemos venido llamando rebeliones en el Mundo Árabe. Nos interesará especialmente destacar las veces y formas en las que los periodistas de este periódico se hacen eco de la información usando como referente dichas redes sociales.

De esta manera, contabilizando la aparición de este tipo de fuentes podremos comprobar si realmente podemos considerar a Facebook y Twitter como actores de incidencia política o no.

Comenzaremos nuestro análisis con la siguiente afirmación: “Cebrián: “Twitter y Facebook no son útiles para analizar y comprender una situación””[1].

Este fue el titular que encabezaba la noticia redactada por el periodista de El País, Sandro Pozzi, sobre la presentación en Nueva York del último libro de Juan Luis Cebrián, El pianista en el burdel. La rotunda afirmación del que fuera el primer director de este diario y que actualmente ocupa un puesto como consejero delegado de PRISA, intentaba rebajar la importancia que desde algunos medios y expertos[2] se le estaba dando a las redes sociales dentro de las revueltas en el Mundo Árabe.

A diferencia de la opinión expresada por Cebrián, desde diarios con gran renombre internacional como el New York Times se afirma que:

las redes de medios sociales, tales como Facebook, Twitter y YouTube, se están utilizando cada vez más por activistas y fuerzas pro democracia especialmente en Oriente Medio y el Norte de África[3],

o como destaca Peter Beaumont, periodista de The Guardian, en su artículo sobre el rol de las redes sociales en la rebelión en Túnez:

las redes sociales fueron  cruciales, comenta Koubaa. Tres meses antes de que Mohammed se prendiera fuego en Sidi Bouzid tuvimos un caso similar en Monastir. Nadie sabía de ese caso porque no se grabó. Lo que generó la diferencia entre uno y el otro caso es que las imágenes de Bouazizi se colgaron en Facebook y todo el mundo las vio[4].

Haciendo caso a las palabras de Cebrián, el diario El País no debería usar las redes sociales como fuente a la hora de informar y realizar un análisis sobre los acontecimientos relacionados con las diferentes rebeliones en el Mundo Árabe ya que no sirven para ello, siempre según la opinión de Cebrián. Para lo que sí son de utilidad, según el ex director del diario, es para convocar manifestaciones y movilizaciones varias:

Juan Luis Cebrián no negó que las redes sociales, como Twitter y Facebook, son un buen instrumento para convocar manifestaciones, como las que están detrás de los levantamientos populares en Egipto, Túnez, Libia o Yemen

Concluimos por tanto que según la opinión de Cebrián, las redes sociales son un “agitador de masas” pero de ninguna manera se les puede considerar una fuente de autoridad para la realización de informaciones sobre lo que estaba y está ocurriendo en países como Egipto, Túnez, Libia, Yemen y seguramente Siria también.

Pasaremos a ver ahora si realmente las palabras de Cebrián tienen repercusión en el trabajo realizado por el periódico El País. Para ello analizaremos, a modo de ejemplo, las noticias publicadas por el diario El País entre el 16 y 28 de febrero de 2011 sobre lo que ellos denominaron como “Ola de cambios en el mundo islámico”.

La sorpresa con la que nos topamos es que en 15 ocasiones los periodistas de este diario nombraron a Facebook, Twitter o a Internet, de forma genérica, en sus diferentes artículos.

A continuación nos haremos eco de algunos ejemplos llamativos en los que los propios periodistas del ya citado periódico de tirada nacional destacan la importancia de Internet en los actuales cambios en países como Túnez, Egipto o Marruecos.

Así,  podemos referirnos a la afirmación realizada por la  periodista Yolanda Monge que destaca que “Internet da voz a las aspiraciones de los pueblos, como han probado los casos de Túnez, Egipto o Irán[5] o a la nota enviada desde Rabat por Ignacio Cembrero en la que se dice que “Los datos fragmentarios sobre lo que es probablemente una gran matanza de civiles llegan a través de los testimonios que recogen las televisiones árabes, sobre todo Al Yazira; de las ONG de derechos humanos y también, sin pulir, desde Internet[6].

Internet se está utilizando como una fuente del mismo peso que los medios de comunicación tradicionales (como por ejemplo Al Yazira) y además, en el caso del artículo de Yolanda Monge, Internet es considerado como el altavoz del pueblo, el medio que tienen de alzar su voz y manifestar sus descontento generalizado.

Respecto a los casos concretos en los que se hace referencia directa a Facebook y Twitter debemos destacar que los diversos periodistas de El País se hacen eco de estas redes especialmente en relación a su poder de manifestación: “Las protestas habían sido convocadas por jóvenes en Facebook[7] , “En Marruecos, en cambio, el Ejecutivo contiene la respiración ante las protestas convocadas para hoy, a través de la red social Facebook[8], “En las horas previas al domingo los jóvenes convocantes en Facebook han recabado nuevas adhesiones a la convocatoria de protestas[9] o “Jóvenes anónimos habían convocado en Facebook a las protestas[10].

En algunas ocasiones también se hace uso de las redes sociales como fuente de información directa:

Varios testimonios en las redes sociales, recogidos antes de que el Gobierno cortara el acceso a Facebook y Twitter, apuntan incluso a que en algunas ciudades del este de Libia las autoridades han incitado a inmigrantes subsaharianos, a los que proporcionaron palos y armas blancas, a atacar a los manifestantes[11].

En este caso concreto la única fuente en la que se fundamenta el periodista para realizar estas afirmaciones tan duras es en los post realizados en las redes sociales, sin contrastar esta información con otras fuentes de verificación. Algo parecido ocurre en otro artículo en el que se afirma que “Los pocos testimonios de la revuelta en las calles de la capital vinieron de la red social Twitter[12].

En los dos casos expuestos anteriormente, los periodistas basan su información únicamente en lo que se escribe a través de las redes sociales. Si recordamos la afirmación de Cebrián y aplicamos su teoría a la práctica periodística de “su diario” tendríamos que considerar que el periódico El País está realizando un análisis superficial y no válido según los propios criterios del consejero delegado del grupo mediático PRISA.

El caso más llamativo nos lo encontramos en un artículo publicado el 27 de febrero en El País y en el que el periodista hace uso de una foto difundida por Twitter y fundamenta la noticia que la acompaña con opiniones expresadas en el chat y los comentarios que un internauta, Ali Tweel, escribe en Twitter[13]. ¿Es esto periodismo, señor Cebrián?

Así, después de haber destacado las múltiples ocasiones en las que los periodistas de El País han utilizado a Twitter, Facebook o a Internet de forma genérica como fuente de información (en algunos casos como única fuente de verificación) y como principal actor-motor de las numerosas manifestaciones y protestas llevadas a cabo por la población de Túnez, Marruecos o Libia, la contundente afirmación de Cebrián pierde toda su fuerza y validez.

Mientras él mantiene que las redes sociales no son válidas para hacer un análisis de las diferentes rebeliones que se están produciendo en el Mundo Árabe, sus periodistas las utilizan para informar a los lectores, ¿o acaso no informan por usar estas fuentes?

Esa respuesta la tendrá que dar cada uno de los lectores del periódico. No se debe caer en falacias, como adjudicar a las redes sociales el papel de causante de estas rebeliones, ni tanto ni tan poco. Dicho esto, lo que no se puede negar es que los pueblos de diferentes países del Mundo Árabe se han levantado exigiendo un cambio. Tal y como destaca Jesús Núñez, director del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH), y experto en Magreb:

El alto nivel de corrupción, ineficiencia y afán represivo de los regímenes de la zona, así como la permanente insatisfacción de las necesidades básicas de un amplio porcentaje de una población, por otro lado, mayoritariamente joven y sin expectativas de poder desarrollar una vida digna, son componentes estructurales de la situación que explica las actuales movilizaciones[14].

Las redes sociales e internet no son, por supuesto, las principales causantes de las rebeliones, son los ciudadanos y ciudadanas de los diferentes países los artífices de estas acciones pero, lo que tampoco se puede hacer es anular estas herramientas comunicacionales dentro de la actual ola de cambios en una parte del mundo. Gracias a ellas se han acelerado y potenciado las movilizaciones y la difusión de los acontecimientos acaecidos en la región y se han logrado cambios importantes, sin entrar a valorar si para mejor o para peor.

Como decía la pancarta de una manifestante en El Cairo: ¿Quién tiene miedo a Twitter?


[1] POZZI, Sandro: “Cebrián: “Twitter y Facebook no son útiles para analizar y comprender una situación”, El País, 24 de marzo de 2011, [en línea] http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Cebrian/Twitter/Facebook/utiles/analizar/comprender/situacion/elpepisoc/20110324elpepisoc_10/Tes

[2] Jesús Núñez destaca que “gracias a medios como Facebook y Twiter la población no solo logra saber lo que ocurre en cada rincón de su país (y alrededores), sino organizar sus movimientos y reforzar su sensación de que no están solos en su lucha”. NÚÑEZ, Jesús: “Apuntes de urgencia sobre la oleada de cambios en el mundo árabe”, [en línea]

http://www.fundacioncarolina.es/es-ES/nombrespropios/Documents/NPN%C3%BA%C3%B1ez1103.pdf p.3.

[3] PRESTON, Jennifer: “Ethical Quandary for Social Sites”, The New York Times, 27 de marzo de 2011 [en línea] http://www.nytimes.com/2011/03/28/business/media/28social.html?_r=1&scp=11&sq=facebook%20twitter%20middle%20east&st=cse

[4] BEAUMONT, Peter: “The truth about Twitter, Facebook and the uprising in the Arab world”, The Guardian, 25 de febrero de 2011, [en línea] http://www.guardian.co.uk/world/2011/feb/25/twitter-facebook-uprisings-arab-libya?INTCMP=SRCH

[5] MONGE, Yolanda: “La diplomacia del siglo XXI sube a la Red”, El País, 16 de febrero de 2011, [en línea] http://www.elpais.com/articulo/internacional/diplomacia/siglo/XXI/sube/Red/elpepiint/20110216elpepiint_5/Tes

[6] CEMBRERO, Ignacio: “Gadafi lanza al Ejército contra el pueblo”, El País, 22 de febrero de 2001 [en línea] http://www.elpais.com/articulo/internacional/Gadafi/lanza/Ejercito/pueblo/elpepiint/20110222elpepiint_2/Tes

[7] CEMBRERO, Ignacio: “Miles de marroquíes piden reformas al rey”, El País, 21 de febrero de 2011, [en línea] http://www.elpais.com/articulo/internacional/Miles/marroquies/piden/reformas/rey/elpepiint/20110221elpepiint_1/Tes

[8] CEMBRERO, Ignacio: “Las protestas se extienden por el Magreb”, El País, 20 de febrero de 2011, [en línea] http://www.elpais.com/articulo/internacional/protestas/extienden/Magreb/elpepiint/20110220elpepiint_2/Tes

[9] Ibídem.

[10] CEMBRERO, Ignacio: “El Día de la Ira en Libia se salda con varios muertos por disparos”, El País, 18 de febrero de 2011, [en línea] http://www.elpais.com/articulo/internacional/Dia/Ira/Libia/salda/varios/muertos/disparos/elpepiint/20110218elpepiint_8/Tes

[11] CEMBRERO, Ignacio: “El ejército intenta aplastar a sangre y fuego la mayor revuelta contra Gadafi”, El País, 19 de febrero 2011, [en línea] http://www.elpais.com/articulo/internacional/Ejercito/intenta/aplastar/sangre/fuego/mayor/revuelta/Gadafi/elpepiint/20110219elpepiint_5/Tes

[12] DE CÓZAR, Álvaro: “La rebelión estalla en Trípoli”, El País, 26 de febrero de 2011, [en línea] http://www.elpais.com/articulo/internacional/rebelion/estalla/Tripoli/elpepiint/20110226elpepiint_1/Tes

[13] A.M. y N.G: “Compartimos la comida y la gasolina que nos quedan”, El País, 27 de febrero de 2011. [en línea] http://www.elpais.com/articulo/internacional/Compartimos/comida/gasolina/nos/queda/elpepiint/20110227elpepiint_2/Tes

[14] NÚÑEZ, Jesús: “Apuntes de urgencia sobre la oleada de cambios en el mundo árabe” Op. cit. p.2.

www.pdf24.org    Enviar artculo en formato PDF   

Comments (0)

140 CARACTERES PARA CAMBIAR EL MUNDO (I): Impacto de las redes sociales en las rebeliones árabes

Tags: , , ,

140 CARACTERES PARA CAMBIAR EL MUNDO (I): Impacto de las redes sociales en las rebeliones árabes

Posted on 04 febrero 2014 by admin

 Redes Sociales

Autora: Nina Wörmer

Las rebeliones llevadas a cabo por las sociedades de Túnez, Egipto, Libia, y actualmente Siria, en su lucha por mejorar las condiciones de vida y en contra de los sistemas políticos de sus respectivos países, han puesto de manifiesto el importante rol que juegan las redes sociales en las movilizaciones políticas y sociales del siglo XXI, especialmente en la región que conocemos como Mundo Árabe.

Es importante reflejar el impacto que internet tiene a lo largo del planeta para después medir, hasta donde nos sea posible, el impacto de las redes sociales como actores de incidencia política en lo que vamos a denominar como rebeliones en el Mundo Árabe.

El siguiente gráfico nos muestra el porcentaje de población, según regiones, que cuenta con acceso a internet:

penetracion_mundial_a_internet_por_continentes

Este gráfico nos muestra la diferencia en cuanto al acceso a Internet entre los llamados países desarrollados y los países del Sur.  Mientras que en las regiones “desarrolladas” podemos hablar de un acceso que alcanza el 70% de la ciudadanía, en los países del Sur la media será de un 31, 5%.

Si entramos a detallar la presencia de internet en la región que nos ocupa en este artículo, debemos destacar que el acceso por parte de los ciudadanos del Mundo Árabe se sitúa por encima de la media mundial, si bien hay que tener en cuenta las grandes desigualdades entre los países de esa región.

 Acceso a Internet en algunos países del Mundo Árabe[1]

Acceso a internet M.A

Podemos observar y constatar un aumento llamativo en todos los países que hemos clasificado en la tabla anterior, si bien es cierto que llama especialmente la atención el vertiginoso incremento en países como Siria o Marruecos, seguidos por otros como Túnez, Egipto o Yemen.

 

A la hora de analizar la presencia de internet en la población de esta región no podemos únicamente destacar el aumento entre los años 2000 y 2009, sino que tenemos que tener en cuenta el impacto que internet tenía a principios del milenio. Este dato es especialmente significante en casos como el de los Emiratos Árabes Unidos que, si bien “sólo” ha aumentado un 297% respecto al año 2000, cuenta con un porcentaje de acceso a internet muy superior a la media mundial.

Actualmente, según cifras de Naciones Unidas, más de 7.1 billones de personas son habitantes del planeta. De todas ellas más de 145 millones son usuarias de la red social Twitter, mientras que en el caso de Facebook se sobrepasaron los 500 millones en el año 2010[1].

Lo que nos vienen a indicar los datos anteriormente mencionados es que, si bien el promedio mundial de acceso a internet alcanza el 34%, sólo un 10% del total de usuarios utiliza las redes sociales de Twitter y Facebook.  Lógicamente no podemos tomar esta cifra como “real” si tenemos en cuenta los datos que hemos expuesto anteriormente: un 70% de la población de los países desarrollados tiene acceso a esta herramienta on-line, mientras que en los países del Sur sólo un 31.5% puede conectarse a internet.

Esta realidad nos demuestra claramente que internet sigue siendo un medio de comunicación en manos de una élite de la sociedad mundial y como tal, a día de hoy sigue siendo un canal de expresión e información limitado.

Bien es cierto que, tal y como hemos podido observar en la anterior tabla, se está dando un aumento muy significativo respecto al uso de internet, pero habría que matizar y ver qué parte de la sociedad de cada uno de los países puede utilizar esta “autopista de la información”. No es lo mismo ser un estudiante universitario en El Cairo que vivir en una región rural en Egipto. No es lo mismo tener acceso a internet desde el propio domicilio que sólo poder acceder a este servicio de forma esporádica cuando se visite un ciber-café.

Teniendo en cuenta estas limitaciones y el acceso restringido a internet, tenemos que dejar claro que, sin lugar a duda, está democratizando la información a nivel mundial.

Los recientes acontecimientos en Túnez, Egipto, Libia o Siria son un claro ejemplo de ello: los 140 caracteres que tiene a su disposición un usuario de la red social Twitter para expresar su opinión han logrado difundir mensajes claves para estas revueltas. Es la inmediatez con la que se divulgan estos llamamientos la que lleva al éxito los mensajes lanzados al mundo. El tan llamado “ciberactivismo” es un vehículo útil de coordinación de la sociedad civil, un canal para comunicarse y organizarse con un fin común: el cambio.

De hecho, el arrinconamiento al que se han visto sometidos los medios de comunicación no oficiales en países como Túnez, Egipto o Siria ha conllevado a potenciar las redes sociales y convertirlas así en un canal de información alternativo.

Debemos entender que en estas redes existe un intercambio constante de información, de opinión, de propuestas y de puesta en marcha de acciones que buscan congregar al mayor número posible de usuarios. Así, el usuario se da cuenta de que no es el único que apoya una propuesta y se siente amparado por el conjunto. El funcionamiento de estas redes es un claro ejemplo de que si bien uno sólo no puede cambiar el mundo, muchos “unos” sí pueden.

En este sentido cabe mencionar la figura de Mohamed Bouazizi, un ciudadano tunecino que se prendió fuego para protestar contra la corrupción que campa a sus anchas en su país. Seguramente, hace 50 años la figura de Bouazizi no hubiera tenido la misma repercusión mediática y política que ahora debido a la ausencia de medios de comunicación on-line. De hecho, la circulación masiva de los videos, grabados por testigos de su acción, hicieron estallar la llamada “Primavera árabe”. La muerte de Bouazizi, vista por unos pocos in situ y por millones a través de diferentes canales de internet es un claro ejemplo del efecto multiplicador de este medio.

Los logros que se han obtenido a través de estas herramientas on-line son realmente llamativos, especialmente al haber funcionado como catalizadores de las protestas, no sólo en los países en los que se estaban desarrollando, sino también a nivel global.

Así por ejemplo, a través de Facebook, otra de las redes que han sido un motor importante para el levantamiento de la sociedad civil en algunos países del Magreb, se logró convocar a más de 800.000 usuarios de la red a participar en una marcha virtual en apoyo a los manifestantes egipcios en 2011.

Otro ejemplo que demuestra la gran utilidad de este tipo de medios on-line en la era de la globalización es la siguiente afirmación realizada por un manifestante en El Cairo en 2011: “Utilizamos Facebook para organizar las protestas, usamos  Twitter para coordinarnos y YouTube para contar nuestra realidad al mundo”.

Podemos afirmar que para los gobiernos de los países en los que se están llevando a cabo estas revueltas, internet es una clara amenaza. Así, por ejemplo, el gobierno egipcio interrumpió los servicios de internet y de telefonía móvil para intentar frenar la difusión de mensajes lanzados desde este medio.

En el caso sirio, desde 2012 los cortes de internet han sido numerosos, en algunos casos los mismos han durando hasta 19 horas. Pero en Siria, internet juega un doble papel, ya que en este país se está haciendo uso de este medio tanto desde el gobierno sirio como por parte de los rebeldes. Así, Bashar al Asad, creó una cuenta de Twitter y de YouTube para lanzar mensajes a sus seguidores, mientras que las fuerzas rebeldes hacen llegar mensajes al presidente a través de estos medios.

Mientras, en Libia se bloqueó el acceso a la página de You Tube después de que se colgaran unos vídeos de la familia de Gadafi y de las manifestaciones y durante algunos días, al igual que en Egipto, se ha llegado a la suspensión total de la red. Lógicamente no podemos caer en la falacia de pensar que todo lo que se publica en internet es verdad, ni mucho menos, pero la finalidad de este artículo no es entrar a valorar este aspecto.

Para dar algunos datos respecto a la presencia e importancia de las redes sociales dentro del desarrollo de las rebeliones llevadas a cado en diferentes países del Magreb y Oriente Medio debemos hacer referencia a un estudio llevado a cabo por la Universidad de Washington.

Según los datos de dicha investigación, llevada a cabo por Phil Howard, la semana antes de que el presidente egipcio Hosni Mubarak renunciara a su cargo, debido a las fuertes presiones sociales, el número de tweets enviados desde Egipto y el resto del mundo en los que se hacía referencia a la necesidad de un cambio político en el país árabe aumentaron de 2300 diarios a 230.000 mensajes al día. El mismo efecto se pudo atestiguar en la cantidad de videos que mostraban las manifestaciones: los 23 vídeos más visionados sobre las protestas en Egipto alcanzaron alrededor de 5.5 millones de visitas.

Después de dar sólo algunos ejemplos de la implicación de internet y redes sociales como Facebook y Twittert  queda claro que las redes sociales se están convirtiendo en un elemento político a tener en cuenta tanto para los que, desde las bases, quieren rebelarse contra el poder o las injusticias de sus gobiernos, como para los que están en el poder y quieren aferrarse a él.

Las redes sociales son una nueva herramienta política y social clave que si bien aún no está al alcance de toda la población mundial, bien utilizada puede hacer cambiar la historia de muchas vidas y alterar, aunque sea sólo un poco, el rumbo de la historia.



[1] La autora no ha encontrado datos fiables y contrastados más cercanos en el tiempo.

PDF24    Enviar artculo en formato PDF   

Comments (0)

PALESTINA: EL BOICOT ENTRA EN JUEGO

Tags: , ,

PALESTINA: EL BOICOT ENTRA EN JUEGO

Posted on 10 junio 2013 by admin

Foto: Manu Sánchez

 

 

 

 

 

 

 

 

Autor: Andrés Domínguez Sahagún

La esperada dimisión del primer ministro palestino Salam Fayyad el mes de abril de 2013 ha vuelto a poner de manifiesto las crecientes presiones exteriores e interiores soportadas por la Autoridad Nacional Palestina desde su creación en 1994.

Durante los 6 últimos años al frente del gobierno palestino basado en Cisjordania, el llamado pragmatismo político de Fayyad se ganó una enorme popularidad entre los gobiernos occidentales. Su apuesta por la “Intifada Blanca”, su predisposición a acabar con cualquier tipo de resistencia violenta a la ocupación israelí y el liderazgo mostrado en la lucha contra Hamás venían de la mano de un discurso liberal que vaticinaba la creación de un futuro Estado palestino gestionado de manera eficaz y abierto a las inversiones extranjeras. Todo aparentemente correcto, incluso para Simón Peres y buena parte de la prensa israelí, que llegó a calificarle como el “Ben Gurión palestino”.

Su fama en el exterior explica su escasa credibilidad dentro de los Territorios Palestinos Ocupados. Los dos escaños logrados en las elecciones de 2006 por su partido Tercera Vía siguen siendo a día de hoy su mayor aval democrático. Las colaboraciones de su gobierno de facto con la CIA e Israel en aras de garantizar la seguridad de los segundos, su destacado papel en el golpe de Estado de junio de 2007 y las continuas claudicaciones a las presiones internacionales también han jugado en su contra. El simbólico triunfo que supuso la aceptación de Palestina como Estado observador en Naciones Unidas y el acuerdo de reconciliación alcanzado con Hamás en 2011 han resultado insuficientes para mitigar la indignación de una población que, asolada por la violencia de la ocupación israelí, ve en el movimiento islamista al legítimo abanderado de su lucha por alcanzar un Estado independiente.

La fractura entre la sociedad civil palestina y sus representantes se ha forjado a golpe de Intifada sofocada. Las demandas de la comunidad internacional en materia de seguridad, normalmente vinculadas a la concesión de fondos, han ido limitando el papel de las instituciones públicas palestinas al de gestores administrativos, y a veces militares, de la ocupación. Como consecuencia, la población palestina ha acabado percibiendo a sus líderes tradicionales como meros capataces de una plantación.

Con semejantes credenciales, el fiasco del proyecto de Fayyad parece entreabrir la puerta a un mejor entendimiento entre las distintas facciones palestinas, al tiempo que entorpece, al menos a corto plazo, las relaciones con el exterior. En medio de crecientes rumores sobre la posibilidad de una tercera Intifada, también expone los límites del impacto que cualquier tipo de estrategia palestina pueda tener para acabar con la ocupación. Ante la falta de resultados de las dos Intifadas anteriores y de cualquier tipo de resistencia (violenta y pacífica) a los ocupantes, Fayyad propuso una política diseñada a gusto de Occidente y fundamentada en la mejora de la gobernabilidad, la seguridad y el desarrollo capitalista, con miras al establecimiento de un Estado palestino independiente a finales de 2011.

Pero tampoco cuajó. Las distintas estrategias palestinas para establecer su Estado han ido dándose de bruces con la evidente falta de voluntad política de los gobiernos israelíes por llegar a cualquier tipo de acuerdo basado en la legalidad internacional, ya sea entendida como la suma de las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en torno al conflicto árabe-israelí, o como el cumplimiento de las distintas Convenciones de Ginebra que Israel no ha llegado a firmar.

La Operación Plomo Fundido de 2009 en la que murieron 10 israelíes y más de 1.400 palestinos constituye la más reciente muestra de la enorme diferencia de poder y autonomía política que separa a ambos pueblos. Este desequilibrio de fuerzas ha malogrado las variopintas estrategias de emancipación palestinas, ya sean de naturaleza colaboracionista o revolucionaria. La superioridad militar del Estado sionista y sus sólidas relaciones con Occidente también le han permitido implementar un continuo proceso de judeización de la Palestina histórica que desde 1948 ha necesitado de la perpetración de crímenes de guerra y la violación sistemática de los derechos humanos de la población palestina. La limpieza étnica acometida por Israel en 1948 y descrita con detalle por los historiadores israelíes Ilan Pappé y Benny Morris, entre otros, significó la expulsión de más de 700.000 palestinos de sus hogares.  Con ello, Israel se aseguró una superioridad numérica de emigrantes que permitiría construir un Estado nación mayoritariamente judío. A lo largo de los últimos 65 años, el gobierno israelí ha perfeccionado los métodos de control étnico tanto dentro de su Estado como en los Territorios Palestinos Ocupados, haciéndolos más sutiles y más digeribles por la opinión pública internacional. La destrucción de casas, pozos de agua y campos de olivos, la expropiación forzosa de tierras y recursos naturales, las restricciones sobre el comercio y la movilidad forman parte del día a día de las personas palestinas y son semanalmente documentadas por multitud de organismos observadores, Naciones Unidas entre ellos.

En este contexto, los tenues cambios sociopolíticos acaecidos en el seno de la potencia ocupante tienen bastante más impacto en la vida de la población palestina y en el devenir del conflicto que las escuálidas políticas de contención impulsadas por la ANP.

Sorprende por ello el escaso eco mediático de los resultados arrojados por las últimas elecciones legislativas israelíes, celebradas el 22 de enero de 2013. La victoria de la derecha, en el poder desde 2001, y las tradicionales dificultades del gobierno para alcanzar la mayoría absoluta en la Knesset han pasado de puntillas sobre las portadas de nuestros periódicos invernales. Tampoco ha tenido mayor repercusión el reciente rechazo israelí a la enésima propuesta para retomar las negociaciones con la ANP, esta vez traída por Estados Unidos de la mano de John Kerry.

No obstante, la composición del actual parlamento israelí puede arrojar claves valiosas para entender la evolución de sus políticas en los Territorios Palestinos Ocupados y sus (cada vez menos) disimuladas reticencias a buscar una paz justa y duradera, tal como la definía la Resolución 242 del Consejo de Seguridad.

La radicalización del sionismo

En un sistema electoral con un único distrito nacional, el fragmentado parlamento israelí funciona como un fiel indicador de la evolución ideológica y étnica de su población. A pesar de la continua formación y disolución de partidos políticos, tras el fracaso de los Acuerdos de Oslo se puede apreciar un claro proceso de derechización del sionismo que se hace patente en discursos cada vez más favorables a la reconquista del Eretz Israel bíblico.  La vuelta a las fronteras de 1967, defendidas por el partido laborista israelí hasta bien entrados los años 90, o el estatus compartido de Jerusalén, son a día de hoy anatemas compartidos por la gran mayoría de la Knesset.

Esta radicalización responde a varios motivos. Aunque la caída del laborismo en la primera década del Siglo XXI sí puede atribuirse en parte al desencanto de su electorado con el fracaso de las negociaciones con los palestinos, el giro a la derecha responde en mayor medida a la evolución demográfica de Israel. El aumento constante de colonos en Cisjordania, hoy en torno al medio millón, y la mayor fertilidad de los matrimonios religiosos (superior a los 5 hijos por pareja) contrasta con la disminución del peso demográfico de las familias laicas y progresistas, menos interesadas en crecer y multiplicarse.

En las dos  últimas elecciones, el lugar reservado para la primera fuerza progresista, tradicionalmente laborista, ha sido usurpado por el centro laico pro-colonización (Yesh Atid, Kadima, Hatnuah) con más de medio millón de votos. Mientras, un coro de partidos de extrema derecha (ultra-religiosos, ultra nacionalistas o ambas cosas a la vez) continúa creciendo y adquiriendo mayor peso en la formación de cada nuevo gobierno.

El giro a la derecha iniciado con la elección de Ariel Sharon en marzo de 2001 se ha visto consolidado en estas últimas elecciones, por la victoria de la coalición Likud-Beitenu, formada por el Likud del primer ministro Benjamin Netanyahu, e Israel Beitenu, liderado por Avigdor Lieberman. El Likud aglutina al nacionalismo que nunca ha ocultado su deseo (ferviente) de anexionarse Cisjordania. Su primer ascenso al poder en 1977 recogió el desencanto de los judíos mizrahim (magrebíes y orientales) hacia la elite de izquierdas que había gobernado el país desde 1949. Tras el fracaso de la Cumbre de Taba en 2001, su disputada hegemonía se ha ido nutriendo tanto del escepticismo del votante medio israelí hacia cualquier tipo de acuerdo con los palestinos como del mencionado peso de los medio millón de colonos que pueblan hoy Cisjordania.

Por su parte, Israel Beitenu representa el ascenso de una nueva versión radicalizada de sionismo construido sobre las oleadas de emigrantes soviéticos llegados a Israel tras el derrumbe de la URSS. Tal como ocurrió con los mizrahim en los años 70 y con otros muchos grupos étnico-religiosos israelíes, los recién llegados se han agrupado en torno a un nuevo partido político que representa sus intereses y defiende su identidad judeo-israelí.  Su eslogan “sin lealtad, no hay ciudadanía” y su plan para el intercambio de población entre colonos y palestinos que viven en Israel muestran claramente sus reticencias a compartir calles y tiendas con sus vecinos.

El establecimiento de esta alianza se ha visto reforzado por el constante crecimiento  de los partidos de corte nacional-religioso, como “la Casa Judía” (11 escaños), Shas (11 escaños) o Yahadut Hatorah (7 escaños). Entre los tres doblan los votos recibidos por el laborismo.

La lucha contra el Apartheid

La consolidación de estas formas de sionismo de derechas tanto fuera como dentro de la Knesset, unida al apoyo que Estados Unidos y la Unión Europea han venido prestando a Israel en las últimas décadas, está acelerando el proceso de reclusión forzada de la población palestina ocupada en ciudades sitiadas y sin acceso a los recursos necesarios para sobrevivir sin ayuda externa. Al mismo tiempo, está permitiendo el aumento de la segregación social, educativa y legal de los palestinos que viven dentro del Estado Israel, a los que se les sigue prohibiendo alquilar y comprar el 93% de la tierra israelí.

Este cúmulo de discriminaciones, algunas explícitas por ley, otras aplicadas a través de órdenes militares justificadas por razones de seguridad, ha cimentado la instauración de un régimen de Apartheid en el que la condición de no-judío supone una merma más que considerable del ejercicio de los derechos humanos y políticos de la población palestina.

Ante la escasa capacidad de actuación de sus líderes y la permisividad mostrada por el Consejo de Seguridad de NNUU y la Unión Europea, en 2005 varias organizaciones de la sociedad civil palestina lanzaron un llamamiento a la comunidad internacional, gobiernos incluidos, para aplicar medidas de boicot, desinversiones y sanciones contra Israel de la misma forma que ya lo hiciera en los años 70 y 80 contra el régimen sudafricano.

Desde su nacimiento, la campaña de boicot económico, político, cultural y deportivo ha encontrado fuertes barreras dentro y fuera de los Territorios Ocupados. Dentro, la ruptura de los vínculos laborales que se han ido tejiendo entre ocupantes y ocupados implica el aumento de la vulnerabilidad de la población palestina, que en muchos casos depende de empresas israelíes. Esta vulnerabilidad se ha visto aumentada después de que la Knesset aprobara en julio de 2011 una severa ley que criminaliza el apoyo de cualquiera de sus ciudadanos al boicot, sean judíos o no.

Fuera, a la férrea oposición del lobby sionista y la consecuente desgana de los gobiernos occidentales hay que sumar el papel de los medios de comunicación occidentales que, salvo en casos de sangrante evidencia, tienden a retratar la Ocupación como el resultado de un conflicto entre entidades culturales opuestas condenadas a no entenderse.

Aun así, tras 8 años de existencia, la campaña de boicot, desinversiones y sanciones empieza a dar sus frutos. La temprana adhesión de los sindicatos y universidades británicas ha sido refrenada por la formación de redes de apoyo por todo el mundo. Este mismo mes de abril hemos visto cómo 12 ministros de la UE recomendaban replicar la decisión de los gobiernos de Dinamarca, Gran Bretaña, Sudáfrica y Holanda de etiquetar con un distintivo los productos producidos en los asentamientos israelíes. Si bien esta medida no constituye en modo alguno una prohibición a la distribución de dichos productos, sí implica la transformación de una retórica tradicionalmente contraria a la ocupación en actos de presión que, tal como solicitaba la sociedad civil palestina, permitan salvaguardar sus derechos humanos y políticos.

En los próximos años, la profundidad y solidez de este tipo de acciones gubernamentales dependerán en buena medida de la presión que ejerza la opinión pública internacional. Los mecanismos de boicot existentes permiten aumentar su influencia en instituciones y medios de comunicación con una eventual renuncia a consumir productos israelíes. Sin esta contribución de la comunidad internacional, el sueño de una paz justa para ambos pueblos parece condenado a continuar preso en otra tanda de frustrantes negociaciones que servirán de banda sonora a la última fase de la conquista de Cisjordania.

PDF24    Enviar artculo en formato PDF   

Comments (0)

NUBES NEGRAS EN LA PRIMAVERA SIRIA

Tags: , ,

NUBES NEGRAS EN LA PRIMAVERA SIRIA

Posted on 20 mayo 2013 by admin

Autor: Diego Represa, @diegorepresa en http://bit.ly/12PrAja

Autor: Diego Represa

La revolución siria contra el régimen de Bashar al-Assad ha cumplido recientemente su segundo aniversario. En 24 meses el país se ha visto arrastrado a una dramática guerra civil que está dejando tras de sí más de 70.000 muertos y medio millón de refugiados y desplazados internos1. Sin embargo, la situación actual no parece dejar entrever un final cercano sino más bien un enquistamiento de las hostilidades que desde luego traerán consecuencias para su futuro inmediato.

¿Revolución o Yihad?

En el contexto de las llamadas “primaveras árabes” que sacudieron Oriente Medio en 2011, Siria no supuso una excepción y su revolución comenzó con una serie de protestas pacíficas que clamaban por nuevas reformas y una apertura democrática del país. Sin embrago, tras el ansia reformista subyace un conflicto de carácter sectario en donde una población mayoritariamente sunní se enfrenta a una élite alauí y otras minorías, precisamente beneficiarias del status quo que otorgaba la laicidad del gobierno del partido Baaz, y que tiene como protagonista un movimiento político y religioso representado por la Hermandad Musulmana, en el exilio y clandestinidad desde 1982 y que ansía derrocar al gobierno para establecer un estado islámico.

Así pues, entre los representantes más característicos de la oposición armada encontramos dos contingentes ideológicamente diferenciados:

El origen del principal grupo se remonta al llamado “Ejército de Oficiales Libres”, una pequeña fuerza compuesta por desertores del ejército sirio que se negaron a reprimir a la población durante los primeros días de las protestas. Con el tiempo, aglutinaron bajo su mando a otros oficiales e instaron a los demás soldados a desertar y formar parte del Ejército Libre Sirio (ELS). Su proclama es sencilla, derrocar a Bashar al-Assad a quien consideran un traidor por ordenar a su ejército abrir fuego contra población civil. Entre sus postulados destaca el mantenimiento de la unidad nacional tras la caída del gobierno, respetando en todo caso la multi-confesionalidad de la que siempre ha hecho gala el país.

Sin embargo, el ELS está lejos de ser un “ejército” al uso. En su mayor parte está nutrido de ciudadanos cuyo único adiestramiento militar se limita al servicio obligatorio de tres años impuesto por el régimen desde hace décadas. Se trata pues de personas, muchas de ellas voluntarias, algunas muy jóvenes y otras muy ancianas, mal equipadas y con una cadena de mando muy frágil, susceptible de romperse si la balanza se termina poniendo en contra. El armamento del que disponen está compuesto por los arsenales hallados tras los golpes de mano efectuados contra cuarteles y comisarías en el transcurso de la insurrección, en su mayoría fusiles de asalto AK-47, lanza-granadas RPG, y ametralladoras de largo calibre 12.7mm, montadas sobre vehículos ligeros pick-up. Carecen pues, salvo alguna excepción, de blindados y carros de combate, así como de manpads o elementos que puedan neutralizar la evidente superioridad aérea del régimen.

Por otro lado, se encuentran las fuerzas yihadistas que escapan a la cadena de mando del ELS pero que, en ocasiones, toman parte en operaciones conjuntas. Son grupos independientes que predican una ideología islámica sunní militante y excluyente. Milicias como Jabhat al-Nusra (El Frente de la Asistencia) o Ahrar al-Sham (Movimiento Islámico de la Gran Siria), son facciones que integran a combatientes experimentados, muchos de ellos extranjeros que han servido como muyahidín en conflictos anteriores como Afganistán, Iraq, Somalia o Libia y que por tanto funcionan con una gran precisión operativa, ya sea realizando asaltos contra posiciones del ejército regular o efectuando atentados contra objetivos políticos tras la propia línea de frente.

Ideológicamente, en cuanto al futuro del país se refiere, estos dos grupos chocan diametralmente. Unos abogan por mantener la multi-confesionalidad; los otros por la instauración de un estado islámico. Sin embargo, hoy por hoy, las facciones yihadistas gozan de un peso y consideración demasiado importantes en las operaciones como para que el Estado Mayor del ELS se permita el lujo de enfrentarse abiertamente a ellas aunque cada vez son más los sirios que comentan que, de derrumbarse el gobierno de al-Assad, habrá luego una nueva guerra entre facciones.

El pasado 11 de noviembre de 2012, en una reunión celebrada en Doha (Qatar) se confirmó el nuevo cargo de Ahmad Mouaz al-Khatib Al-Hasani como líder de la Coalición Nacional de las Fuerzas de Oposición de la Revolución Siria (CNFORS). Este geólogo y profesor, fue el antiguo imam de la mezquita Omeya de Damasco, un activista que ya en tiempos de Hafez al-Assad se mostraba como un duro azote del gobierno Baazista. El cónclave aglutinó a la mayor parte de la oposición, incluido el Consejo Nacional Kurdo y fue reconocida por los más de 80 miembros integrantes del Grupo de Amigos de Siria, entre ellos la Unión Europea en bloque y EE.UU.

Sin embargo, fuera de esta coalición quedaron los grupos más extremistas ya mencionados como Jabhat al-Nusra, el Frente Islámico Sirio y los grupos adscritos a él como Ahrar al-Sham, la Brigada Al-Haqq en Homs, el Movimiento Islámico Al-Fajr en Alepo, Ansar Al-Sham en Latakia, Jaysh Al-Tawhid en Deir el-Zor y la Brigada Abd al-Muttalib en Damasco.2

Las razones de dejar fuera a estos grupos obedecen fundamentalmente a motivos políticos y quizás a presiones externas de sus aliados occidentales quienes consideran a muchos de ellos como organizaciones terroristas y observan con preocupación la creciente radicalización islámica del país. Sin embrago, en una de sus primeras comparecencias, al-Khatib expresó públicamente su petición a los Estados Unidos y la Unión Europea para sacar al Frente al-Nusra y al Frente Islámico de su lista negra.3

Así pues, no parece descabellada la posibilidad de que la guerra despoje a la revolución de sus aires más aperturistas y se enfrasque aun más en la oleada islamista que está sacudiendo las también llamadas “primaveras verdes”4 en alusión al color característico del Islam, bajo el manto de los nuevos gobiernos de la Hermandad Musulmana que pretenden instaurar estados islámicos suníes con estrictas versiones de la sharia.5

Inestabilidad y armas químicas: Una mala combinación

A corto plazo, más allá de la hipotética lucha por el poder que pueda suceder tras la caída del régimen, lo que preocupa a muchos analistas es el inevitable caos producto de la inestabilidad del gobierno.

Actualmente el conflicto se resume en un frente estático de dos contendientes exhaustos que han aprendido de una guerra, fundamentalmente urbana, que tomar la iniciativa supone correr más riesgos. A raíz de las derrotas sufridas en verano, el régimen ya no realiza asaltos de infantería en el interior de las ciudades por miedo a tener más deserciones. En su lugar prefiere continuar hostigando con morteros y artillería y realizando escaramuzas con blindados. Por su parte, la oposición, cansada y con pocas ayudas externas (Qatar y Arabia Saudí), cuenta cada bala que dispara mientras va estrechando el cerco a las principales ciudades como Alepo o Homs, convertidas hoy en escenarios de puntería para los francotiradores de los dos bandos.

Esta presión que inevitablemente ha hecho que el régimen sea incapaz de controlar amplias zonas de su territorio nacional es un factor a tener en cuenta. El gobierno de al-Assad ha reiterado en ocasiones que dispone de un arsenal de armas químicas que estaría dispuesto a utilizar6 como último recurso. Sin embargo, aunque es una amenaza que no se debe tomar a la ligera, parece más razonable entender este gesto como una medida de demostración de fuerza para disuadir a cualquier país de mostrar su apoyo a los grupos opositores. El uso de armas químicas cargadas en misiles Scud o M-600 sobre una oposición dispersa e integrada entre la población civil, no ofrece un blanco fácil y rentable a la vez que la muerte masiva de civiles supondría la condena internacional y la gota que colmaría el vaso, pudiendo desencadenar una intervención internacional.7

No obstante, existe un riesgo todavía mayor. La posibilidad de que, una vez desmoronado el régimen, el arsenal de armas de destrucción masiva caiga en manos de grupos yihadistas; es un hecho que pondría en jaque a toda la región. La capacidad armamentística de Siria supone un inapreciable botín para muchos grupos que hoy combaten al régimen de al-Assad, pero que el día de mañana podrían suponer una amenaza a tener en cuenta para el gobierno de Israel. Por este motivo, y sin esperar a un desenlace en el conflicto sirio, el país hebreo ha tomado parte activa en el conflicto, lanzando ataques unilaterales en varias ocasiones contra objetivos estratégicos. Según apuntan fuentes diplomáticas, se trataría de material antiaéreo destinado a la milicia chií libanesa de Hezbolá. Aunque como de costumbre, Tel Aviv ni confirma ni desmiente este tipo de acciones.8

La conexión alauita

Cualquier pronóstico sobre la resolución del conflicto es hoy por hoy demasiado aventurado. Sin embargo, aunque el curso de los acontecimientos no deje ver un desenlace cercano sí podemos apuntar ciertos finales que podrían llegar a darse. Si el conflicto llega, como es previsible en los próximos meses, hasta la capital damascena, cabe considerar la situación en la que el gobierno ponga rumbo a una región segura del país y se refugie en el último bastión donde la población todavía le guarde lealtad. Este lugar sería la ciudad de Latakia, una región próspera a orillas del Mediterráneo entre Turquía y el norte del Líbano, de mayoría alauita y cuna de la familia al-Assad.

Desde que ocupan el poder desde el golpe de estado de 1970, los al-Assad han patrocinado, desde la laicidad del partido Baaz y el respeto a la multi-confesionalidad, el ascenso de minorías a cargos políticos y militares importantes. Y como era de esperar, los grades beneficiarios de esta política fueron los alauitas o nusayirís, una rama de del Islam que comparte características con el chiismo y que representa en torno al 10% de la población siria.

Ante el previsible colapso del régimen que les ha apoyado, la población alauita teme las represalias de un país cargado de dolor y de odio de una población sunní cada vez más islamista que, de colocarse en el poder, no sólo acabaría con su hegemonía sino que según dicen, podría amenazar su propia integridad física. La creación de una milicia progubernamental, conocida como la shabbiha, ha involucrado directamente a la población alauita en el conflicto. Si bien algunos de sus miembros profesan otros credos, la población civil siria identifica claramente a estos grupos como los “matones del régimen”, creados ex profeso para cometer los actos más atroces sin manchar la imagen del ejército nacional sirio como en los sonados casos de masacres en al-Qubair y Houla.9

Si finalmente se produce esta retirada alauita, parece razonable pensar que al-Assad utilice este último bastión para negociar a la desesperada desde su última posición de fuerza, bien para pactar una salida del país o bien para un proyecto mucho más ambicioso: la creación de un mini-estado alauita en toda la región costera10 que albergaría a las familias dirigentes del gobierno y los altos cargos militares. De este modo se volvería a la situación anterior a la colonización francesa de 1936 dejando al país dividido según los dos credos mayoritarios. Una situación que para muchos sirios supondría el fin de su propia identidad nacional, en especial para los cristianos ortodoxos, drusos y otras minorías religiosas que no parecen esperar un futuro nada halagüeño si son relegados a vivir bajo un predecible gobierno islamista.

1United Nations High Commissioner for Refugees . “Syria Regional Plan January-June 2013”. [en línea] <http://www.unhcr.org/cgi-bin/texis/vtx/home/opendocPDFViewer.html?docid=50d192fd9&query=syria>

2 The Middle East Media Research Institute. “Islamic Forces In Syria Announce Establishment Of Joint Front Aimed At Toppling Assad, Founding Islamic State; Syrian Website Urges Them To Incorporate All Islamic Forces In Country” [en línea] <http://www.memri.org/report/en/0/0/0/0/0/0/6893.htm>

3 NAKHOUL, Samia / YACOUB, Khaled. En REUTERS. “Syrian opposition urges review of al-Nusra blacklisting”, 12/12/12, [en línea] <http://www.reuters.com/article/2012/12/12/syria-crisis-alkhatib-idUSL5E8NC7Z320121212>

4 SAPAG MUÑOZ, Pablo. “Siria o la larga resistencia a la primavera verde”. 26/08/12, [en línea] <http://www.elmostrador.cl/opinion/2012/08/26/siria-o-la-larga-resistencia-a-la-primavera-verde/>

5 The Muslim Brotherhood´s Official English web site. “Muslim Brotherhood Statement Denouncing UN Women Declaration for Violating Sharia Principles”, [en línea] <http://www.ikhwanweb.com/article.php?id=30731>

6 COHEN, Gili. En Haaretz. “Assad preparing to use chemical arms, says Israel’s Military Intel chief”. 14/03/2013, [en línea] <http://www.haaretz.com/news/diplomacy-defense/assad-preparing-to-use-chemical-arms-says-israel-s-military-intel-chief.premium-1.509364>

7 NUÑEZ VILLAVERDE, Jesús. “El círculo se cierra en torno a El Asad” en IECAH, Instituto de Estudios sobre Conflictos y Ayuda Humanitaria, 18/12/12, [en línea] <http://www.iecah.org/web/index.php?option=com_content&view=article&id=2145:el-circulo-se-cierra-en-torno-a-el-asad&catid=15:articulos&Itemid=9>

8 GARRALDA, Ana. “Siria amenaza con tomar represalias contra Israel por el bombardeo aéreo.” En ELPAÍS, 31/01/13, [en línea] <http://internacional.elpais.com/internacional/2013/01/29/actualidad/1359474844_347806.html>

9 BBC News Middle East. “Syria crisis: Most Houla victims were executed”, 29/05/2012, , [en línea] http://www.bbc.co.uk/news/world-middle-east-18249413

10 BONET, Ethel. “La retirada de los alauíes”, Lataquía/Beirut. Para Mediterráneo Sur, 10/2012, [en línea] <http://www.mediterraneosur.es/prensa/sir_retiradaalaui.html>

 

es.pdf24.org    Enviar artculo en formato PDF   

Comments (0)

Advertise Here